08/12/2008 - 15:47h Inspirados en la fuente

 
La más influyente. El efecto de Fuente, de 1917, llega hasta el diseño actual: Brook (izq.) y Chambers (der.) privilegian el concepto sobre la forma Foto: Fernanda Corbani

 

Dos creativos británicos, el director de la revista Wallpaper y el número uno del estudio de diseño Spin, coincidieron en Buenos Aires para la apertura de la nueva Proa, en La Boca, y dialogaron con adnCULTURA acerca del efecto Duchamp

Por Alicia de Arteaga
Para LA NACION

El sol pega fuerte sobre el puente Nicolás Avellaneda y descubre sus entrañas de mecano gigante que inspiró el alfabeto de Proa creado por Tony Brook, director creativo de Spin, el mejor estudio de diseño del mundo, según los catadores más refinados. Brook, un muchachón grandote nacido en Halifax, está sentado a la mesa con otro Tony, de apellido Chambers, nacido en Liverpool, menudo y sonriente como el protagonista de The Full Monty , cuyo último logro es haber tomado las riendas de Wallpaper , la biblia del diseño contemporáneo.

Urge decir que Wallpaper nació en 1996 de la mano de Tyler Brûlé, que ha ganado todos los premios, que agotó su edición aniversario y esgrime la categoría propia de las grandes publicaciones: ser un “coleccionable”. Los dos Tony trabajan en el mismo campo. Ambos se nutren del universo duchampiano al privilegiar el concepto sobre la forma; la idea activa una operación mental que produce nuevos contenidos y asociaciones. Nadie explicó mejor los alcances del desplante duchampiano que significó Fuente , en 1917, que Waldemar Januszczak, crítico del Sunday Times . En 2004, un panel de quinientos notables del arte mundial dictaminó que el mingitorio resignificado era la obra más influyente del arte contemporáneo. Sin él, no existirían ni la Tate Modern ni Charles Saatchi, Damien Hirst, el polémico Turner Prize, la estanterías escandinavas, los lofts. Incluso, dice Waldemar, “no existiría Ikea”, el megamercado del hogar inventado por un sueco en el garaje de su casa.

El cambio de actitud, que implica quitar en lugar de añadir, está presente en el inconfudible diseño de Wallpaper . Su estilo modernista escandinavo la convirtió en espejo de su tiempo, hasta el punto que la gente dice de algo “es muy Wallpaper “. También el efecto Duchamp incide sobre la creación de imágenes visuales para instituciones, especialidad de la agencia de Tony Brook. Por ejemplo, antes de definir el alfabeto de Proa, por encargo de Adriana Rosenberg, Brook estudió La Boca, analizó en detalle más de mil fotos hasta hacer propia la historia del barrio y la carga cultural de sus habitantes descendidos de los barcos.

La relación de Proa con el puente Avellaneda, inmortalizado por Esteban Pastorino en una imagen memorable, guió el diseño tipográfico: “Una letra reconocible, de aplicación flexible y por momentos loca”, en la definición del director de Spin. Su letra preferida es la B, con una panza asimétrica. En cambio, Tony Chambers prefiere la S, por la forma perfecta como se cierra sobre sí misma en una secuencia sin fracturas. La conversación avanza por el carril lógico: las revistas, los diarios, el rediseño genial de The Guardian , el cambio de hábitos de lectura y el futuro del papel en la era de Internet.

Para estar a tono con los temas del mundo del diseño, estamos sentados en las sillas Silver, con los brazos cruzados sobre la mesa Quadrato, todas creadas por el italiano Vico Magistretti, autor de muebles de alta gama. El ámbito es el bello espacio que en su proyecto el arquitecto milanés Beppe Caruso destinó al restaurante: un prisma vidriado que se prolonga en un deck-mirador con vista al Riachuelo y al puente que fue altri tempi transbordador, inaugurado en 1914 y uno de los pocos que quedan en el mundo.

Brook y Chambers coinciden en su obsesión por el buen diseño. Integraron la nutrida troupe de personalidades que se dieron cita en Buenos Aires para la apertura de Proa, junto con el curador del Moderna Museet de Estocolmo -que acompañó el traslado de El gran vidrio desde Suecia-, el director de la influyente revista de arquitectura Domus , y Gloria Moura, la crítica y curadora española que montó una recordada muestra de Duchamp en Barcelona. Los ecos de esta visita explican por qué Proa ya está en el mapa global de las instituciones del arte como un atractivo más de Buenos Aires.

Tony Chambers termina su ristretto servido por los exitosos Petersen y resume su imagen de la ciudad: “Hay muchas ciudades en una y me encanta la gente”. El director de Wallpaper y su colega de la agencia Spin forman parte de la generación de profesionales británicos globalizados avant la lettre . “Londres no es una ciudad, es el mundo”, define Brook. Árabes, chinos, indios, irlandeses, escoceses, polacos, latinos, ingleses y rusos conviven para crear el sustento de una cultura macerada por muchas etnias, olores y sabores. Nadie pone el grito en el cielo porque Harrods, la ultratradicional tienda de Knightbridge, fuera comprada por Al-Fayed, padre de Dodi, la última pareja de Diana de Gales. Ni porque el club de fútbol Chelsea sea propiedad del ruso Abramovich. La diversidad es una forma de libertad.

Desde 2007, Chambers, que fue diseñador de GQ y de la Sunday Times Magazine , es el editor en jefe de Wallpaper . Este cambio de posición explica una tendencia en alza, según la cual “el diseño es el mensaje”, parafraseando a McLuhan. “Para una revista eminentemente visual, resulta casi natural el paso de la dirección de arte a la edición. En la actualidad hay un deslizamiento de las categorías tradicionales y de la brecha entre creación de contenidos e imagen visual. Somos un equipo. Hay 50 personas obsesionadas por hacer las cosas muy bien. Eso es todo.”

Un éxito de Chambers fue colocar en el mercado las guías Phaidon. Tamaño bolsillo, se permiten el gesto duchampiano de vender la ciudad sin mostrarla en la tapa. Sólo color y tipografía. Los textos son cortos; pura información, la que el lector subraya cuando lee una guía tradicional. La fórmula es manejar datos de primera mano: “Mandamos un reportero para que descubra el alma de una ciudad, aunque necesite meses de estadía”. Ocurrió con la guía de Buenos Aires, que además de hoteles y comidas recomienda Proa como “el” lugar para no perderse.

adnBROOK. Cofundador y director creativo de Spin, un prestigioso estudio de diseño multidisciplinario de Londres, es además presidente por el Reino Unido de la Alianza Gráfica Internacional. Fue convocado por Proa para renovar la imagen de la Fundación y rediseñar la marca. En 2001, su estudio relanzó la identidad visual de la galería londinense Whitechapel, un caso paradigmático de branding cultural
adnCHAMBERS Editor en jefe de Wallpaper, una de las revistas de diseño más importantes del mundo, donde se desempeñó como director creativo hasta marzo de 2007. También trabajó como director de arte de la revista GQ y de la Sunday Times Magazine , luego de graduarse con honores de la Central St. Martin’s School of Art. Fue elegido Diseñador del Año por The Periodical Publishers Association (PPA) en dos oportunidades
FICHA. Marcel Duchamp: una obra que no es una obra “de arte”, en Fundación Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929). Hasta el 1° de febrero de 2009. Martes a domingo, de 11 a 19. Entrada general: $ 10. Jubilados: $ 3. Estudiantes: $ 6.

15/11/2008 - 18:00h Da secessão… à consagração

Abraham Obama, painel do artista Ron English, em Boston, sobrepõe as imagens de Abraham Lincoln e Barack Obama

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Eleições de Lincoln, em 1860, e de Obama, em 2008, mostram um Sul dos EUA ainda avesso à mudança

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Flávio Henrique Lino – O Globo

Ambos têm nomes bíblicos e vieram de famílias de classe média.

Ambos foram os primeiros a chegar à Casa Branca nascidos em estados fora do corpo histórico principal do país e fizeram carreira política no Illinois. Ambos pegaram uma nação em crise profunda e marcaram época com sua eleição. Ambos libertaram os negros americanos — um de grilhões reais; o outro, de grilhões mentais. Numa dessas curiosas ironias da História, são muitas as semelhanças que traçam uma linha do tempo direta entre Abraham Lincoln e Barack Obama. Uma delas, no entanto, chama a atenção por transcender a mera coincidência. Quase um século e meio decorridos desde que Lincoln tornou-se o primeiro republicano eleito presidente, em 1860, e Obama, o primeiro negro, em 2008, tanto um quanto o outro foram rejeitados pelo Sul dos Estados Unidos, num recorte regional de votos que delimita não somente diferenças geográficas, mas, sobretudo, de mentalidades.

Nos 11 estados que declararam a secessão após a eleição de Lincoln e formaram os Estados Confederados da América, baluarte da escravidão nos EUA, Obama ganhou somente em três: Virgínia, Carolina do Norte e Flórida. Um desempenho certamente melhor que o de Lincoln, cujo nome sequer apareceu nas cédulas de nove dos dez estados sulistas que decidiam por voto direto seus delegados ao Colégio Eleitoral, tamanha a rejeição local às suas propostas em favor da limitação da servidão dos negros. No único em que concorreu — Virgínia, onde teve 1,1% dos votos — a derrota avassaladora sinalizou o caminho para o confronto inevitável entre duas visões de mundo diametralmente opostas, levando Norte e Sul dos Estados Unidos ao mais sangrento conflito já travado no continente. A Guerra Civil Americana cavou, no rastro de 600 mil mortes, um fosso ainda hoje intransponível entre as duas regiões, muito depois de os canhões silenciarem em 1865.

— Nosso país foi invadido e derrotado. Há 143 anos estamos sob ocupação — enfatizou ao GLOBO, da Carolina do Norte, o presidente da Sociedade Confederada da América, Craig Maus, tratando o Sul como nação e usando um tom amargurado como se a guerra tivesse terminado dias atrás. — Só queremos ser deixados em paz pelo governo federal.

Obama só venceu em 228 de 1.104 condados do Sul

Contado em votos, o desempenho do “abençoado” Barack, cujo nome é a versão africana do hebraico Baruch, foi infinitamente melhor que a de seu antecessor longínquo, também batizado numa referência bíblica, ao patriarca do povo judeu. O negro Obama foi escolhido por 18 milhões de eleitores dentro dos limites da antiga Confederação, contra os 20 milhões que votaram em seu adversário, o branco John McCain. Já Lincoln teve ínfimos 18.915 votos, de um total de 856.461.

Mas, se por um lado foi surpreendente a expressiva votação do senador que se tornou o primeiro presidente não nascido nos EUA continentais (Obama é havaiano), em pelo menos um aspecto sua performance pouco difere da do exdeputado nascido no Kentucky, o primeiro não originário da matriz das 13 colônias a chegar ao poder supremo no país: em número de condados.

Lincoln levou apenas 2 dos 996 que formavam o Sul em sua época, enquanto Obama coloriu de azul somente 228 dos 1.104 em que a antiga Confederação está hoje dividida. Mesmo nos três estados sulistas que viraram as costas à História e deram a vitória ao filho da África no voto popular, ele passou longe de aproximar-se do número de condados que apoiaram o rival filho do patriciado branco. Ou seja, a reviravolta histórica foi garantida nas grandes cidades, mais populosas e arejadas culturalmente e mais antenadas com o espírito do século XXI; porém, nos rincões do Sul profundo, onde a vida cotidiana ainda deita raízes no passado, predominam atitudes e valores que remontam ao século XIX.

— Esta eleição foi igual a qualquer outra, e não vejo significado histórico nela. A cor e a origem do candidato não afetam nossas decisões.

Aliás, a guerra civil não foi por causa da escravidão, mas sim por causa dos impostos — garantiu Maus, que não quis revelar em quem votou. — Prefiro não falar nisso. Não faz qualquer diferença.

Seus vizinhos na pequena Mooresville, no entanto, claramente optaram por John McCain, cuja campanha se baseou fortemente na acusação de que Obama ia aumentar os impostos. No condado de Iredell, onde fica a cidadezinha de 19 mil habitantes na Carolina do Norte, o republicano bateu o democrata — embora Obama tenha vencido no estado — por 61,9% dos votos a 37,5%.

Uma tendência que o colunista Harold Meyerson, do “Washington Post”, apontou como o caminho do partido de George W. Bush neste início de século XXI: “Nas duas últimas eleições, os republicanos se enfraqueceram em todos os lugares, exceto no Sul branco rural — a região que permanece a menos educada e a menos diversificada”.

Em Mooresville, cujo prefeito — reeleito em 2007 — é republicano, 81% dos habitantes são brancos, e o resto se divide entre negros (14%) e outras etnias, segundo o Censo de 2000.

Vitória de um negro seria sinal de novos ventos

Apesar de tudo, a eleição de Obama pode já ser o sinal de que algo está mudando, mesmo no recalcitrante Sul. Os próximos quatro anos vão mostrar se os EUA realmente ingressaram na era pós-racial, como o agora presidente eleito pregou incessantemente durante a campanha.

— Pode haver algum desconforto de alguns, e bastante desconforto de outros com a vitória de Obama, mas acho que estamos prontos aqui no Sul para esperar e ver — acredita a professora Andrea Simpson, do Departamento de Ciência Política da Universidade de Richmond, na Virgínia, ela própria negra e eleitora democrata. — Ele já mostrou que tudo é possível e que as atitudes raciais estão mudando. Se fizer bem seu trabalho, mais pessoas vão começar a se modificar.

08/06/2008 - 16:29h Milhares de ciganos protestam em Roma contra xenofobia

da France Presse, em Roma

Cerca de 3.000 ciganos protestaram neste domingo em Roma contra a xenofobia, após sérios distúrbios envolvendo essa etnia na Itália, que culminaram em incêndios de vários acampamentos.

Essa é a primeira vez que eles se manifestam na Itália, onde calcula-se que vivam 150.000 ciganos, muitos de origem romena ou da ex-Iugoslávia mas em sua maioria italianos.

Alessandro Bianchi/Reuters
Ciganos protestaram em Roma contra xenofobia
ao som de música tradicional

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Os manifestantes marcharam ao som da música tradicional e levando placas onde se podia ler “Não a xenofobia”, “os ciganos nunca foram a guerra” e “não a informação racista”.

Vários acampamentos de ciganos foram incendiados por populares em maio próximo de Nápoles, no sul.

O episódio que desencadeou os ataques foi a suposta tentativa de seqüestro de um bebê por uma jovem cigana.

Apesar da investigação sobre esse caso não ter encerrado, o jornal “Il Giornale”, do chefe de governo Silvio Berlusconi, teve como manchete de capa, no dia 19 de maio, “Como os ciganos vendem as crianças”.

A justiça da Itália não tem nenhum caso comprovado de seqüestro de crianças por ciganos.

O governo inclusive já nomeou um responsável que irá coordenar a questão cigana em Roma, Milão e outras grandes cidades, com o objetivo de acabar com os acampamentos ilegais.

O novo prefeito de Roma, o ex-neofacista Gianni Alemanno, ordenou que a polícia da capital esvaziasse na sexta-feira um acampamento instalado no bairro popular de Testaccio, próximo do centro. Seus 122 habitantes, todos italianos, foram levados para um bairro da periferia.

04/06/2008 - 13:24h Ciganos são bode expiatório

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Gilles Lapouge* – O Estado de São Paulo

Tempos horríveis estes para os ciganos italianos, principalmente os chamados “romas”, de origem romena. O premiê italiano, Silvio Berlusconi, acaba de conceder poderes extraordinários para os chefes de polícia de Roma, Nápoles e Milão fazerem um novo censo dos ciganos e expulsarem os que têm problemas com a Justiça.

Será que Berlusconi tem o direito, na União Européia, de perseguir as pessoas desse modo? Os romas são três quartos romenos e um quarto italianos. Portanto, são cidadãos da UE e não podem ser detidos ou expulsos. Mas Berlusconi não está nem aí com isso. Bruxelas se comoverá com a sorte deles? Isso não é tão certo, embora seja desejável.

As medidas contra os ciganos têm precedentes assustadores. Em 1939, sob o nazismo, eles foram tachados de “raça inferior”. Cerca de 30 mil foram expulsos para o Leste e começaram os massacres e o confinamento em guetos. Em 1942, Heinrich Himmler, chefe da SS, deportou os ciganos alemães para campos de concentração.

As medidas de Berlusconi não têm nenhuma relação com tais horrores. Mas não podemos deixar de nos sentir chocados ao ver as mesmas pessoas perseguidas pelo mesmo “crime”: o de pertencer a uma determinada etnia. Pode-se até explicar o gesto de Berlusconi: a Itália padece. A crise é feroz. Nápoles, incapaz de administrar o próprio lixo, apodrece ao sol. Em casos semelhantes, todo líder procura um bode expiatório. O que Berlusconi tinha à mão era o povo cigano.

Sem desculpar Berlusconi, é preciso reconhecer que tal comportamento não é exclusivo dele: em 2007, seu predecessor, Romano Prodi, que não é de direita, mas de centro-esquerda, baixou um decreto que lhe permitiu expulsar ciganos.

A maldição que recai sobre os ciganos também é antiga. Eles deixaram seu berço, a Índia, na Antigüidade, e espalharam-se pela região do Mediterrâneo. Tinham uma fama detestável: os gregos os apelidaram de “intocáveis”.

Nas sociedades modernas, a sorte dos romas italianos mostra que o problema da imigração não pára de se agravar. A crise intensifica o ódio pelos imigrantes, esses sujeitos que vêm “tirar o nosso emprego”. Os países europeus endurecem suas leis, expulsam, separam as famílias, desprezam. Hoje, a Europa, que por muito tempo deu lições de direitos humanos, não exibe um rosto bonito. Ela é feia. Em todas as capitais, afiam-se as armas contra os imigrantes. O código civil é reformulado. A imigração é tratada como crime.

Evidentemente, não podemos esquecer que a imigração em massa representa um desafio. Mas a solução não é lotar aviões fretados, como faz o presidente francês, Nicolas Sarkozy. É necessária na Europa uma política de imigração firme, coerente, diferente das histerias anticiganas de Berlusconi. Uma política que tenha dois pilares: no interior, a solidariedade e a integração; no exterior, acordos de cooperação com os países de emigrantes.

*Gilles Lapouge é correspondente em Paris

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31/03/2008 - 04:00h ‘Tibete é estratégico para a China’

photo of Dr Andrew Martin Fischer

Andrew Martin Fischer: professor da London School of Economics;

Plano de governo é de assimilação: tibetanos são forçados a se ‘achinesar’ para se integrar ao sistema econômico

Cláudia Trevisan, PEQUIM – O Estado de São Paulo

O forte crescimento econômico do Tibete na última década – média de 12% ao ano – beneficiou principalmente os chineses da etnia han e marginalizou os tibetanos. Isso, aliado à forte repressão política, foi a origem dos protestos dos dias 14 e 15 de março em Lhasa, na opinião de Andrew Martin Fischer, da London School of Economics. Segundo ele, a estratégia de Pequim para a região é de assimilação – os tibetanos são forçados a se “achinesar” se quiserem se integrar ao sistema econômico. O Tibete é estratégico para Pequim por abrigar o platô Qinghai-Tibete, uma fonte crucial de abastecimento para o país – cujas outras reservas são escassas e mal distribuídas. Além disso, o território abriga o maior depósito de cobre da China e também é rico em minas de ferro, chumbo, zinco e cádmio – necessários para alimentar o voraz crescimento econômico da indústria chinesa.

Qual é o problema da estratégia chinesa no Tibete?

É uma região ocupada, essencialmente por chineses han e o Partido Comunista. A Região Autônoma do Tibete é governada a partir de uma mentalidade de segurança pública. É uma região estratégica, as decisões são tomadas em Pequim e a questão militar é muito importante. No fim dos anos 80, houve grandes manifestações, que foram reprimidas. Desde então, o governo segue a estratégia de impulsionar o rápido crescimento econômico e, ao mesmo tempo, impor uma política autoritária de forte controle da população.

A China usa o crescimento para tentar legitimar sua presença no Tibete, dizendo que a vida dos tibetanos agora é melhor do que antes.

O Tibete teve um crescimento econômico espetacular e superior à média da China nos últimos dez anos. Mas isso foi produzido basicamente por subsídios concedidos por Pequim e canalizados por meio de empresas chinesas ou do próprio governo, o que cria uma situação muito desigual e polarizada. Os que têm fluência em chinês, relações com chineses, com corporações chinesas ou fortes conexões políticas e econômicas na China se dão muito bem. Mas a maioria dos tibetanos não tem nada disso. Só 15% têm educação formal secundária e só esses podem ter algum grau de fluência em chinês. Mesmo os tibetanos mais educados têm dificuldade em competir com os migrantes chineses, porque estes tendem a ter um grau de educação superior ao dos mais educados tibetanos. É uma situação muito desigual, e as desigualdades são muito determinadas pela questão étnica.

As manifestações recentes refletem essa polarização?

Sim. Os protestos ocorreram principalmente em áreas urbanas, e provavelmente representam o descontentamento da população excluída do rápido crescimento. Quanto mais as áreas urbanas crescem, mais migrantes são atraídos. O problema é que os tibetanos têm um enorme atraso educacional em relação ao resto da China, porque a infra-estrutura educacional é muito pior. Mas mesmo que o governo promova a educação, a estratégia é de assimilação, de colocar cada vez mais a língua chinesa no sistema educacional, com o argumento de que, se os tibetanos forem competir com os migrantes, têm de aprender chinês. A educação tibetana vem sendo enfraquecida, o que tem um impacto cultural e provoca a sensação de que a única maneira de sobreviver nesse sistema é ser assimilado e perder sua cultura.

O que exatamente é essa estratégia de assimilação?

É reduzir gradualmente a educação média tibetana e introduzir cada vez mais a chinesa, minando as maneiras pelas quais a educação tibetana poderia se desenvolver. Mesmo se você decidir estudar tibetano muito bem, não conseguirá um emprego público, porque os concursos para os cargos são feitos em chinês. Se quiser competir nesse sistema, o melhor é ir para uma escola chinesa. Há uma enorme força nesse sistema para as pessoas se tornarem han, o que provoca frustração. Se você é um funcionário público em um local onde a maioria da população é tibetana e nem mesmo fala chinês, seria lógico que um dos requisitos para ocupar o cargo deveria ser falar tibetano. Mas isso não ocorre. Em 2006, houve uma manifestação de universitários em Lhasa, porque o governo ofereceu cem empregos públicos e apenas dois tibetanos foram selecionados, já que os chineses se saem bem melhor em exames feitos em chinês. Isso em um contexto em que 90% da população é tibetana. Os que saem das universidades têm dificuldade em competir no mercado. O governo não dá nenhuma proteção aos trabalhadores locais. Eles têm essa mentalidade de livre mercado, pela qual os tibetanos têm de competir com os migrantes, ainda que em condições bastante desiguais, o que cria uma situação muito discriminatória em todas as indústrias. As pessoas que estão no poder agora são muito mais linha-dura e querem assimilação em larga escala. Querem que os tibetanos sejam cada vez mais como os chineses. Ao mesmo tempo, estão adotando políticas repressivas muito fortes. Desde 1996, implantaram a educação patriótica nos mosteiros, que força os monges a denunciar o dalai-lama e também a receber educação política.

O que pode acontecer?

Pode ficar pior. A maneira como o governo está reagindo ao que ocorreu é quase como tentar transformar um fracasso em uma oportunidade, para desacreditar reivindicações de mais autonomia e promover políticas mais repressivas. É possível que o governo use o que ocorreu em uma política de relações públicas. No Ocidente, ninguém vai acreditar no governo, mas eu não creio que eles estejam falando com o Ocidente. O governo está falando com seus próprios membros. O Partido Comunista não é um organismo uniforme e é integrado por várias facções. Há uma facção mais linha-dura que deseja assimilar o Tibete e outra que é mais tolerante. O que estão fazendo é usar esses eventos para tentar desacreditar a outra facção e reforçar suas políticas. Não creio que o Tibete se torne independente porque os chineses jamais aceitarão isso. O que nós podemos esperar é que a facção linha-dura seja desacreditada e haja um movimento na direção de políticas preferenciais em relação aos tibetanos. Isso é o que podemos realisticamente esperar.

Quem é:
Andrew M. Fischer

Professor do Instituto de Estudos do Desenvolvimento (DESTIN) da London School of Economics (LSE)

É autor do livro “State Growth and Social Exclusion in Tibet: Challenges of Recent Growth”, publicado em 2005

Presta assessoria a vários governos sobre a situação e o desenvolvimento do território autônomo do Tibete

05/03/2008 - 15:46h O musical que mudou a Broadway

Versão nacional conserva o leve tom operístico e a coreografia que define o caráter dos personagens

Ubiratan Brasil – O Estado de São Paulo

Versão moderna de Romeu e Julieta, metáfora sobre a ameaça que os imigrantes significam a um país rico, a eterna briga pela conquista do território – West Side Story ainda provoca leituras diversas, mas em um detalhe todos são unânimes: trata-se do musical que revolucionou a Broadway. ‘Quando foi montado, em 1957, surpreendeu não só pelos temas mas por apresentar uma ação que passava para a dança de forma natural, como se a coreografia fosse extensão dos movimentos dos atores’, comenta Jorge Takla, que comanda a primeira montagem brasileira de West Side Story, que estréia sexta para convidados, no Teatro Alfa, e sábado para o público.

Diretor, produtor, iluminador e cenógrafo do espetáculo, Takla preferiu manter o título original, rejeitando a tradução brasileira que acompanha a versão cinematográfica, Amor, Sublime Amor, ganhador de nada menos do que dez Oscars em 1961. ‘Preferi realizar um trabalho sem concessão, ou seja, com 42 atores e uma orquestra com 23 músicos, como prevê o original’, conta ele, que calcula um investimento total de R$ 5 milhões para levantar a montagem, além de R$ 1,5 milhão mensal para manutenção de um total de 100 apresentações.

Tamanho cuidado não é exagero – a criação original de West Side Story uniu uma equipe ainda imbatível na história da Broadway. Jerome Robbins, que se tornou o modelo máximo do coreógrafo-diretor, teve o controle total da produção, desde a concepção até a montagem final; Leonard Bernstein, com quem Robbins havia iniciado uma brilhante parceria anos antes, compôs as músicas; Stephen Sondheim, na época um jovem de 20 anos que contava apenas com o apoio do grande Oscar Hammerstein, escreveu as letras das canções; e Arthur Laurents, então um dramaturgo promissor, cuidou do libreto.

A história é ambientada no subúrbio de Nova York, onde duas gangues rivais, os Jets (os nascidos americanos) e os Sharks (imigrantes porto-riquenhos), lutam pelo domínio do bairro. Em meio a tanta incompreensão, Tony, um dos fundadores dos Jets, se apaixona por Maria, a irmã de Bernardo, comandante dos Sharks. O amor impossível, que faz lembrar Romeu e Julieta (inspiração inicial da história), é fadado ao fracasso – uma paixão irrealizável graças ao racismo e à xenofobia americana. ‘Trata-se de obra musicalmente complexa, em que atores devem cantar e dançar de forma natural, sem parecer uma demonstração de técnica’, comenta Takla.

De fato, escrito como se fosse uma ópera, o musical exige cantores com vocação lírica para os papéis principais. Mais: em uma das mais célebres canções, Maria, o ator que interpreta Tony necessita alcançar uma nota difícil, o si bemol. ‘Para conseguir isso, tive de retrabalhar minha respiração’, conta Fred Silveira, que vive Tom com firmeza e emoção e participa do oitavo musical de sua carreira. ‘Além de outra exigência, a coreográfica, é preciso preparar a emoção para o final.’

É justamente o momento em que Maria perde a inocência à custa da vida do amado. ‘Ela sofre uma mudança radical em sua rotina, tornando-se mulher graças ao ódio que separa as duas gangues’, comenta Bianca Tadini, soprano lírica que, como Maria, também atinge notas difíceis (como um dó, no final da música Quinteto) e confere dignidade à menina obrigada a amadurecer com a perda.

Também cantora lírica, Sara Sarres interpreta um papel (Anita, porto-riquenha apaixonada por Bernardo) que exigiu uma mudança em sua carreira. ‘Mudei vocalmente minha interpretação, buscando posições mais graves de minha voz.’ Com isso, ela deixou de viver as eternas mocinhas e se tornar, com presença marcante, uma mulher madura, que também sofre uma perda.

Em West Side Story, os números musicais ajudam a narrar a trama e definem o caráter dos personagens. Daí a comprovada importância dos papéis considerados secundários. ‘Cada um tem uma trajetória específica e até uma coreografia própria, o que marca bem sua posição’, comenta Luciano Andrey, desenvolto como Riff, principal amigo de Tony. ‘E, para isso, temos de usar a técnica do balé clássico adaptado ao musical’, completa Adalberto Halvez, dono de uma enorme vitalidade ao viver Bernardo.

Foi esse o grande desafio de Tânia Nardini, responsável pela adaptação da coreografia original, e também de Cláudio Botelho, que traduziu as letras sem perder o frescor – seu maior trunfo foi a versão de Tonight: como a canção exigia uma palavra de duas sílabas para substituir ‘tonight’, ele encontrou em ‘você’ a chave para manter o ritmo certo e ainda segurou a linha melódica da letra. Um esforço de equipe para garantir o estilo clássico do musical, cujo final, ao contrário da peça de Shakespeare, é mais amargo e mais condizente com o mundo moderno.

Serviço
West Side Story. 140 min. (com 15 min. de intervalo). 12 anos. Teatro Alfa – Sala A (1.210 lug.). Rua Bento Branco de Andrade Filho, 722, Santo Amaro, telefone 5693-4000. 5.ª e 6.ª, às 21 h; sáb., às 17 h e às 21 h; dom., às 18 h. R$ 40 a R$ 130 (5.ª);R$ 60 a R$ 140 (6.ª e dom.);
R$ 60 a R$150 (sáb.). Ingressos pelos telefones 5693-4000 e 0300 789-3377 (serviço exclusivo do Teatro Alfa, com entrega no próprio teatro no dia do espetáculo). Ingresso Rápido, 4003-1212, www.ingressorapido.com.br (com taxa de conveniência). Até 27/7

05/03/2008 - 15:12h Canções de uma América que perde a inocência na rua

Musical de Bernstein e Sondheim é um registro documental do nascimento das gangues racistas nas cidades dos EUA

Antonio Gonçalves Filho – O Estado de São Paulo

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O musical West Side Story nasceu há meio século como uma história de dois amantes de crenças antagônicas, um católico e outro judeu, ambos moradores no lado leste de Manhattan. O projeto logo foi abandonado. Seria esquemático demais situar o musical na parte nobre da ilha. Nem o coreógrafo Jerome Robbins, que teve a idéia de adaptar Romeu e Julieta para a linguagem do musical americano, parecia convencido. Finalmente, ao ler uma reportagem no jornal Los Angeles Times sobre gangues rivais formadas por mexicanos e americanos, Arthur Laurents, autor da peça, logo imaginou que o conflito religioso da história original poderia ser transformado numa briga étnica. Não no elegante lado leste, mas no lado oeste de Manhattan, o mais miserável.

Laurents conversou, então, com o compositor Leonard Bernstein, parceiro de Robbins no musical On the Town (1944). Coincidentemente, o maestro, um gay nada discreto habituado a rondas noturnas em bairros pobres de Manhattan, havia descoberto às margens do Rio Hudson, lá pela Rua 125, alguns garotos porto-riquenhos fazendo uma algazarra dos diabos: pulavam e brigavam entre os arcos de um prédio como se estivessem numa coreografia de Robbins. Assim nascia um dos números mais fascinantes (a seqüência do Rumble) de West Side Story, herdeiro dos musicais politizados de Brecht e Weill – sem o didatismo da dupla alemã. Estava decidido: seria um musical sobre gangues urbanas que tomam o lugar das famílias feudais de Shakespeare e lutam por afirmação étnica e pela defesa de seu território. Isso nos anos 1950, muito antes do hip-hop e dos gangsta rappers.

No lugar dos Capuletos e Montecchios, os Jets, a gangue polimorfa de caucasianos, luta até a morte contra os Sharks, outra gangue formada por imigrantes porto-riquenhos. O cenário: a América de jovens deserdados, dispostos a tudo para pertencer a algum grupo social. Em West Side Story, o sonho americano de ascensão vira um pesadelo quando um dos garotos da primeira gangue, os Jets – ou seja, os ‘jatos’, signos da América do futuro -, apaixonado pela irmã do líder porto-riquenho, mata por acidente um dos Sharks – os ‘tubarões’, bichos que não evoluem há mais de 2 milhões de anos.

Os sociólogos americanos cansaram de explicar a origem desse conflito: declínio da oferta de emprego aos imigrantes (especialmente os latinos) numa época de automação e medidas cautelares da Suprema Corte para manter negros, chicanos e nativos fora do páreo. Aprovando leis ambíguas nos anos 1950, que garantem igualdade aos cidadãos (desde que separados por raças), essa corte é ridicularizada na figura do policial Krupke, que ouve, dos garotos das duas gangues de West Side Story, mais palavrões do que suportam seus ouvidos. Tanto que Sondheim (também autor de Sweeney Todd, base do filme homônimo em cartaz) foi obrigado a mudar as letras da canção Gee, Officer Krupke, na adaptação para o cinema: nela, um garoto diz que seu pai é um bastardo, sua mãe uma ‘fdp’ e sua irmã uma biscate. Conclusão: a canção foi banida da programação da BBC por mencionar abuso sexual e uso de drogas. Mais uma vez: isso em 1957.

O pior de tudo é que nem Bernstein nem Sondheim exageravam. Quando Rita Moreno interpretou, no cinema, a cena em que Anita é acossada e quase currada pelos Jets, a atriz desabou a chorar ao lembrar que foi vítima de abuso sexual quando criança. Ela não perdoa seu algozes. Aconselha Maria, apaixonada pelo americano Tony, a procurar um bom rapaz porto-riquenho e se livrar daqueles ‘monstruosos’ ianques que a acuaram na rua (na canção A Boy Like That). Perpetuam-se os estereótipos cultivados por ambos os lados. Fica claro que eles são transmitidos pelos pais das vítimas. Os Jets não só discriminam os Sharks porto-riquenhos, acusando-os de roubar seus empregos, como enunciam um discurso racista sobre a inferioridade latina, imitando o sotaque do antípoda. A própria Anita se encarrega de traçar um auto-retrato depreciativo dos porto-riquenhos, justificando que prefere a discriminação à miséria (na canção América). Algo mudou?