11/10/2008 - 14:05h InstitutoTomie Ohtake reúne trabalhos de artistas que têm em comum a criação da fotografia com recursos experimentais
© Foto de Eustáquio Neves.
- Luis Favre

La revolución cubana de los labios pintados
Fotos inéditas revelan la faceta mundana de Korda, el retratista del Che y de Castro


MAURICIO VICENT - La Habana - El País (Espanha)
Alberto Korda es el fotógrafo cubano más conocido… y a la vez el más desconocido. Sus imágenes legendarias del Che Guevara y de Fidel Castro forman parte de la iconografía y del mito de la revolución cubana, pero Korda fue mucho más que el hombre que retrató a sus líderes. “Sólo el 10% de su obra tiene que ver con el tema de la revolución”, asegura su hija Diana Díaz, feliz porque, por fin, una exposición y un libro descubren al otro Korda: al gran creador que convirtió la belleza femenina en arte e hizo de la publicidad y la moda un espacio de vanguardia que sobrevive hoy.
“Korda no sólo fue testigo de excepción de aquellos años épicos de la revolución, fue un artista increíble y moderno. Sus fotos de mujeres, que retrató en su estudio en los años cincuenta son revolucionarias; y ese trabajo de composición con modelos lo reelaboró e incorporó al que hizo después con los líderes guerrilleros”, cuenta Cristina Vives, amiga personal del fotógrafo y responsable de la edición del libro y de una exposición que bate records de asistencia en La Habana.
El título en ambos casos es el mismo: Korda Conocido Desconocido. También podría haber sido Korda definitivo, pues ofrece una visión integral -y nada oficial- de la trayectoria de Alberto Díaz Gutiérrez, verdadero nombre del artista, fallecido en París en 2001.
Exposición y libro están divididos en cinco grandes temas: Studios Korda, Los líderes, El pueblo, La mujer y El mar. Casi todas las fotografías son inéditas o cuando menos muy poco conocidas, incluidas las de la revolución, donde aparecen, por ejemplo, Fidel y el Che comiéndose un helado, o Castro en pijama o rodeado de unas extasiadas Reinas de la Radio de Nueva York.
“Korda retrató a los líderes de la revolución entre 1959 y 1968, pero sólo se conoce una parte ínfima de esos diez años de trabajo”, afirma Diana. Su padre nunca fue el fotógrafo oficial de Castro, sino una especie de “electrón libre”. Su amistad con Fidel era “otra cosa” y eso le permitió hacer fotos que nadie hizo, algo que queda claro en la exposición que se exhibe en la Fototeca de La Habana, y que viajará en diciembre a la Casa de América, en Madrid. “Hasta sus fotos más conocidas tienen un ángulo distinto: se comprueba lo meticuloso de su trabajo de edición, que convertía las imágenes originales en otro material”, indica Vives.
Lo importante del libro y de la exposición es lo nuevo que revela del artista. En los años cincuenta Korda retrató en su estudio de La Habana a las bellezas más impresionantes de la época. “Yo quería convertirme en un famoso fotógrafo de moda porque de esa manera podría conocer a las mujeres más hermosas de Cuba”, confesó en la última entrevista con Marck Sanders, coeditor del libro. Su adicción a las mujeres bellas se transformó en una estética e hizo que su trabajo con maniquíes exuberantes se convirtiera en arte, más que en publicidad o moda.
Algunas de sus modelos, como Norka o Julia, se convirtieron en sus esposas. En la sección Cine Bellezas de la revista Carteles, Korda publicó sus fotos durante años junto a textos de Guillermo Cabrera Infante, firmados con el seudónimo de G. Caín. Korda siguió con el trabajo de su estudio después de 1959, al tiempo que retrataba a la revolución triunfante. Según Diana y Cristina, no se puede entender su obra sin Studios Korda, pues en sus fotos de la revolución y de otros temas reprodujo el espíritu del estudio.
Paseando por la Fototeca se advierte que Aberto Korda captó y trató a los guerrilleros como si fueran modelos. Y se entiende también por qué no podía ser fotógrafo oficial de la revolución. En 1968, al comienzo de la época dura en Cuba, Studios Korda fue nacionalizado como otros miles de negocios privados. Los 50.000 negativos de la revolución se salvaron porque pasaron al archivo histórico del Consejo de Estado, pero el resto, el 90% del trabajo de Korda y de los fotógrafos del estudio, desapareció.
Korda fundó en 1968 el departamento subacuático de la Academia de Ciencias de Cuba y durante 10 años fotografió los fondos submarinos de su país. La mayor parte de esa obra, como la de publicidad y moda, en la que algunos quisieron ver pornografía, también se perdió. Al celebrarse este año el 80 aniversario de su nacimiento, su hija Diana, junto a Vives, el fotógrafo José Figueroa y Sanders han buceando en revistas y archivos personales y familiares para rescatar al Korda más completo y auténtico. El resultado: una exposición y un libro (editado en España por La Fábrica ) que podría resumirse en el retrato de una miliciana con pendiente y anillo en primer plano, cuyos labios pintados son la revolución de Korda.

Autorretrato con modelo
El fotógrafo cubano se retrató en esta imagen con la cámara y una mujer, sus dos grandes pasiones.
La exposición de La Habana y el libro están divididos en cinco temas: Studios Korda, Los líderes, El pueblo, La mujer y El mar.
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La foto de Korda que dio vuelta al mundo

por Marcelo A. Moreno*
Entrar en la magnificencia tan suntuosa como untuosa, de un refinamiento tan rebuscado que termina en grosera ostentación y encontrarse, en medio de esos salones recargargados de un rococó extenuante y pesadamente opresivo y encontrarse con una escultura símil plástico en color que representa a la Pantera Rosa abrazando a una rubia con las tetas al aire y gesto de eterno asombro depara, sin duda, una sorpresa mayor.

La llamada intervención en el palacio de Versalles es obra de uno de los llamados artistas más cotizados del mundo, Jeff Koons, hoy escandaliza a Francia, empezando por el mismísimo diario “Le Monde” que como otros, más conservadores, ha puesto el grito en el cielo por la irreverencia.

Es que contemplar los salones ornados por el genial Veronese o por los intrascendentes artistas de la corte de Luis XIV y sus inútiles sucesores y toparse con un cangrejo de plástico gigante o un conejo plateado hecho al estilo globo o salvavidas con forma de tortuga parece un chiste sobre un chiste. Porque grotesco era ese lujo espejado hasta el infinito o la náusea, que terminó con cabezas rodando con justicia en la Revolución Francesa y una vuelta más sobre ese grotesco es que Jeff Koons -para más datos, ex marido de la Cicciolina- coloque dos brillantes aspiradoras en medio del boato injuriante en el que vivían los últimos reyes de Francia. O que el itinierario de la muestra termine con un enorme corazón kitsch con un moño pendiendo sobre las alfombradas escalinatas de mármol.
Pero como la ironía atraviesa con la facilidad de un cutter los despiadados días de la posmodernidad, azorados asistimos cómo al borde de un anunciado debacle, los predicadores globales del liberalismo a ultranza, encabezados el mismísimo George W. Bush, que se agotaron propinando lecciones de libre mercado al mundo y alrededores, hoy claman a grito pelado por una intervención estatal para regular los mercados diseñada, vaya casualidad, por los máximos pedagogos de las burbujas libérrimas.
Hace unos días un hombre en Wall Street apareció con un cartel que decía “socialismo para los ricos, liberalismo para los demás”, refiriéndose al plan de salvataje para muchos destinado a socorrer a pistoleros, sinvergüenzas y estafadores. No era Jeff Koons pero podía serlo. Y todo esto podría ser exactamente lo del plástico norteamericano, un chiste sobre un chiste, sólo que en este caso los tambores de la catástrofe atronan el planeta y la riqueza de los magnates que fabricaron el desquicio es extraordinariamente más obscena que la de los antiguos monarcas franceses. También su destino es mejor: sabemos que cuando las cosas se desploman no son los gerentes de las multinacionales los que pagan los platos rotos sino los que la pasan peor entre los que menos tienen.
Sin embargo las hoy trémulas economías del Primer Mundo son las que rigen sobre todo el mundo y no se avizora alternativa alguna con algún viso de seriedad y chances para reemplazarlas.
Por eso quizá el presidente francés Sarkozy llamó con cierta desesperación a fundar un nuevo capitalismo basado -¿como en alguna edad dorada?- en el esfuerzo y el trabajo.
Quizá habría que empezar con algún método -no diseñado por Jeff Koons- que permitiera diferenciar tajantemente a un capitalista de Wall Street de, por ejemplo, un pirata somalí, de los que hoy cunden las costas de Africa. Eso seguramente sería más efectivo que pontificar sobre moral y buenas costumbres.
(Columna Disparador publicada en Clarín el miércoles 1° de octubre del 2008)
Publicado por Marcelo A. Moreno

por Gonçalo Loureiro do Blog Entrelinhas de Portugal
É dele o sorriso alucinado que faz a capa da edição da Art Review (21, Abril de 2008). O mesmo sorriso que empresta às personagens das suas telas, num trabalho que podemos situar algures entre a releitura das estéticas dos Grandes Mestres da pintura e a homenagem à época dourada da pornografia - os anos 70. Corre bem a vida a John Currin, artista que é alvo de um artigo de fundo na dita revista, a propósito da sua última exposição na galeria Sadie Coles, em Londres.
Numa visita guiada ao seu atelier, somos convidados a mergulhar subitamente no seu imaginário perverso, carregado de luxúria e humor negro. Entre pincéis usados e telas inacabadas, saltam à vista as cenas de sexo explícito espalhadas pelas paredes. Envoltas num cenário facilmente associado aos lares de antepassados remotos, um olhar despreocupado sobre elas reproduz automaticamente dois efeitos distintos na percepção do espectador: deixa seduzir pela acção; dá relevância ao traço e despreza a brutalidade da cena pintada. Seja qual for o caso, o choque já não existe. Nos dias que correm, os artistas perderam a capacidade de chocar. E, enquanto eventual motor da criação, o choque deixou de fazer qualquer sentido, tendo vindo a sofrer ao longo das últimas décadas sucessivos amortecimentos. Não pela mão de Currin, obviamente, mas graças aos devaneios da cultura popular. Sejamos francos, não é aquela invasão de pénis erectos e vaginas peludas, nem tampouco as posições acrobáticas dignas de um Kamasutra do século XXII, que irá chocar alguém. Aconselha-se, portanto, um olhar atento e exigente.


O trabalho de John Currin - artista nascido no Colorado, Estados Unidos da América, e figura de proa da nova pintura americana, em conjunto com Lisa Yuskavage - é um exercício aliciante na sua génese formal, capaz de suscitar diversas interpretações: uma homenagem às estéticas envolvidas; uma (re)leitura crítica das mesmas; ou, por fim, uma paródia sem grandes interrogações, meramente retiniana, mas sempre prazenteira. E no último caso, o enfoque irá centrar-se inevitavelmente na destreza técnica do artista norte-americano. E daí nunca virá mal ao Mundo. Afinal, John Currin diverte-se com o seu trabalho e nós a olhar para ele.

Longe de tentar empreender um revisionismo estético, faz antes uma apropriação descarada de um imaginário específico - formal e espiritual - que abalará certamente algumas estruturas. É uma lufada de ar fresco. E um regresso ao triunfo da pintura é sempre bem-vindo, numa altura em que a tecnofobia volta a estar na ordem do dia.
Veja as mais ousadas obras de John Currin no blog Entrelinhas
Após uma bem sucedida estréia em 2007, o “IContemporâneo - Circuito de Fotografia” ganha sua segunda edição, celebrando o crescente reconhecimento da fotografia como arte. De 11 a 14 de setembro de 2008, no 9º andar do Shopping Iguatemi, a feira apresenta 15 excepcionais galerias de arte e mais de 80 artistas, entre jovens talentos e nomes consagrados no circuito nacional e internacional. Parte das galerias presentes no Circuito de Fotografia optou pela realização de exposições individuais: a Paulo Darzé Galeria de Arte exibe Mario Cravo Neto; a Galeria Millan, traz Miguel Rio Branco; a Arte 57 mostra Cláudio Edinger; e a estreante FASS inaugura sua atividade no mercado com o exuberante trabalho documental de Jean Manzon, um dos pioneiros do fotojornalismo, com obras centradas nos anos 50. Além disso, os conjuntos exibidos pelas demais galerias permitem uma visão magnífica da produção moderna e contemporânea do Brasil e do mundo representados pelos artistas: Caio Reisewitz, Rochelle Costi, Mauro Restiffe, Albano Afonso, Márcia Xavier, J.R.Duran, Claudia Jaguaribe, Cristiano Mascaro e presenças internacionais como Neil Hammon (artista selecionado na última Bienal de Veneza), Richard Galpin, Thomas Hoepker, Martin Parr, Elliot Erwitt, José Manuel Ballester, Marina Abramovic, Nicola Constantino e Michael Wesely, entre muitos outros. Thomas Hoepker, que virá a São Paulo e visitará o Circuito e Elliot Erwitt foram ambos diretores da respeitada agência Magnum, fundada em NY logo após o término da II Guerra Mundial por fotógrafos entre eles Robert Cappa e Cartier-Bresson e que acaba de completar 60 anos de tradição e excelência em fotografia. As galerias que participarão do Circuito de Fotografia ’08 são: Arte 57, H.A.P. Galeria, FASS, Galeria de Babel, Galeria Brito Cimino, Galeria Leme, Paulo Darzé Galeria de Arte, Galeria Baró Cruz, Instituto Moreira Salles, Dan Galeria, Bolsa de Arte de Porto Alegre, Casa Triângulo, Projecto/s, Galeria Bergamin e Galeria Millan.
Freqüência de mostras desse segmento em galerias e instituições paulistanas revela uma expansão comercial dos vizinhos

Maria Hirszman - O Estado de São Paulo
A arte latino-americana vem conquistando um espaço cada vez maior na cena paulistana, como indica a presença freqüente desse segmento nos eventos organizados nos espaços públicos e galerias da cidade. No intervalo de pouco mais de uma semana, quatro novas exposições de artistas da região abriram as portas. A galeria Valu Oria iniciou a programação com abertura, no dia 7, da mostra da venezuelana Mercedes Elena Gonzalez. No sábado foi a vez da galeria Baró Cruz inaugurar exposição com uma seleção de arte contemporânea do México. E a eles se juntaram a artista argentina Liliana Porter e o uruguaio Marco Maggi, que mostram sua produção recente nas galerias Brito Cimino e Nara Roesler. Se somarmos a isso outras iniciativas como Contratextos - recorte de produção colombiana, até pouco tempo em cartaz no Centro Cultural São Paulo (CCSP) - e a grande antologia de arte mexicana que a Pinacoteca do Estado vai trazer a público a partir do próximo mês, é possível ver aí mais do que uma coincidência de agendas.
O mais provável é que essa movimentação seja uma combinação de diferentes aspectos: reflexo da valorização e expansão desse mercado, sobretudo nos EUA; fruto de uma política ativa de ampliação do diálogo com os países vizinhos que vai, inclusive, além do campo das artes plásticas (caso do CCSP, por exemplo); ou resultado da internacionalização da arte brasileira (ao levar a produção nacional a feiras e eventos lá fora faz com que os marchands naturalmente ampliem seus interesses para o que está sendo produzido de bom pelos latino-americanos).
Mesmo que por enquanto haja, nas exposições comerciais, uma presença forte de nomes já bastante conhecidos internacionalmente e do agrado dos colecionadores (é o caso de Liliana Porter e Marco Maggi, ambos, aliás, radicados em Nova York), os marchands parecem convencidos de que este é um momento oportuno para fazer com o que o mercado brasileiro descubra as qualidades e afinidades com a produção dos países vizinhos. “É o momento de avançarmos mais um estágio, rompendo de vez com um certo preconceito em relação a essa produção”, afirma Oscar Cruz, um dos proprietários da galeria Baró Cruz, que tem um grande número de latinos entre os artistas que representa. Mesmo discordando de que haja resistências em relação à arte latina, Fábio Cimino concorda que o crescimento desse filão depende sobretudo do trabalho de convencimento do marchand. “Estamos abrindo o olho; faz todo sentido ter um canal de comunicação mais forte com os países que têm ótimos artistas, preços muito bons e são mais próximos culturalmente de nós”, resume Daniel Roesler.
Na Estação Pinacoteca, a mostra Era da Divergência - Arte e Cultura Visual no México, que será inaugurada dia 13 de setembro, trata-se de ser uma exposição de cunho institucional. Com obras realizadas em período que compreende os anos 1968 a 1997, a ampla mostra, com mais de uma centena de obras, é fruto de uma parceria entre a instituição brasileira e o Museu Universitário de Ciências e Arte (Muca) da Universidade Nacional Autônoma do México (Unam).
O Tempo Como Tema De Criação Do Uruguaio Marco Maggi
O tempo é, segundo Marco Maggi, a questão central de seu trabalho. É exatamente a reflexão sobre a estranha relação entre as artes visuais e a dimensão temporal - e, talvez, de forma ainda mais radical, a necessidade de se contrapor à tirânica velocidade imposta pelo mundo moderno - que o levou a criar essa obra lenta, profunda e sintética à qual os paulistanos foram apresentados há seis anos, primeiro na Bienal de 2002 e logo em seguida numa das mais destacadas exposições do ano.
Levando-se em consideração o caráter sedimentar de sua obra, há na exposição na Nara Roesler, uma linha de continuidade com os trabalhos já mostrados por aqui. Há inclusive obras novas de séries já iniciadas então, como os desenhos em papel alumínio emoldurados em cartões de slide, que remetem tanto aos moderníssimos chips de computador como aos desenhos pré-colombianos. A presença incontornável da linha, do desenho ou das formas recortadas de forma automática, brotando de forma quase inconsciente, também continuam a fazer parte de seu vocabulário, mas a partir de alguns novos pressupostos e indagações.
Intrigado com o fato de as artes visuais serem a única expressão artística que não se submete a uma dimensão temporal (ouvir uma sinfonia ou ler um livro pressupõe obrigatoriamente um intervalo de tempo preciso, mesmo que variável), Maggi se contrapõe a qualquer tentativa de enquadrar o espectador em tentativas de representar visualmente a quarta dimensão ou de forçá-lo a submeter-se a imposições alheias (como ocorreria no vídeo). Sua maneira de lidar com o tempo é aberta e se reflete em todo o espaço da exposição, propondo uma desaceleração do olhar, criando possibilidades de fruição e reflexão a partir de obras que são, segundo suas próprias palavras, “quase nada”.
“O que eu pretendo é mudar o protocolo de relação com a obra”, afirma. Apresentar a série The Ted Turner Collection - From CNN to the DNA talvez ajude a compreender melhor o que o artista pretende dizer com isso. Nesses trabalhos, ele desconstrói obras significativas da arte ocidental, subvertendo a ação da mídia que finge fazer uma revelação quando, na verdade, faz uma “cobertura” (o uso ambíguo do termo é proposital), uma edição premeditada, que mais oculta do que revela. Colocadas do avesso, sutilmente recortadas com estiletes criando delicadas paisagens abstratas e submetidas a rigorosas e estruturadoras grades geométricas, as obras clássicas de autores como Warhol, Fontana e Lygia Pape tornam-se irreconhecíveis (só é possível identificá-las porque a moldura permite ver também o avesso do quadro, a imagem original um pouco mutilada pelos recortes). No entanto, continua sendo delas que provém a matéria cromática que dá sentido a esses relevos bastante minimalistas, sedutores e incompreensíveis como o DNA. Seria uma espécie de novo analfabetismo, que precisamos reconhecer como uma característica dos novos tempos para conseguir ver além.
Marco Maggi e outros artistas na Bienal da Havana em 2003
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Marco Maggi |
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* 1957 Montevideo, Uruguay |
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A arte do Duchamp não é penico
por Sergio Leo - roubado do Sitio de Sergio Leo
Ah, finado Duchamp, quanta tonteria se fala em seu nome! Talvez por isso ele dizia não ser artista, mas jogador de xadrez (na imprensa francesa, seu obituário saiu na seção de enxadrismo; para os esnobes do Velho Mundo, Duchamp era coisa de novo-rico americano). Leio no Estadão, em artigo do Daniel Piza, que Duchamp não caiu no jogo da arte conceitual, que botava a mão na massa… Menas, querido Daniel, menas.
Duchamp, é, sem dúvida, o pai da arte conceitual, como bem aponta o Geraldo Tomás na Folha deste domingo. O artigo, como boa parte dos escritos do Tomas é de uma panaquice sem fundo; o Geraldo se descabela e exagera quando fala do Duchamp como único pai do pessoal do Fluxus, gente como o John Cage, o cara que fez por merecer não um, mas quatro minutos e meio de silêncio após a morte.
Ora, a turma Dada já estava botando a tuba do avesso quando o Duchamp lustrava o penico para a exposição dos recusados.
Mas acabo caindo no erro do Geraldo Tomas, recitando como aluno arrogante coisas que os estudantes de Artes Plásticas aprendem no primeiro ano de faculdade. O Geraldo errou no tom, mas acertou na substância: é meio ridículo acreditar que a obra do Duchamp será acessível com uma retrospectiva da “obra” dele, como a que está em exibição, nesse momento, em Sampa. Isso porque, a menos que tenham treinado direito os monitores (e os comentários do público perplexo, transcritos pela Folha, me indicam que não), a “obra” de Duchamp que lhe garantiu lugar na história das artes plásticas pouco tem a ver com exposições museológicas, de objetos criados pelo artista. (Duchamp até reproduziu obras dele mesmo, em fotos e objetos depois arrumados em maletas que distribuía aos amigos; mas isso era, em si, uma outra obra).
Ironia e humor são elementos inseparáveis do trabalho de Duchamp. Ao apresentar um urinol _ e fazer com que um amigo, no corpo de jurados, garantisse sua inclusão no Salão alternativo montado em Paris_, ele punha em xeque o conceito de arte e os limites da rebeldia, dos artistas que se insurgiam contra a arte sancionada pela academia, pelo status quo. (Depois, o Andy Warhol poria a arte em cheque, lucrando muito com o pop; mas isso é tema doutro post). A Mona Lisa com bigodes tem um título (”L.H.O.O.Q.”)que, lido em francês, soa como “ela tem fogo no rabo”, piadinha tão incompreensível quanto reveladora da mania de Duchamp de jogar com os títulos das obras (Ao lado, uma interpretação de um grafiteiro inglês que pegou o espírito da coisa).
Duchamp começa mais careta, porém, aplicando à pintura conceitos de Cèzanne e dos cubistas, misturados a idéias do futurismo (influência que ele renegava), com um elemento adicional: o non-sense evocativo dos surrealistas. “Nu descendo a escada” choca os contemporâneos, não pela imagem, uma representação dinâmica quase monocromática e movimento, mas pelo título. Nus reclinavam-se, assumiam poses mitológicas, até assemelhavam-se a figuras banais; mas não movimentavam-se pelo mundo, como gente, descendo escadas, nem se encaixavam no conceito de arte contestatória dos rebeldes de então.
Os irmãos de Duchamp o recriminam pela tela, recusam a obra no Salão dos Independentes, e ele briga com eles e os amigos, vai a Nova York, onde é recebido como um sopro de modernidade européia pelos apreciadores de arte ávidos de novidade. É nos EUA emergentes do pós-guerra que Duchamp emerge também como figura lendária. The right man in the right place.
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Duchamp _ e aí está o erro do Daniel Piza _ reprovava os cubistas pela sua subserviência a uma arte “retiniana”, “ótica”, voltada aos sentidos. Ele é pai e avô dos conceitualistas porque, mais que enfant terrible como os Dadas e seu gosto pelo irracionalismo e pela contestação, ele tem uma pretensão teórica; e é o primeiro a condenar sériamente a estética como padrão de julgamento da arte. O artista não é mais um artesão iluminado, mas uma espécie de medium, um intermediário que vai traduzir em Arte o espírito, desafios e ameaças de sua época.
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Até hoje escandaliza, e intriga. Duchamp e seus netinhos me fazem lembrar Platão, que excluiria os artistas de sua República ideal porque eles enganavam o povo, com imagens que não passavam de ilusões montadas sobre outra ilusão _ aquilo que pensamos ser realidade e que, para Platão, não passa de fantasmas da verdadeira realidade, a Idéia. Diferentemente de Platão, porém, os idealistas da Arte contemporânea valorizam (claro) e repensam o papel do artista, que não seria mais reproduzir o visível (há máquinas para fazer isso), mas vasculhar esse mundo das idéias, para trazer novas idéias ao mundo.
O mais importante não seriam os objetos, os resultados dessa pesquisa, mas o próprio processo executado pelo artista nessa busca de novas significações para aquilo que nós experimentamos sem ter consciência exata do que estamos experimentando. Um dos bispos dessa nova religião, Joseph Kosuth, vai dizer que os quadros cubistas são meros cadáveres, resquícios da verdadeira arte dos cubistas. A arte não é o quadro, mas o processo pelo qual eles revolucionaram a forma de representar o mundo visível.
Instalação de Joseph Kosuth
É um caminho onde a arte vai encontrar a filosofia e brigar para tomar o lugar dela, com regras próprias. O conservador Tom Wolfe, com um estilo que falta a muitos críticos inconformados com a arte contemporânea, vai zombar disso num livro, A Palavra Pintada, em que prevê exposições onde as tabuletas explicativas chamarão mais atenção que os objetos de arte. O que ele não aceita é que a experiência pura, dessa arte que exige explicações, às vezes possa abrir a cabeça das pessoas dispostas a compreender novidades.
Sobre esse mundo aberto pelo Duchamp, de uma arte não representativa e conceitual, quem tem um comentário bacana e mais inteligente que a do Wolfe é o iconoclasta Michel Onfray, ao falar da necessidade de “fabricação do gosto” no mundo contemporâneo:
“Aceite, no princípio de sua iniciação (à Arte) perder-se, não compreender tudo, misturar, enganar-se, aproximar-se, de não obter, de cara, resultados excelentes”. Ninguém se arrisca a criticar um grande intelectual sem dedicar algum tempo a entender o que ele fala, argumenta o Onfray.
Com a arte que debocha de si mesma, essa dedicação a entender é mais difícil. Mas necessária, como mostra a fertilidade do trabalho esquisito do Duchamp. É curioso como certos achados da criticada arte contemporânea vão sendo apropriados, com o passar do tempo, pela publicidade, pelo cinema, pela arquitetura e pelo design e incorporados na vida daqueles que achavam uma empulhação as obras que inspiraram essas apropriações.
(e pensar que eu ia escrever sobre a Marina Abramovic e um artigo sobre os limites da vanguarda chocante. Fica para o próximo domingo).
Sergio Leo
Sucessor diz que Gil foi o melhor ministro da Cultura da história e que transição já vinha sendo feita, ‘de baiano para baiano’
Roberta Pennafort - O Estado de São Paulo

Sucessor de Gilberto Gil no Ministério da Cultura, Juca Ferreira está acostumado a ser chamado de ministro. Já representou Gil muitas vezes, no Brasil e no exterior. Desde a posse do amigo, em 2003, Juca sempre foi considerado o “xerife” da pasta, na condição de seu secretário-executivo. Prestes a ser confirmado no cargo, o que deve ocorrer, segundo ele próprio, quando o presidente Luiz Inácio Lula da Silva voltar de Pequim (para onde viaja, na semana que vem, por conta da abertura das Olimpíadas), Juca disse ontem ao Estado que Gil foi o melhor ministro da Cultura da história, e que a transição já vinha sendo feita lentamente, “de baiano para baiano”.
Quais serão as prioridades de sua gestão?
Primeiro, manter o movimento em direção à estruturação e à execução de políticas públicas de cultura em todas as áreas, no espectro que o ministro abriu. Segundo, a área das artes. A Funarte (Fundação Nacional de Artes) foi a que mais sofreu com a intervenção que o (ex-presidente Fernando) Collor de Mello fez na área cultural. Foi um escândalo. Demoramos muito a compreender a profundidade (do problema). Outra área é a decantada reforma da Lei Rouanet. Está chegando a hora. E a modernização das leis de direitos autorais no Brasil. Na área do patrimônio, estamos às vésperas de criar o Instituto Brasileiro de Museus.
E o Plano Nacional de Cultura?
Estamos discutindo publicamente o plano, que é importantíssimo e vai dar institucionalidade ao ministério. Toda política pública respeitável no Brasil tem um plano nacional. Estamos fazendo audiências públicas em todo o Brasil. Lá para meados do primeiro semestre (de 2009) vamos ter um Plano Nacional de Cultura, como primeira pactuação da estratégia geral de cultura.
Em sua opinião, quais foram os maiores acertos e erros da gestão de Gil?
O ministério, em todos os aspectos que você considerar, é muito melhor do que o que a gente encontrou. Em alguns aspectos a gente avançou mais e em outros, menos. A compreensão de que cultura é uma necessidade tão básica quanto comida, saúde e educação e, portanto, precisa de política pública, foi uma grandeza, uma lucidez. Na área de patrimônio e memória, a gente avançou, na área de museus, de cinema - conseguimos fazer em torno de 400 filmes de longa-metragem nesse período. Agora, erros se cometem; cometemos alguns.
Que avaliação faz sobre a Lei Rouanet como está?
A gente não pode ter a renúncia fiscal como critério principal para financiar a cultura brasileira. É um mecanismo que serve para algumas ações. Tem de ter o Orçamento, os mecanismos de mercado. Queremos introduzir o vale-cultura, semelhante ao vale-refeição, e reestruturar os mecanismos de uso da renúncia. O ministério está preparado para botar na rua a discussão.
Como reage aos críticos da lei?
Não dá para desestruturar um mecanismo que, com todas as distorções que a gente possa considerar, disponibilizou, no ano passado, R$ 1 bilhão. Eu não sou maluco. A substituição seria por mais Orçamento, então dependemos da sensibilidade do governo para mudar o modelo. As Nações Unidas recomendam no mínimo 1% do Orçamento. O que a gente precisa para aplicar o planejamento da política cultural já estabelecida é de R$ 3,7 bilhões, o que dá perto de 3%. A visibilidade que o Gil deu ao ministério ajuda muito. Em todas as áreas você percebe a presença do ministério de forma positiva.
O tempo todo o senhor enfatiza o papel de Gil e o coloca como o melhor ministro da Cultura que já existiu. Por quê?
Não só eu, mas todo mundo. O (Sérgio Paulo) Rouanet, que foi um dos ministros da Cultura, disse, na comemoração do aniversário do ministério, que Gil tinha fundado o ministério. Ele reconhecia que tinha sido dado um salto monstruoso nesta gestão. É inquestionável. Gil foi um gigante.
Como o senhor analisa as críticas que o ministério e o ex-ministro sofreram nestes anos (dirigismo na área cultural, viagens como artista, lentidão na liberação de pareceres para obtenção de patrocínios)?
A questão do dirigismo foi uma bobagem. Acho que a gente deve usar as palavras com precisão. O que nós queríamos era regular a economia da cultura, e não as opiniões. A questão das viagens de Gil… O ministério é ultrabem-sucedido. Ele montou um sistema de gestão moderno, um colegiado de dirigentes. Eu fui designado para representá-lo em sua ausência. Os celulares existem para isso. Funcionamos muito bem, melhor do que os ficaram o tempo inteiro sentados na cadeira. Quanto aos pareceres, o ministério cresceu muito e o número de pareceres passou de 3 mil para quase 30 mil. É difícil manter a eficiência com a mesma estrutura que existia antes.
Durante o regime militar, passou 9 anos exilado no Chile, na Suécia e na França, onde se formou em sociologia
Filiado ao Partido Verde, foi duas vezes eleito vereador em Salvador, em 1992 e 2000
Forró universitário
O jovem autor deste artigo vai acabar colunista na Folha de São Paulo, se o seu artigo é levado ao pé da letra. Já se for uma critica ácida do elitismo snob, expondo seu gigantesco preconceito, Leandro Sarubo poderá almejar um prêmio literário, e também trabalhar na Folha de São Paulo. Tem Folha para todos os gostos, incluso os meus. LF
ARTIGO
Leandro Sarubo
Nota errada
Passei dois dias analisando os dados sobre os gêneros musicais prediletos dos jovens. Queria encontrar um que fosse positivo.
Que me fizesse parar com essa minha mania de reclamar do Brasil. Perdi tempo.
O primeiro dado negativo está no líder da pesquisa: o forró. No Nordeste, a adesão é ainda maior. As chances de o Nordeste evoluir cessam nesse dado. Pois, por mais preconceituoso que isso possa parecer, o Nordeste só evoluirá quando abandonar suas arcaicas raízes culturais.
O pagode aparece em segundo lugar, com 23% de masoquistas, mesmo índice de quem ainda não desistiu do rock.
É difícil entender essa relação de amor entre os brasileiros e o batuque. O samba, variante do pagode com letras mais chateadas, foi lembrado por 11% dos jovens. O axé, patrocinado por cantoras que só sabem gritar “sai do chão”, tem a atenção de 15%.
A MPB ficou em sexto lugar: 40% dos ouvintes estão no mais alto nível de escolaridade. O gênero cresce no público que, em tese, deveria reparar na inaptidão musical de nossos artistas.
E é aqui que constatamos uma nuance do Brasil: independentemente do nível de escolaridade, sempre a música mais tosca, mais atolada de frases de duplo sentido, será a predileta.
Com o tempo, a educação passou a elitizar nossas asneiras. O efeito disso é que os jovens e o Brasil vão regredir ano após ano. O lado bom é que podemos escolher o batuque que será a trilha da derrota tupiniquim.

por Nirlando Beirão - Carta Capital – 22/07/2008 – Nº 505
Sujeira? Ou Arte?
Na ansiedade promocional da Operação Cidade Limpa, em ano de eleição, a prefeitura de São Paulo higienizou um painel colorido pelo qual cidades cosmopolitas e democráticas estariam dispostas a pagar milhares de dólares.
Na confluência da avenida 23 de Maio com