Mira, un Perú

Viernes, 24 de febrero de 2012

Mirko Lauer – La República

La mención al paso que hace Bill Gates del Perú como país de ingresos medios trae de vuelta el asunto de la mirada que nos lanza el mundo exterior. El men de Microsoft nos recuerda que esa mirada ha mejorado mucho en un decenio. Ahora somos un país de éxito económico medio en plena crisis mundial, buen lugar para los negocios.

No todas las miradas son tan rotundamente positivas. Para un latinoamericanista como Michael Shifter, del Diálogo Interamericano de Washington, el Perú va “bastante bien”, aunque la solución de los problemas sociales “todavía está por verse”. Es evidente que Shifter también escucha a las influyentes ONG del mundo.

Una de las miradas más importantes es la de los inversionistas transnacionales, acaso el sector que más influye en la caja fiscal y las privadas de los países. Este sector no está diciendo ni bien ni mal, sino más bien esperando algunas definiciones del gobierno de Ollanta Humala para pronunciarse y votar con sus dólares.

El punto clave en este momento para ellos es la capacidad del gobierno de respetar los compromisos firmados por el Estado. Una cuestión que remite al lote gasífero 88 y a Conga, pero también a muchos otros casos, menores y menos conocidos. Que la espera está vigente lo demostró que el tema no aflorara en la visita de Humala al foro de Davos.

También es muy importante la mirada de los públicos del mundo, poco preocupados por la suerte inmediata de algunos inversionistas. Para ellos el foco de atención es cada vez más la excelencia de la cocina, uno de los argumentos fuertes de la industria turística local. Era el complemento contemporáneo que necesitaba la riqueza arqueológica del país.

¿Cuán sólido es el paquete de logros peruanos? Hasta donde se puede decir que hay algo sólido en el mundo post 2008, la cosa va bien. Pero hemos visto a un incidente como la masacre de Bagua perforar el prestigio democrático que había ganado el país. O la facilidad con que el avance electoral de Humala puso a correr los temores.

Hay miradas que no nos favorecen, pero sirven para mantenernos despiertos. Son las que nos ven como un país de intenso narcotráfico, de altas cifras de pobreza, o de intensa debilidad institucional. Por fortuna este es el tipo de mala noticia que no se presta a una generalización, como sí lo hacen las buenas, como en el caso de Gates.

A falta de miradas peruanas que todos reconozcan como imparciales y solventes, las opiniones del mundo exterior (las interesadas de los inversionistas y las imparciales del gran público) terminan sirviendo como una suerte de espejo para conocernos un poco mejor. Parafraseando al poeta Rodolfo Hinostroza, viajamos en nuestros logros, y nuestros logros viajan.

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