04/12/2008 - 15:17h “He tenido miedo toda mi vida”

Tommie Smith

ENTREVISTA: TOMMIE SMITH Ex atleta y símbolo del ‘black power’

 

JUAN MORENILLA – Madrid – El País

Pocos gestos han dicho tanto en el deporte. El de los estadounidenses Tommie Smith y John Carlos en los Juegos de México 68 se convirtió en emblema de la lucha contra la segregación racial. Aunque, como recuerda 40 años después el oro olímpico, destruyera algo más que su carrera.

Tommie Smith mira fijamente al hablar. En sus ojos no hay odio. Sí una mezcla de tristeza y orgullo por lo que ha sido su vida. Su gesto en lo alto del podio tras ganar el oro en los 200 metros (19,83s) en los Juegos Olímpicos de México 1968, su puño enfundado en un guante negro en defensa de la igualdad de las razas, es uno de los símbolos universales del deporte. Aquella mano derecha cerrada (como la izquierda de John Carlos) representaba la lucha contra la segregación racial que siempre sufrió en Estados Unidos. Era el black power. Pero también fue una condena para el resto de su vida. Este tejano de 64 años, que ayer recogió en Madrid el premio del diario As a los valores universales del deporte, todavía se emociona al ver aquella imagen.

Pregunta. ¿Qué recuerda de su infancia?

Respuesta. Soy el séptimo de 12 hermanos. Crecimos en el campo. Mis padres eran granjeros. Cultivábamos la tierra de unos blancos en su granja y parte de la cosecha era para nosotros. Cuando tenía seis años, nos mudamos a California y seguimos trabajando en el campo, pero ya cobrando. Recuerdo una buena ética de trabajo. Era una vida muy religiosa. Íbamos mucho a misa. Los niños blancos, por supuesto, se burlaban de mí en el colegio porque llevaba ropa de pobre.

P. ¿Qué marginación sufrían?

R. No podíamos hacer casi nada porque nos veían como personas de segunda categoría. No podíamos andar por la misma acera que los blancos. Si veías un blanco, inmediatamente tenías que saltar de la acera. Tampoco podíamos compartir los servicios públicos. Había baños para los blancos, muy limpios, y para los negros, muy sucios. No había igualdad en ningún sentido.

P. ¿Era el deporte una evasión?

R. Era la única forma de divertirse en el colegio: correr, jugar al béisbol… Y se convirtió en parte de mi vida. Yo no crecí, ni mucho menos, aspirando a ser un atleta olímpico. Más adelante lo utilicé, a partir de los 15 años, para hacernos oír. Mis padres me dijeron: ‘Mientras ganes carreras, no tienes que trabajar los sábados’. Era fantástico para mí. Empecé a ganar y me saltaba el trabajo. Claro que no teníamos dinero ni para zapatos. Nos los daban. Había una organización benéfica que nos daba ropa y zapatillas. No tenía ni chándal, sólo un pantalón corto y una camiseta.

P. Así llegó a ser en México el primero en bajar de los 20s en los 200 metros y su récord de 19,83s se mantuvo durante 11 años. ¿Cómo se convirtió en uno de los mejores del mundo?

R. Con mucho trabajo. Tenía la bendición de Dios para dedicarme al atletismo: la estatura, el cuerpo, la velocidad. Así me hice fuerte, peleándome con mis hermanos, trabajando a todas horas en el campo. Fue así como pude convertirme en alguien. No teníamos nada, así que en mi vida no he tenido otra posibilidad que luchar. Ni siquiera tenía tiempo para entrenarme. Yo no me he entrenado como un atleta. Mi preparación ha sido únicamente el trabajo en el campo. Cuando en otoño volvía al colegio, los chicos me preguntaban: ‘¿Cómo eres tan rápido? ¿Has hecho pesas?’. Yo no entendía lo que decían. Sólo había estado trabajando en el campo. Llevaba unas botas muy pesadas y cargaba con todas las herramientas, como las palas, que pesaban mucho. Hasta que fui al instituto no empecé a trabajar en serio como un atleta.

P. Allí unió el deporte y la lucha contra la segregación racial.

R. Vi tantas injusticias que no podía quedarme sin hacer nada. Aquel gesto del 68 no lo hice por moda, sino por cambiar algo. Los atletas afroamericanos organizamos el OPHR [Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos]. Nuestra idea era boicotear los Juegos, pero no fue así y decidimos que cada uno organizara su protesta como quisiera. A mí me llegó el turno en los 200 metros. La carrera fue increíble. Me reservé para la última recta, pero no tenía ni idea de lo que podía pasar en la ceremonia, cómo me iba a sentir en el podio, qué haría… No lo supe hasta el último momento, hasta que John Carlos [bronce] me lo contó en el túnel de salida.

P. Su mujer había comprado ya unos guantes negros.

R. Sí, algo estaba previsto, aunque no sabíamos muy bien qué. Fue un gesto de un impacto mundial. No era sólo el grito de dos negros por el color de su piel, sino que lo hicimos por los derechos de la humanidad.

P. Convencieron al australiano Peter Norman [plata] para llevar la pegatina del OPHR.

R. Sí, pero yo no quería que un hombre blanco la llevara. El Proyecto era para todas las personas del mundo, negras o blancas, y yo no quería que nadie tuviera problemas por eso. La idea de que Norman la llevara fue de John Carlos y él también quiso llevarla sobre el escudo del comité australiano. Yo conocía la historia de Australia sobre cómo habían tratado a los aborígenes. Sabía que eso podía ser un problema para él porque se interpretaba que estaba de parte de los negros de Estados Unidos. Y eso fue lo que sucedió. Como a nosotros, le echaron de la Villa Olímpica, abusaron de él en su país, le apartaron socialmente.

P. ¿Tuvo miedo cuando cerró su puño y lo alzó?

R. He tenido miedo toda mi vida. No es una cosa que se preparase en dos o tres años. Los jóvenes afroamericanos, incluso hoy, son dianas en Estados Unidos, así de sencillo.

P. ¿No ha cambiado nada?

R. Claro que sí, muchas cosas. Nuestro presidente electo, Barack Obama, es afroamericano. Y eso no ha sido una cosa que nos haya ocurrido en un día. Hemos luchado por una mejora y, como consecuencia de esa lucha, ahora hay un presidente negro. Ha sido un proceso muy lento. Eso no quiere decir que todo vaya bien. Pero, gracias a la forma en que piensa Obama respecto al cambio social, la lucha no ha terminado. Sólo acaba de empezar.

P. ¿Cómo le cambió la vida después del gesto?

R. Todo cambió para siempre. Recibimos amenazas de muerte, cartas, llamadas… Después de los Juegos Olímpicos, todos mis amigos desaparecieron. Tenían miedo de perder sus amistades blancas y sus puestos de trabajo. Yo tenía 11 récords del mundo, más que cualquier persona en el mundo, y el único trabajo que encontré fue lavando coches en un aparcamiento. Y me echaron porque mi jefe dijo que no quería que nadie trabajara conmigo. No quería que alguien que defendía la igualdad de derechos estuviera en su plantilla.

P. ¿Nadie le ayudó?

R. Todo el mundo tenía mucho miedo. A mis hermanos les echaron del colegio. A otros, en el equipo de fútbol de la universidad, les prohibieron competir por lo que yo hice.

P. Ha llamado estúpidos a los miembros del COI. ¿Nadie le ha pedido perdón?

R. No, nunca. En privado me dicen: ‘Estuvo muy mal lo que te hicieron, fue una pena…’. Mentiras. Destruyeron mi vida, la de John, la de Norman… La esposa de John se suicidó, yo me divorcié… Todo, por pedir que las personas seamos iguales. Todo eso lo consintió el COI y el comité estadounidense no hizo nada por pararlo.

P. ¿Todavía ve racismo en el deporte?

R. Siempre que exista al hombre existirá el racismo. Tenemos un presidente negro y hemos caminado mucho, pero eso no quiere decir que todo lo negativo se haya eliminado.

P. Cuando mira atrás, ¿se siente orgulloso de su vida?

R. Muy orgulloso. Mis padres lucharon mucho para sacarnos adelante trabajando. Mi fortaleza viene de mi origen. Mi fuerza nace de mi trasfondo personal y familiar. Nadie puede destruir cómo me siento.

P. ¿Todavía corre?

R. Sí, tengo un gimnasio en mi casa. Salgo a correr en el parque de Georgia. Hay muchos senderos que eran el lugar donde se reunía el Ku Klux Klan. Los negros no podíamos pisar esos parques en el sur de Estados Unidos y yo hoy vivo ahí. Ahora vivimos donde queremos y no donde nos plantan. Y viajo por todo el mundo para contar mi vida.

P. ¿Qué supone Obama?

R. Necesitábamos un cambio así. No porque sea negro, sino por lo que representa, la lucha de toda mi vida.

25/08/2008 - 16:11h Estica e puxa

Alongamento suscita polêmica e especialistas ensinam como aproveitar melhor os exercícios

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Carlos Albuquerque – O Globo

Quando o alongamento está em questão, as respostas não são rígidas — são flexíveis. A prática faz mesmo bem? Ela serve para prevenir lesões? Pode ser feita a qualquer hora, em qualquer lugar? Deve ser feita antes ou depois de uma atividade esportiva? Alongar previne lesões? Melhora a performance de atletas? É bom também para as atividades do dia-a-dia? Há casos em que alongar é contra-indicado? — O alongamento ajuda a prevenir lesões, diminui a tensão muscular, evita a fadiga, aumenta a amplitude dos movimentos, melhora a performance das atividades de impacto, desenvolve a consciência corporal e diminui os níveis de tensão na coluna cervical e lombar — diz a professora de educação física Márcia Sardinha, que dá aulas, entre outros lugares, na academia Velox. — Mas é importante a pessoa saber quais são as suas próprias limitações. Cada uma tem um tipo de necessidade de se alongar.

Prevenção de lesões gera controvérsia

Embora pareça ser uma atividade simples e, ao mesmo tempo, fundamental, o alongamento é uma prática que tem alguns pequenos nós que a ciência ainda não conseguiu desatar. Um relatório encomendado por autoridades de saúde dos Estados Unidos, publicado na revista “Medicine & Science in Sports & Exercise” concluiu que todos os estudos feitos até hoje sobre alongamento não foram suficientes para esclarecer, de forma definitiva, algumas das maiores dúvidas sobre essa prática — como as que estão no primeiro parágrafo dessa reportagem.

— Sem dúvida, o alongamento é muito importante não só para o desempenho esportivo, mas também para a manutenção das tarefas diárias. As pessoas se machucam muito por falta de flexibilidade. Alongar é bom para a prevenção de quedas e vários tipos de lesões. — conta Eduardo Neto, coordenador técnico da rede Body Tech. — Ao mesmo tempo, é um tema que engloba tantas teorias e correntes que muitas vezes é difícil afirmar algo com convicção.
Por exemplo, alongar previne mesmo o surgimento de lesões? A resposta parece ser elástica, capaz de se esticar entre os próprios especialistas.

— Sabemos que alongar pode ser importante para prevenir algumas lesões, mas não há estudos que comprovem isso — reconhece Eduardo Neto. — Não há como dizer que o alongamento pode, de fato, proteger o organismo de lesões.
Para José Kawazoe Lazzoli, presidente eleito da Sociedade Brasileira de Medicina do Esporte, quem tem o hábito de fazer alongamento, corre menos risco de sofrer uma lesão na prática esportiva, tanto em alto nível como de forma recreativa.

— Isso pode ser explicado por uma máxima: músculos alongados equivalem a uma menor chance de lesões.
O professor de Educação Física Marcelo Costa, vice-presidente do Conselho Regional de Educação Física (CREF1), reconhece que há controvérsia em relação ao tema.

— Isso acontece principalmente por causa dos protocolos diferentes das pesquisas já feitas. Alongar previne lesões em quais situações? Em qual intensidade de treino? Muitas vezes, as lesões ocorrem mais por causa do excesso do esforço do que pela falta de flexibilidade.
Já a professora Márcia Sardinha se baseia em sua experiência pessoal para responder à pergunta: — Dou aula de alongamento há dez anos e posso dizer, pela prática, que ele ajuda a prevenir lesões.
Em tempo: a responsável pelo relatório americano, Julie Gilchrist, acredita que o alongamento, sozinho, não previne lesões.
De volta às questões elásticas. Após duas semanas de atividades olímpicas acompanhadas pela televisão, alguém pode se perguntar: o alongamento melhora o desempenho? A nadadora americana Dara Torres — que ganhou três medalhas de prata em Pequim aos 41 anos, em sua quinta Olimpíada — acredita que sim. Torres utiliza uma técnica chamada de alongamento de resistência, na qual os músculos ganham mais flexibilidade quando são contraídos e alongados ao mesmo tempo.

— Isso consiste num conjunto de movimentos corporais, com amplitude e ritmo, podendo ser aprimorados ao longo da prática — explica Márcia.
Segundo José Kawazoe Lazzoli, um nadador que faz muito alongamento, ganha mais amplitude para realizar os movimentos.

— Se ele tem uma musculatura mais alongada, recupera mais rapidamente a braçada.

Se tiver os músculos muito encurtados, o nadador vai ter que descolar mais o tronco pra fora da água para recuperar a braçada.
OK. Então alongar pode ajudar a melhorar o desempenho. Mas a prática deve ser feita antes ou depois dos exercícios? — Se o atleta fizer exercícios intensos de de alongamento antes de uma atividade que necessite de explosão, ele vai perder tensão, algo entre três a cinco por cento.

— explica Eduardo Neto. — Em termos de desempenho de alto nível, é a diferença entre conquistar ou perder uma medalha.
Mas na rotina dos atletas de fim de semana, como a clássica turma da pelada, a recomendação é outra.

— Mais do que o alongamento, o ideal é sempre fazer um aquecimento antes de qualquer atividade física, principalmente as esporádicas — aconselha José Kawazoe Lazzoli. — O alongamento até pode fazer parte do aquecimento, mas não substituí-lo. No futebol, quem não se aquece e alonga, pode se lesionar quando for esticar a perna.
Depois da prática, é importante fazer um alongamento confortável, para prevenir dores musculares.
E, por fim, quais são os casos em que o alongamento é contra-indicado? — Não existe uma contra-indicação absoluta — diz Marcelo Costa. — O que pode haver é uma contra-indicação relativa, uma lesão aguda que impeça a pessoa de se movimentar.
Uma hérnia de disco é uma situação em que o alongamento talvez não seja indicado.

“Alongamento é um tema que engloba tantas teorias e correntes que, às vezes, é difícil afirmar algo com convicção
Eduardo Neto, professor de educação física

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18/08/2008 - 20:47h O ritmo certo na caminhada e na corrida

Especialistas em medicina desportiva ensinam a tirar o melhor proveito da prática dos dois exercícios

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Antônio Marinho – O Globo

A seleção natural favoreceu os seres humanos que aprenderam a correr, habilidade importante para fugir de predadores e caçar. O homem desenvolveu características que lhe permitiram alcançar longas distâncias em menor tempo, destaca um estudo na revista científica “Nature”. Segundo os autores, isso foi essencial para moldar o corpo. E corrida hoje é uma ciência, foco de pesquisas que melhoram a performance de corredores.

Algumas serão apresentadas na Running Show 2008, de 21 e 24 de agosto, em São Paulo.

Novos acessórios para corredores ou caminhantes também serão lançados no evento.
Assim como os maiôs que estão fazendo a diferença na natação nos Jogos Olímpicos, eles aceleram os passos e proporcionam menor desgaste nas pistas. A caminhada é a primeira etapa antes de pensar em correr, mesmo pequenas distâncias. Este exercício mantém o peso adequado e reduz a pressão arterial. Renato Lotufo, especializado em medicina do esporte e fisiologia do exercício, diz que a prática protege contra cânceres de cólon e mama, diminui a dose de remédios em diabéticos.

Adaptação ao exercício exige planejamento Porém, é preciso manter um bom ritmo. Lotufo sugere caminhar de três a quatro vezes por semana, de 45 minutos a 1 hora. O treino deve ser intercalado com musculação, pelo menos duas vezes por semana, ou exercícios com base no pilates e de baixo impacto para fortalecer a musculatura articular.

— Uma pessoa de 70kg a 80kg gasta de 350kcal a 380kcal andando a 6km/h. Acima de 7km/h alguns não conseguem caminhar, dependendo de condições clínicas e tempo de inatividade — explica Lotufo, lembrando que antes de qualquer exercício devese passar por avaliação médica, teste ergométrico, ecocardiograma, exame de sangue e análise da pisada, e seguir orientação de profissional de educação física.

O personal trainer Miguel Sarkis, com experiência de 30 anos na preparação de corredores e atletas, diz que se o indivíduo não caminha há seis meses precisa levar em consideração o quanto aumentou de volume e de peso corporal, seu nível de estresse e seus hábitos alimentares.

Caminhar em 60% a 80% da freqüência cardíaca máxima melhora os sistemas cardiorrespiratório, ósseo, muscular, hormonal e metabólico. Sarkis indica 15 minutos, três vezes por semana, por três semanas, até não haver dificuldade.

— Planeje-se para alcançar 40 minutos ou 50 minutos. Podese eliminar gordura mantendo um ritmo moderado e dieta adequada — explica o personal, autor de “Andar ou correr?” (editora Referência).

Correr só quando bem preparado.

Segundo Sarkis, 70% das pessoas correm sem orientação. Pelo menos 60% das queixas em ortopedia são desse público, com sintomas de microfraturas que não se solidificam e problemas de tendão e ligamento. Uma pessoa caminhando produz 1,2 vezes o peso corporal no impacto da pisada. Ao correr, o impacto é de 2,5 vezes: — Deve-se correr em 70% a 80% da freqüência cardíaca máxima, diagnosticada em exame. Há pessoas que correm a vida inteira e continuam acima do peso, por falta de orientação, problemas emocionais e má alimentação.

Corredores que percorrem 10km em cerca de 60 minutos (6 min/km) têm boa carga genética e estão bem treinados.

Quem parou e quer voltar precisa tomar cuidados. O organismo pode ter perdido até 1,5% de condicionamento muscular ao dia sem que a pessoa perceba.

12/08/2008 - 10:06h JUDÔ: Ketleyn, uma heroína

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Judoca brasiliense foi matriculada na natação, mas espiava, com curiosidade, as aulas no tatame do Sesi de Ceilândia.

Família lembra os momentos difíceis e a determinação da menina para treinar

 


Marcelo Abreu – Correio braziliense

 

 

Fotos: Cadu Gomes/CB/D.A Press

A avó Marilda, 80 anos:
“Tinha dia que a gente não tinha dinheiro para pagar a passagem”

 

 

 

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Faixa na casa da judoca, em Ceilândia,
que se tornou visita obrigatória para amigos e vizinhos:
a gritaria na hora da medalha contagiou os moradores da rua

 

 

O humilde salão de beleza — com duas cadeiras e dois espelhos, montado na garagem da casa em reforma, em Ceilândia — está fechado há uma semana. A dona, Rosemary Oliveira Lima, de 42 anos, três filhas, separada, não está. Viajou para outro continente. Nunca, em toda a vida, pensou chegar tão longe. Na verdade, o lugar mais longe em que estivera havia sido no Piauí.

Na tarde de ontem, do outro lado do mundo, ela gritou como nunca. Quase não agüentou. Desesperou-se. Depois, chorou. Pensou que vivia um sonho. Na verdade, tudo era um sonho. Até estar ali. Muito longe do Ginásio da Universidade de Ciência e Tecnologia de Pequim, onde a dona do salão gritava e chorava de alegria, a vizinhança invadiu a casa humilde. E a gritaria era uma só.

Era verdade. A filha da dona do salão havia ganhado a luta. A brasiliense Ketleyn Lima Quadros, judoca de 20 anos, acabara de conquistar a medalha de bronze nos Jogos Olímpicos de Pequim. Derrotou a australiana Maria Pekli. Tornou-se, em todos os tempos, a primeira atleta brasileira a subir ao pódio em uma prova individual. Naquela casa do conjunto H da QNM 17 de Ceilândia Sul, uma faixa pendurada no alto avisava: “Minha filha Ketleyn Quadros está nas Olimpíadas de Pequim 2008”. Lá dentro, a gritaria ecoava. Tomou conta da rua. E ainda era madrugada.

Marilda José de Oliveira, de 80 anos, avó de Ketleyn, não pregou os olhos. “Meu Deus, minha Nossa Senhora, foi impressionante”, ela dizia, com forte sotaque mineirinho, ainda em estado de choque. Ex-doméstica, era Marilda quem levava a neta para os treinos, no Sesi de Ceilândia. Aos 7 anos, a menina danada começou a treinar judô. “As dificuldades foram muitas. Tinha dia que a gente não tinha dinheiro para pagar a passagem de ônibus. E hoje ver a minha neta chegar tão longe é a melhor recompensa da vida”, extasia-se a avó. E o coração? “Tem que agüentar, uai! Tem que ficar firme”. Com os olhos marejados, confessa: “Tô louca para dar um abraço nela”.

Em Pequim, Ketleyn subia ao pódio. Em Ceilândia, o povo — amigos, parentes e vizinhos — começou a invadir a casa da medalhista olímpica. As duas irmãs, Aline, de 14 anos, e Maria Eduarda, 1, vibraram como se elas fossem as vitoriosas. A menorzinha acordou com a confusão dentro de casa. Logo nas primeiras horas da manhã, o tititi estava formado. Havia quem, ao passar pela rua e ver a faixa pregada no alto, dizia: “É aí que ela mora!” Outros, incrédulos, duvidavam: “Será mesmo?”

E a romaria de curiosos só aumentava. Reginalda Soares, 33 anos, dona do mercadinho da quadra, levou o filho Wallace, 8, para conhecer as medalhas e os troféus de Ketleyn — expostos como santuário na varanda da casa. Ali, a família colocou todas as conquistas da menina que sonhou vencer. “Trouxe ele aqui para ver se toma isso como exemplo”, explicou.

A família mandou confeccionar, com o dinheirinho suado de cada um, 19 camisetas verdes com a foto de Ketleyn. E a mensagem: “Lutar sempre, cair talvez, desistir jamais”. Cada uma custou R$ 20. Sobrou para o tio da atleta, José Milton Oliveira Lima, 47, que deu o cheque com o valor total. “Espero que todos me paguem”, ele brinca. Depois, comovido, agradece a Deus pela conquista da sobrinha: “É o resultado de toda a luta, da força de vontade e da persistência de Catarina (é assim que o ele a chama, na intimidade)”.

Brigona na rua
E foi assim, com essa persistência, que tudo começou na vida de Ketleyn. Aos 7 anos, uma professora da Escola Classe de Ceilândia, onde a menina estudava, chamou a mãe. E a aconselhou que colocasse a filha numa atividade física. Ketleyn era hiperativa. Gostava de andar de patins, skate, jogava futebol, vôlei e handebol. “Ela nunca gostou de brincar de bonecas”, conta a tia, Roselene Lima, 40, que trabalha nos Correios como carteira.

Ketleyn tinha energia demais e precisava extravasá-la. Rosemery tremeu. Nunca antes ouvira falar em hiperatividade. Chegou até a pensar que a filha fosse diferente. Teria que tomar remédio? Era apenas uma criança normal que precisava ser orientada para usar tanto talento e disposição. A cabeleireira, que trabalhava fora, faltou ao trabalho. Foi atrás de uma vaga para a menina em algum lugar.

Parou no Sesi, de Ceilândia. E logo Ketleyn foi matriculada na natação. Mas quem a levaria para as aulas? A missão coube a Marilda, a avó. Cheia de energia, a danada Ketleyn saía da piscina e ficava olhando os treinos de judô. Espiava com o olho comprido. Queria muito estar ali, naquele tatame. Um dia, o professor Éder Marques da Silva, hoje com 45 anos, chamou a menina para treinar. Ela não pensou duas vezes.

Esqueceu a natação e, ainda aos 7 anos, começava com o esporte que mudaria sua vida para sempre e a consagraria. “Ela, por ser muito danada, gostava de brigar na rua. Com o judô, nunca mais brigou”, lembra Éder, o primeiro técnico. Logo, ganhou sua primeira medalha, em competição infantil. Era de prata. “Ela sempre teve raça”, ele diz, comovido. E continua: “Vê-la hoje (ontem) ganhando uma medalha nas Olimpíadas é sentir o que eu mesmo não consegui. É minha realização. Toda vez que ela volta a Brasília, ela vem aqui. A Ketleyn não se esqueceu da gente”.

O talento da menina logo começou a ser notado. Vieram as competições e as primeiras conquistas. Em 2000, aos 12 anos, ela saiu do Sesi e foi treinar no Espaço Marques Guiness, em Taguatinga. E mais uma vez a mãe cabeleireira se desdobrou para que ela nunca deixasse de ir aos treinos por não ter o dinheiro da passagem do ônibus. “A determinação da Katleyn sempre me impressionou”, admira-se o segundo treinador, Robert Marques, 31. Em 2006, por falta de patrocínio em Brasília, a atleta mudou-se para Minas Gerais. Passou a integrar a equipe do Minas, de Belo Horizonte. E nunca mais parou de competir. Vieram as conquistas nacionais e internacionais. E o sonho das Olimpíadas só aumentava. No próprio Minas, arrumou até um namorado. O rapaz é da equipe de futsal do clube.

Suor e lágrimas
Na madrugada de ontem, o sonho virou realidade. Estava lá, para o mundo ver. Rosemary também quis ver de perto. Chegou à China graças a um mutirão de solidariedade alheia. Patrocínio — de um supermercado, um comércio, de uma faculdade e até de uma farmácia — garantiu a ida da cabeleireira aos Jogos Olímpicos de Pequim. Na manhã insone de ontem, Aline, a irmã de 14 anos, definiu a medalhista: “Ela é uma batalhadora”. João Lima, 44, o tio, revela: “Ela é luz, irradia energia. Tinha certeza que conseguiria uma medalha. E fez isso com muito suor e muita lágrima, mesmo que digam (alguns setores da imprensa a chamam assim pela forma aparentemente fria com que enfrenta as adversárias ) que ela é mulher de gelo. É só aparência. Ketleyn é apenas uma menina e tem uma sensibilidade muito grande”.

A parentada toda, de todos os cantos do Distrito Federal — Taguatinga P Sul, M Norte, Luziânia, Brazlândia, Águas Lindas — lotou a casa humilde da atleta. Marilda, a avó, perdeu a fome. “Uai, como é que a gente come numa hora dessas?” Na madrugada de ontem, Maria Eduarda, a irmãzinha de 1 ano, tocou o rosto de Ketleyn quando ela apareceu na televisão. Bateu palma. Quis beijá-la. Os parentes e amigos também correram para perto da imagem. Queriam abraçá-la. E chamá-la de campeã, heroína, vitoriosa, inacreditável. Como é longe a Ceilândia de Pequim…

12/08/2008 - 09:37h JUDÔ: de Ceilândia para a história

ketleyn_quadros.jpg Brasiliense Ketleyn Quadros é a primeira mulher a ganhar uma medalha olímpica para o Brasil em esporte individual.

Mãe obteve ajuda para ir à china e pediu ingressos na porta do ginásio

Ivan Drummond -Enviado especial – Correio braziliense

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Pequim — O dia 11 de agosto entra para a história do esporte brasileiro como a data em que foi conquistada a primeira medalha olímpica feminina do país num esporte individual. A proeza foi realizada pela judoca peso leve Ketleyn Quadros, de 20 anos, nascida em Brasília e moradora de Ceilândia.

Foi um dia, aliás, de brilho extremo do judô, que teve ainda conquista de outra medalha de bronze, de Leandro Guilheiro, na mesma categoria. Ele tornou-se o único judoca a ter duas medalhas olímpicas consecutivas. O feito de ontem transformou o judô na modalidade esportiva, junto com o iatismo, com o maior número de medalhas conquistadas pelo Brasil na história dos Jogos Olímpicos. São 14 de cada esporte.

Até ontem, o judô era o terceiro colocado, com 12 medalhas, atrás ainda do atletismo, que soma 13. Foi também a primeira vez que o esporte chegou à decisão de duas medalhas na mesma categoria. E além disso, foram as duas primeiras medalhas do país em Pequim. Há a perspectiva de mais duas, já que ainda entrarão em disputa dois campeões mundiais, o meio-médio Thiago Camilo e o meio-pesado Luciano Corrêa.

Em transe
Ontem, depois de ganhar a medalha, “a ficha demorou a cair”, diz Ketleyn. “Eu não sei nem o que aconteceu. Lembro que olhei para os lados, para a nossa técnica, a Rosicléia Campos, para o meu técinco, o Florian, que estava nas arquibancadas, para minha mãe, que me fez uma tremenda surpresa ao aparecer aqui. Foi ao ver as pessoas vibrando que tive a certeza de que tinha vencido a luta e que era medalhista.”

Só aos poucos ela foi saindo da espécie de transe em que entrou. Ketleyn lembrou da primeira luta, quando foi derrotada pela holandesa Deborah Gravenstijn.

Daí em diante, não perdeu mais e derrotou até mesmo a campeã olímpica, a espanhola Isabel Fernandez. Depois, na seqüencia bateu a japonesa Aiko Saito e a australiana Maria Pekli, por ippon, no golden score, o que lhe valeu a medalha. “As coisas aconteceram muito rápido pra mim. Eu sonhava em estar nas Olimpíadas, mas não achava que seria agora”, admite a moça, que compete pelo Minas Belo Dente. Talvez por isso, Ketleyn deixou o ginásio tarde da noite, ainda sem entender bem o significado de sua conquista.

Ajuda providencial

Feliz da vida com a realização da filha, a cabeleireira Rosemary Oliveira Lima mostrou ter a mesma garra de Ketleyn, quando decidiu, com a cara e com a coragem, encarar dois dias de viagem para ver a jovem em Pequim. “Eu não tinha dinheiro para vir. Por isso, resolvi sair pedindo. Ver minha filha nas Olimpíadas não era só o meu desejo, mas o dela também. Nove pessoas ajudaram, entre elas, o diretor da Faculdade da Terra, que doou R$ 2.500”, explicou.

Rosemary tem a companhia da comadre Antônia Samia Ribeiro: “Nós fomos de porta em porta, para pedir a ajuda. Mas houve muita gente que ajudou, os amigos, parentes, enfim, conseguimos juntar R$ 6.300 para as passagens e mais US$ 1.500”.

O curioso era que, mesmo com o dinheiro em mãos para a viagem, e a passagem comprada, havia um empecilho: elas não tinham ingresso. Mas esse era um problema para resolver na chegada a Pequim, o que aconteceu na última sexta-feira, dia da cerimônia de abertura.

Rosemary não entende uma palavra de mandarim. Mas ainda assim conseguiu encontrar alguém que fala português e a língua local para escrever um cartaz. “Sou mãe de uma atleta brasileira de judô e estou sem ingresso. Preciso de ajuda.”

A amiga estava descrente. Não acreditava que fosse dar certo a tática maluca de Rosemary. “O mais engraçado é que as pessoas passavam, liam e pediam desculpa por não ter ingresso para ceder.” Mas depois de dois dias em frente ao portão do ginásio de judô, apareceram os ingressos. E, por isso, Ketleyn ficou surpresa com a presença da mãe. “Esse cartaz, vou guardar. Vou por num quadro, pois ele deu sorte”, diz a cabelereira.

08/08/2008 - 09:52h A altura do desafio

A Folha rotula como “mania de grandeza” o esforço feito pelo Brasil para assegurar uma representação de peso nos Jogos Olímpicos e pesar em favor do país sediar os jogos em 2016. O artigo vale pelo reconhecimento, involuntário por parte da Folha, do esforço feito pelo governo federal. Como constata irônico o artigo “Resultado direto de uma aproximação nunca vista entre o governo federal e o esporte. Nunca se gastou tanto dinheiro. Nunca se cobrou tanto. E nunca se sonhou tão alto.” A Folha gosta de ficar na torcida do contra, mesmo quando os ventos sopram na boa direção para o Brasil. Vamos sonhar alto, sim e nos aproximar cada dia mais de nossos sonhos, é assim que se forja o destino das grandes nações. LF

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Mania de grandeza

DOS ENVIADOS A PEQUIM – DO ENVIADO A SHENYANG – FOLHA DE SÃO PAULO

Um Brasil com mania de grandeza desfila hoje no Ninho de Pássaro, em Pequim, na festa de abertura da 29ª edição dos Jogos Olímpicos. A cerimônia terá início às 9h (de Brasília), noite na China.

Na 70ª posição do ranking do Índice de Desenvolvimento Humano e na 38ª do quadro de medalhas de todos os tempos, o Brasil que está na China, entretanto, carrega traços de nação potente fora e dentro das arenas de competição.

Resultado direto de uma aproximação nunca vista entre o governo federal e o esporte. Nunca se gastou tanto dinheiro. Nunca se cobrou tanto. E nunca se sonhou tão alto.

No último ciclo olímpico, iniciado em 2005, o governo federal injetou cerca de R$ 1,2 bilhão no esporte de alto rendimento. A cobrança: contrariando política do Comitê Olímpico Brasileiro, de não divulgar metas, o Ministério do Esporte projeta o país entre o 16º e o 20º lugar no quadro geral -em Atenas-2004, com cinco ouros, o Brasil acabou em 16º.

A embalagem para tudo isso é o sonho de Carlos Arthur Nuzman, presidente do COB, em promover os Jogos no Brasil. Sonho já interrompido três vezes e que, agora, conta com boa vontade recorde de Brasília. A ponto de o presidente Lula circular por Pequim com camisa da candidatura, dizendo-se “cabo eleitoral” dela.

A mania de grandeza se materializa na delegação montada pelo COB, que prioriza modalidades mais nobres -nelas as medalhas são mais difíceis- e que inclui equipe de apoio digna de países endinheirados.
Das 150 medalhas de ouro que a equipe nacional, composta por 277 atletas, vai disputar em Pequim, 62, ou 42%, são no atletismo e na natação, justamente as mais nobres e competitivas modalidades do programa olímpico e que contam com os EUA como maior força.

O Brasil é um dos únicos sete países que mandaram a Pequim três competidores para os 100 m do atletismo, o supra-sumo dos Jogos Olímpicos. E nenhum deles tem chances reais de medalha.

Vinte e duas posições acima do Brasil na história olímpica e novamente mais cotada agora, Cuba praticamente ignora a natação (só terá dois atletas nesse esporte em Pequim) e disputa menos provas que os brasileiros no atletismo (26 contra 33). Ao todo, somente 29% dos ouros que os esportistas caribenhos vão disputar serão nas pistas e nas piscinas.

Priorizar os esportes coletivos, que distribuem poucas medalhas, é mais uma marca do Brasil nos Jogos de Pequim. Somente handebol, futebol, basquete e vôlei somam cem competidores do país.

O Brasil tem número de dirigentes e integrantes de comissões técnicas acima do registrado por outros países em desenvolvimento. De acordo com a organização dos Jogos, são 200 não-atletas (treinadores, cartolas, médicos etc.) brasileiros, o que equivale a 71% dos atletas -na conta também entram alguns competidores reservas.

No Quênia, a proporção da equipe de apoio em relação aos atletas é de apenas 45%. Em Belarus, 57%. Nos casos de Argentina e Cuba, fica em 62%.

O Brasil tem uma proporção de não-atletas maior do que a da China (70%) e próxima à dos Estados Unidos (75%).

Apesar dos sonhos grandiosos do COB, o país está distante de atingir o seleto grupo dos “top 10″ no quadro de medalhas de Pequim. Muito mais perto está do topo da “Série B” do universo olímpico. Se mantiver suas conquistas dos Mundiais (ou torneios equivalentes) dos últimos dois anos, a delegação nacional ficará na 12ª colocação no quadro de medalhas (sete ouros, três pratas e cinco bronzes) da maior edição de todos os tempos da Olimpíada.

Isso representaria 11% dos ouros e 3% do total de medalhas entre os países fora do grupo dos dez.

É um salto em relação às duas participações olímpicas anteriores. Em Atenas-04, a delegação nacional conquistou 4% dos ouros e 2% do total de medalhas entre os nanicos.

04/08/2008 - 18:07h Atletas britânicos posam nus para campanha publicitária

Saltador Phillips Idowu, ciclista Rebecca Romero e nadador Gregor Tait foram fotografados durante atividades

Reuters – Agencia Estado

LONDRES – Três dos melhores atletas britânicos posaram nus para uma campanha publicitária do Powerade, uma bebida para esportistas. O saltador Phillips Idowu, a ciclista Rebecca Romero e o nadador Gregor Tait foram clicados pelo fotógrafo Nadav Kander durante suas atividades, sem nenhuma peça de roupa.

Phillips Idowu. Foto: Reuters

 

Idowu afirmou que a sessão de fotos foi “sem dúvida umas das mais incomuns de que já participei, mas também uma das que mais gostei”.

Rebecca Romero. Foto: Reuters

 

“Todo mundo está acostumado a ver atletas competindo ou ganhando, mas queríamos mostrar a preparação real de um atleta, seus músculos e seu poder”, afirmou Cathryn Sleight, diretora de marketing da Coca-Cola para o Reino Unido, que lançou a campanha da bebida.

Gregor Tait. Foto: Reuters