La crucial relación de largo plazo entre Perú y Ecuador
Miercoles, 29 de febrero de 2012
Más allá de toda discrepancia
Augusto Álvarez Rodrich – La República
Hoy que se reúnen en Chiclayo, por quinta vez, los presidentes del Perú y Ecuador, con sus respectivos gabinetes, es otra oportunidad para recordar que el fortalecimiento de esta relación bilateral constituye una de las claves de la política exterior de los últimos tres lustros, la cual significa, por varios motivos, uno de sus mayores éxitos.
La construcción de una solución al antiguo e histórico diferendo limítrofe entre Ecuador y Perú fue iniciativa de Alberto Fujimori casi desde que empezó su gobierno, en 1990.
Recuerdo una entrevista que le hice, como parte del panel de Enfoque de los Sábados de RPP, hacia 1991, en que le pregunté si era cierto que planeaba una visita oficial a Quito.
Al aire, su respuesta fue una evasiva pero off the record, culminada la entrevista, nos contó a Denis Vargas y a mí que, a pesar de que le habían dicho que un presidente peruano nunca iba a Ecuador, él era consciente de que el diferendo debía resolverse pues demandaba recursos excesivos para armas que sería mejor dedicarlos a la pobreza, y que eso requería un acercamiento presidencial.
Incluso, siempre en el contexto de los comentarios post entrevista que quedan en la reserva hasta que pasa un tiempo prudencial en el que su revelación ya no produce daño, Fujimori especuló con una solución al problema limítrofe que pasaba por una suerte de canje territorial.
Años después, en 1998, y un conflicto armado de por medio, se firmó el acuerdo de paz que constituyó uno de los logros más trascendentes de Fujimori y que, sin perjuicio de los graves delitos de su administración, debe ser reconocido sin menoscabo.
Pero lo mejor aún estaba por venir. El cambio que se produjo a partir de entonces entre ambos países, con base en el reconocimiento de una historia y cultura comunes, y de dos pueblos hermanos que se confunden uno con el otro, fue significativo.
Una anécdota: en 1999 viajé a Quito a un partido de fútbol clasificatorio para el mundial, y recuerdo la emoción que me produjo, mientras ingresaba con la barra peruana al estadio Olímpico Atahualpa, ser recibido entre aplausos insólitos en una oportunidad en que la hostilidad hacia el visitante es la regla en todo lugar.
Luego, los presidentes Alejandro Toledo y Alan García realizaron grandes esfuerzos por cultivar la relación bilateral con Ecuador, al margen del tipo de gobierno y de su enfoque, forjando una vinculación sólida que esté más allá de toda discrepancia .
Como, por ejemplo, el atropello del presidente Rafael Correa a la prensa ecuatoriana, el cual debe ser repudiado en el Perú pero desde la sociedad civil y el periodismo, mas no desde el gobierno, cuyo foco debe estar en los intereses cruciales de largo plazo del Estado peruano.
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