13/11/2008 - 16:10h Justiça argentina acaba com monopólio sindical

Representantes de trabalhadores não precisarão mais pertencer à Central Geral do Trabalho, ligada ao peronismo

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BUENOS AIRES. Numa decisão considerada histórica, a Corte Suprema da Argentina decidiu anteontem acabar com o monopólio sindical no país. Com a decisão, a Central Geral do Trabalho (CGT), ligada ao governo, deixa de ser a única confederação com permissão para criar sindicatos. Os trabalhadores do país passam a ter direito de se fazerem representar sem que seja necessário contar com permissão do Ministério do Trabalho.

Os sete juízes do tribunal consideraram inconstitucional uma lei que obrigava os representantes dos trabalhadores a serem filiados a um sindicato com “personalidade jurídica sindical” e, além disso, serem selecionados apenas depois de eleições convocadas por esse sindicato. Na prática, isso fazia com que somente a CGT fosse capaz de indicar representantes, pois é a única capaz de conceder “personalidade sindical” a um grupo de trabalhadores.

— Esta é uma decisão histórica — comemorou Pablo Micheli, secretário-geral da Associação de Trabalhadores do Estado (ATE), entidade não filiada à CGT que entrou com um recurso para ter o direito de selecionar delegados para representar os trabalhadores estatais. — Isso muda o mapa sindical. Democratiza o sindicalismo.

Integrantes da CGT protestam contra decisão A ATE convocara eleições para escolher representantes da categoria, mas um sindicato filiado à CGT, o Pessoal Civil das Forças Armadas (Pecifa), entrou na Justiça, alegando que somente um sindicato com personalidade sindical poderia convocar eleições.

Depois de a ATE perder nas duas primeiras instâncias da Justiça, o caso chegou terça-feira à Corte Suprema argentina. De acordo com a decisão dos juízes, não existe “razão alguma para que um impedimento seja necessário numa sociedade democrática no interesse da segurança nacional e da ordem pública”.

A CGT foi um dos principais sustentáculos do governo de Juan Domingo Perón, que, por sua vez, passou a reconhecer apenas esta central sindical como legítima. Desde então, a CGT passou a ser um dos principais braços do movimento peronista, e sua ligação umbilical com os governos levaram críticos a acusar a entidade de peleguismo.

Atualmente, a central é uma forte aliada do governo da presidente Cristina Kirchner.

Os sindicalistas peronistas ficaram indignados com a decisão da mais alta corte argentina.

— É um verdadeiro disparate, com intenção política, porque tende a fragmentar o movimento sindical. Creio que esta resolução deve ser encarada como um ato de provocação para perturbar o clima social do país — disse Julio Piumato, integrante da cúpula da CGT.

O ministro do Trabalho, Carlos Tomada, disse que a decisão da Suprema Corte é importante, mas se refere apenas “a duas organizações do setor público”.

— Não é prudente extrapolar (a decisão) automaticamente para o setor privado.

17/09/2008 - 09:15h 17 de outubro de 1943

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http://boomer-cafe.net/version2/_jgfw_/cls/phpthumb/phpThumb.php?src=/home/boomerc/public_html/version2/images/stories/elleseux/peron/eva-peron_mineurs.jpg&w=200&h=A data é altamente simbólica para os argentinos. A ata de nascimento do peronismo está vinculada aos acontecimentos desse dia, quando uma multidão de trabalhadores e de pessoas humildes marcharam da periferia até a Casa Rosada para exigir a libertação do jovem militar e Ministro de Trabalho Juan D. Perón, retido num quartel por decisão do Estado Maior do Exercito.

A manifestação foi organizada, com ajuda de sindicalistas amigos, pela companheira do militar, Eva Perón. Evita, como ficou conhecida, tinha então 24 anos.

Hoje Eva Perón é consensualmente respeitada e ainda venerada por muitos argentinos.

Na entrada do Museu Evita, no bairro de Palermo em Buenos Aires encontra-se estampada as palavras imortalizadas pela líder dos “descamisados”:

“Hoje tenho a honra de ostentar duas das maiores condições as quais possa aspirar uma mulher do povo: o amor dos humildes e o ódio dos oligarcas” (14 de outubro de 1948)

Eva Perón

07/04/2008 - 13:57h Nicolás Casullo: “a briga dos Kirchner com a mídia é positiva”

El pensador argentino sostiene en Las cuestiones (Fondo de Cultura Económica) que las utopías pertenecen al pasado. En esta entrevista, dice que el fracaso de la revolución socialista ha cancelado en cierto modo no solo el futuro de las sociedades, sino también el de la historia. Pero las marcas de esa tradición han hecho que en la Argentina subsista un fuerte sentido de reivindicación social


Casullo Foto: Rafael Calviño

Por Alejandra Folgarait - Para LA NACION - BUENOS AIRES, 2008

En una vieja casa con escaleras de mármol que se resiste a formar parte del Barrio Norte porteño, Nicolás Casullo tiene su hogar y su escritorio tapizado de libros. Con amabilidad y calma que contrastan con su fama de polemista rebelde, recibe a adn CULTURA en un día caluroso. En cuanto se sienta en su sillón de trabajo, el hombre de letras rinde homenaje a los autores que ama: Sartre y Cortázar, Martínez Estrada y Faulkner, Marx y Borges, Macedonio Fernández y Shakespeare iluminan la mirada del profesor de Historia de las Ideas y de Historia del Arte de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad de Quilmes.

El autor del libro Las cuestiones (FCE, 2007) recupera el concepto de memoria para ubicar la utopía no en lo que vendrá sino en el pasado, en esos aconteceres que narran con distintas voces lo vivido. En esa memoria histórica, que puede remontarse tanto a Antígona como a la Revolución Francesa o los años setenta en la Argentina, Casullo busca desentrañar los problemas latentes del país y del mundo. Desde una perspectiva sociológica y filosófica, el erudito apasionado por el fútbol pronostica que los medios de comunicación serán el tema central durante los próximos 25 años.

-Escribir un libro de ensayos de 500 páginas en una época en la que apenas se lee por Internet ¿es un acto de audacia o de resistencia?

-Hay una audacia, porque no es un remedio que alguien está pidiendo. Nadie le pide a uno que escriba. Hay cierta soberbia en el autor que dice: “Tomá, acá tengo 500 páginas, y me las tenés que leer porque yo pienso esto”, en una sociedad a la que hasta los textos de los diarios le parecen un poco largos. Siempre digo que es una resistencia romántica. Porque los románticos resistían sabiendo que iban a perder, iban a ser derrotados. Pero ellos querían dejar testimonio de que habían dado batalla. Cuando viene el mundo moderno, con sus máquinas y sus técnicas, el romántico que ama los grandes valores tradicionales enfrenta ese mundo sabiendo que va a perder. El libro tiene algo de esa resistencia, de plantear cosas y saber que, frente a otras cosas potentes, va a ser arrasado, que es una gota en el mar. Es que la tarea intelectual es básicamente confrontar, partir siempre de que hay cosas en el mundo que lo hacen injusto, irracional y que habría otra posibilidad de mundo. Entonces uno insiste.

-En Las cuestiones usted sostiene que el futuro queda cancelado cuando la revolución es derrotada, ya que era la revolución marxista la que planteaba un horizonte a la humanidad. ¿Cómo se piensa ahora, entonces, lo que vendrá?

-En términos personales, lo pensamos siempre por esa pasión humana por la que nos vemos en la vida: nos vemos casados, nos vemos pensando que el hijo va a ser más grande en términos personales, el futuro nunca está cancelado. En términos de situarnos en una cultura, en una civilización, sí está bastante cancelado. Porque la revolución, la revolución socialista, adscribiera uno a ella o no, era la forma en que la modernidad iba a resolver su propia invención, en un mundo donde, además de los adelantos técnicos, todo se iba a realizar en igualdad, fraternidad, en el fin de las diferencias entre los hombres. Eso estaba ahí latente: la idea de que el mundo marchaba hacia una mayor igualdad. Hoy podemos decir que el resultado de esa revolución fue tan catastrófico que no el futuro sino el desarrollo de la historia está cancelado. Hoy no existe en el mundo una respuesta para la pregunta “¿Hacia dónde vamos?”. Es una situación confusa. La historia perdió un sentido muy fuerte. Hoy la historia es lo que hay, como dicen los jóvenes.

-¿Esto afecta tanto a la derecha como a la izquierda?

-Sí, exactamente. La izquierda era la que asumía la responsabilidad y el compromiso de un mundo posterior al capitalismo, un mundo que, como decía Marx, iba a ser el pasaje de la prehistoria a la historia definitiva. Una cosa casi bíblica, un camino hacia la realización plena de la humanidad. Hoy eso lo tenemos más en duda. Hoy no sabemos si la historia tiene un sentido. Tampoco sabemos si la historia se realiza con una felicidad para todos, como decía el liberalismo. O con una igualdad general, como decía el Estado de Bienestar keynesiano. Esto no está muy pensado. Seguimos viviendo como si siguiese existiendo. Y si nos damos cuenta de que no existe más, nos distraemos un poco y hablamos de otra cosa.

-¿Y Cuba?

-Cuba creo que forma parte de la misma crisis de este paradigma. Creo que es un ejemplo de todo el recorrido de esta historia que culmina en la revolución como pasado. Hace 30, 35 años, aparecía como un elemento fuerte de vanguardia en el cambio histórico. Acontecidos estos años, no solo Cuba sino también la Unión Soviética, China y las izquierdas derrotadas en América latina -tanto las violentas como las no violentas- forman parte de ese derrumbe de un paradigma, de un horizonte fuerte que impulsaba. Ojalá que Cuba pueda asumir un socialismo de corte plural. De todos modos, creo que la idea de que la revolución estaba adelante permitió, con sus errores y horrores, hacer crecer los reclamos y las conquistas de masas. Y también ese modelo ayudó a afianzar la democracia, a integrar masas marginadas en el escenario de la historia y a lograr conquistas sociales que mi abuelo no hubiera concebido lograr. Por ejemplo, la Argentina es un país de enorme capacidad de reivindicación social.

-¿Hoy dónde está puesta esa capacidad?

-Se la ve permanentemente. No es una sociedad que se calme, que acepte. Es una sociedad con un fondo de justicia y de reclamo social muy fuerte y muy consciente, que no retrocede en sus demandas, a menos que venga una dictadura. En democracia, es una sociedad donde si dos chicos mueren porque no hay un semáforo, ahí hay quinientas personas reclamando un semáforo. Es una sociedad que se destaca en ese sentido del resto de América latina. Yo he conversado allá por 1998 con piqueteras jujeñas que estaban toda la noche en la ruta con las antorchas y decían: “Yo quiero que mis dos hijos vayan a la universidad, por eso estoy peleando”. En otros países de América Latina, nadie va a escuchar ese reclamo. En este sentido, creo que hay que revalorizar lo que de justicia social y de política de conciencia planteó el peronismo.

-¿Esa es la herencia del peronismo?

-Es un piso en el cual los ya no peronistas o los jóvenes que no vivieron el peronismo dicen: “Yo esa injusticia no la voy a padecer”. Lo mismo ocurre con cualquier reclamo. Las protestas que hay en las ciudades de este país por la violencia son una herencia de la típica protesta social del peronismo. Es la lógica: se sale y se protesta y se reclama. Y yo tengo derecho.

-Hoy parece encarnarse esa protesta en los piqueteros

-Hay piqueteros que son hacendados, que también salen a cortar las rutas. Salen [los argentinos] con Blumberg, salen con el piquete, salen porque en la escuela apareció un olor raro, porque hay un violador en el barrio. Eso tiene un fondo, tiene una historia en 1945 que generó una conciencia, un piso de protesta muy fuerte. Hay un reclamo de justicia permanente.

-También puede verse como una queja permanente, típicamente argentina, y una incapacidad de hacer, de formular soluciones en vez de protestar tanto.

-Sí, exactamente. También hay otras circunstancias dignas de ser atendidas, como la victimización. Parece que la víctima tiene un derecho superior. La indignación se transforma en una verdad y no necesariamente es así. Una madre puede estar reclamando indignada, expresando un dolor que le comprendo, pero puede no tener la verdad. Hay un producto de una Argentina que se siente víctima, que fue víctima de violencia, de guerras perdidas, de frustraciones democráticas, que ha hecho de la victimización una ideología peligrosa. Si todos nos ponemos en el espacio de víctima, es casi imposible gobernar la Argentina, porque estamos reclamando algo de manera patológica.

-¿Tiene esto relación con el tratamiento que les dan los medios de comunicación a las víctimas de robos, accidentes, asesinatos?

-Sí, totalmente. Soy un investigador en medios de comunicación y puedo decir que tienen una llegada mucho mayor que un senador, un diputado o el propio presidente. En ese sentido, encuentro una enorme irresponsabilidad, una enorme falta de compromiso, una enorme incapacidad de educar, de formar. Más bien veo una competencia por ver quién encuentra en el peor momento al peor sujeto para que diga las peores cosas, a los gritos, y con eso tiñe el día. El día se transforma en el asesinato de una muchacha o en un motoquero caído. Hay una búsqueda permanente de la víctima. Y más: muchas veces es la víctima la que cuenta todo, la que da la noticia. Lo que no es víctima es aburrido, es chato.

-Pero los medios también reflejan una sociedad que busca ese tipo de noticias

-Ya no estamos en etapa de los medios como cuarto poder, como importantes. Hoy estamos en una sociedad mediática. Los alumnos de la facultad esperan a los canales de televisión para salir a hacer una marcha, y son cien, no tienen por qué ser mil. Lo mismo el tipo que va a ser entrevistado: no se asusta del canal; por el contrario, dice: “Vení que yo te voy a contar cómo fue”. Una sociedad mediática es una sociedad cuya única lógica es lo mediático, solo puede hablar de algo que está mediado. Hablamos de algo que vimos en televisión o escuchamos en la radio. Y todo el tiempo estamos predispuestos a intervenir en eso. En una sociedad mediática, lo que menos importa es lo que dice el diputado. El problema de una sociedad mediatizada es el del narrador omnisciente: alguien te está escribiendo la historia y vos no te das cuenta. Los medios son como la verdad natural. Pero deben rendir cuenta de lo que están haciendo.

-También cada uno elige cómo le cuentan la historia. Por eso compra un diario y no otro .

-Eso, en la prensa gráfica. Pero en la televisión, es una misma lógica la que atraviesa todo. Los medios de comunicación son la gran temática de los próximos 25 años. De acuerdo con cómo encaren los medios su propia responsabilidad informativa y formativa, va a haber sociedades patologizadas o sociedades sabias. Y ahí adentro va a estar el político, como un dato más.

-Si vivimos por los medios y para ellos, ¿cómo se puede actuar fuera de su lógica?

-Es muy difícil. La sociedad de masas, acelerada, tecnificada, con crisis brutales, parecería que necesitara de un adormecimiento, de entretenimiento, de vaciado, que lo dan los medios. Por otra parte, los noticieros de televisión son los que hoy manejan la tragedia, con sus locutores ubicados allá lejos y arriba, como en el Olimpo. El noticiero es el gran teleteatro diario. La política aparece en un 10 a 15% del contenido. El 85% restante es la mujer muerta por el marido, el choque violento, una protesta. Creo que es una falta de cultura periodística, que no se ve en otros noticieros del mundo. La CNN puede mostrar catástrofes en todo el mundo y no lo hace. El noticiero argentino es populista en el peor sentido de la palabra; es agitador.

-En su libro, valora como positiva la pelea de Kirchner con los medios para ver quién impone la agenda pública. ¿Es así?

-Claro, yo creo que el gran logro de Kirchner es que volvió a hacer presente el sillón de Rivadavia. Dijo: “Esta es la política”. La política está por encima de los ganaderos, de los formadores de precios, de las empresas privatizadas. Lo hizo en una Argentina donde todo estaba invertido, todo eran lobbies , donde la política tenía un peso nulo. Si mañana es presidente Macri, va a hacer lo mismo. Es un corte epocal. Es decir: “El que está en la Rosada tiene el poder”. En particular, tiene el poder sobre los grandes poderes en la Argentina: el gran empresariado, el establishment , la Iglesia, las Fuerzas Armadas. En este sentido, me parece que Kirchner le devolvió al sillón de Rivadavia una estatura, una jerarquía que en la Argentina no había. Gobierna la política. Y hay que discutirles la agenda a los medios, que no pueden ser los partidos opositores.

-¿En qué medida el populismo tiene que ver con el peronismo?

-En mucho. El peronismo fue una experiencia populista fuerte, que generó formas de actuación y, sobre todo, una relación con la idea de pueblo, de sociedad, que en la Argentina es muy precisa. El peronismo santificó al pueblo. Para bien o para mal, lo puso como una figura donde acontece la verdad. Esto es típico del populismo: la idea de que el pueblo tiene la verdad. Hoy los medios inventaron una palabra: lagente . Es la gente la que tiene la verdad. Eso es lo que yo llamo populismo y hoy podríamos decir que todos somos populistas. Hay una historia latinoamericana muy fuerte en relación con los caudillos, la constitución de la política a través de la figura, la masa, el síganme. Yo defiendo el populismo latinoamericano más allá de sus errores porque pienso que es la única historia popular que tuvo América latina.

-¿Y el kirchnerismo?

-El kirchnerismo es un populismo que trata de dejar atrás el populismo. Es muy difícil situarse dentro del peronismo sin plantearse las viejas formas populistas que constituyen la historia. Hay una intencionalidad, pienso, de organizar el Partido Justicialista en términos más modernizados, con internas Creo que le conviene al país que el peronismo se discipline, se parezca un poco a un partido socialdemócrata, porque sino, es un movimiento imprevisible.

18/02/2008 - 09:25h Néstor Kirchner procura ser o líder incontestado do peronismo

LA PROVINCIA Y EL PAPEL DE SCIOLI, FOCOS DE ATENCION EN LA INTERNA

PJ: sin rivales, el kirchnerismo avanza para coronar a su jefe en trámite veloz

CLARÍN Por: Eduardo Aulicino

L'image “http://www.latinamericanstudies.org/nestor-kirchner.jpg” ne peut être affichée car elle contient des erreurs.Néstor Kirchner mostró desde que dejó la Casa Rosada una enorme voluntad de trabajo para rearmar al PJ en torno de su figura, de manera excluyente. Tejió para sumar a casi todos y además dio señales de que mejor sería que ni siquiera haya pelea con una lista de rivales sueltos. Si todo funciona como se lo propuso, el ex presidente quedaría coronado como jefe del Consejo Nacional en apenas dos meses.

La creciente convocatoria a dirigentes -esta semana sería el turno de Carlos Reutemann-, el salto de Roberto Lavagna y las señales de Eduardo Duhalde sumaron eslabones para darle mayor volumen al plan de Kirchner. Pocos parecían dispuestos a discutir su conducción, pero esa sucesión de hechos dejó en claro que trataría de no dejar hilos sueltos.

El ex presidente hizo saber desde el arranque que sólo debían quedar afuera de su esquema Carlos Menem y los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. Había, de todos modos, algunos otros dirigentes que tal vez se hubieran tentado de ir a elecciones internas para ganar un poco de espacio nacional, con algún guiño que facilitara las cosas para darle así más sabor e impacto a la interna. Nadie los alentó y las últimas señales fueron en sentido contrario.

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09/02/2008 - 10:08h El peronismo se apodera de la política argentina

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El matrimonio Kirchner maniobra para crear un partido hegemónico

JORGE MARIRRODRIGA - Buenos Aires - EL PAÍS

Escasas horas antes de ceder la presidencia de Argentina a su mujer el pasado octubre, Néstor Kirchner bromeó diciendo que se dedicaría a “un café literario”, pero lo que ha hecho es poner en marcha una revolución en el Partido Justicialista (PJ), el mismo que fundó Juan Domingo Perón en 1946, que de tener éxito convertirá al peronismo en la fuerza hegemónica en Argentina con apenas una oposición testimonial. (more…)

21/07/2007 - 00:57h REPORTAJE: Elecciones en Argentina: Llega el huracán Cristina

La senadora y esposa del actual presidente comienza la carrera electoral para relevar a su marido

ALEJANDRO REBOSSIO para EL País (españa)

La campaña a las elecciones presidenciales de octubre próximo en Argentina comenzó en la noche del jueves (madrugada de ayer en España) cuando la senadora y esposa del presidente, Cristina Fernández de Kirchner, anunció oficialmente su candidatura. Las encuestas muestran que la candidata no tiene rival. La impetuosa senadora, que pretende modernizar el Estado y que Argentina tenga una política exterior más activa, ha sabido distanciarse de los últimos escándalos de corrupción que han sacudido al Gobierno de Kirchner. En su primer discurso electoral, hizo un llamamiento al “diálogo social” para que sean más los argentinos que se beneficien de la actual bonanza económica.

Evita Perón no pudo ser la candidata a vicepresidente de Argentina de su marido, Juan Domingo Perón, en 1952 por presiones de su partido y de los militares. En cambio, Cristina Fernández, la mujer del actual jefe de Estado, Néstor Kirchner -ambos peronistas que reniegan de la estética peronista-, inició anteanoche (madrugada de ayer en España) su carrera a la presidencia de Argentina, que se dirimirá en las elecciones del 28 de octubre próximo. De momento tiene entre el 50% y 60% de intención de voto, muy por delante de sus principales rivales, el ex ministro de Economía de Kirchner, Roberto Lavagna, que se presenta como independiente, y la izquierdista Elisa Carrió.

Con su tono impetuoso, Cristina Fernández de Kirchner llamó a un “diálogo social” entre trabajadores y empresarios para continuar con el “modelo de acumulación e inclusión social” que inició su esposo hace cuatro años, cuando Argentina comenzaba a salir de su última crisis política, social y económica. Fernández de Kirchner comenzó su campaña en La Plata (60 kilómetros al sur de Buenos Aires), la ciudad donde nació hace 54 años y donde conoció a su marido cuando eran estudiantes universitarios. A él le dedicó, al borde de las lágrimas, el final de su discurso. Él, sentado en el palco junto a sus ministros, escuchaba con la mano derecha en la boca.

“Cambio de conducta”

Frente a los que juzgan como nepotismo que el presidente designe a su mujer como candidata a sucederlo, ella reivindicó el gesto de que su marido no busque la reelección. “No es común que alguien con más del 70% de opinión positiva y con más del 50% de intención de voto decida no seguir. Éste es el cambio más importante: el de las propias conductas. Usted tiene autoridad, no porque se enoje, sino por lo que hizo y hace. Tampoco se la crea, no es ningún héroe, pero tampoco es un hombre común. Los argentinos no lo van a olvidar y espero, en un ejercicio de egoísmo personal, que no lo extrañen demasiado”, dijo mientras los 2.000 mandos peronistas que llenaban el moderno Teatro Argentino aplaudían de pie.

La senadora y primera dama, vestida con un traje de color marfil y tacones altos, hablaba desde un escenario montado para ella sola, en el que caían papelitos celestes y blancos, los colores de la bandera argentina.

Horas antes del acto, en la autopista de Buenos Aires a La Plata se acumulaban los autobuses desvencijados que llevaban a personas de las barriadas pobres hacia el mitin. Pero los 10.000 militantes con banderas argentinas, imágenes de Evita y el clásico bombo peronista permanecieron afuera del teatro. Seguidores de diversos candidatos a alcaldes de ayuntamientos bonaerenses se enfrentaron con palos y piedras para ocupar los primeros espacios en la movilización. Unos 350 policías los custodiaban y vallas negras impedían el acceso al Argentino, alquilado por el partido peronista. Dentro del teatro se sentaron los funcionarios, dirigentes políticos, sociales, abuelas y madres de Plaza de Mayo y periodistas, que se debieron acreditar en la Secretaría de Medios de la Nación y recoger sus pases en la Casa de Gobierno de la provincia de Buenos Aires.

Antes de entrar en el escenario, Fernández de Kirchner fue presentada como “senadora y futura presidenta de los argentinos”. Nunca antes una mujer fue elegida presidenta en este país de Suramérica, una región donde ya gobierna Michelle Bachelet en Chile. Sólo una mujer ocupó la presidencia argentina y fue una experiencia traumática: la tercera esposa de Perón, Isabelita, que había sido elegida vicepresidenta en 1973 y que, tras quedar viuda, gobernó entre 1974 y 1976. Cristina, como llaman a la candidata, destacó el papel de otras mujeres en la historia argentina: “No es casualidad que durante la dictadura hayan sido mujeres las que se pusieron pañuelos blancos en las cabezas para buscar a los desaparecidos políticos”.

En su discurso, la candidata dijo que venía a hablar de las tres “construcciones” sobre las que se basó el Gobierno de Néstor Kirchner y sobre las que se asentaría ella: “La reconstrucción del Estado democrático constitucional, la construcción del modelo económico y social y la construcción cultural, para recuperar la autoestima perdida”. En cuanto al Estado democrático constitucional, la senadora destacó que los tres poderes del Estado han recuperado sus papeles. Recordó que el poder legislativo antes votaba leyes por presión del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los sobornos -como cuando se votó la flexibilización laboral- o de los militares en las calles -como cuando se votaron las leyes del perdón para los que habían cometido violaciones de los derechos humanos en la dictadura militar (1976-1983)-.

También apuntó contra la Corte Suprema por “convalidar la depredación del Estado”, en alusión a las reformas liberales de la década pasada. Recordó que en los últimos años se echaron por tierra las leyes del perdón y los indultos a la cúpula de la dictadura.

En cuanto a la política económica y social, dijo que su “modelo de acumulación e inclusión social es la contracara del modelo de transferencia neoliberal de los noventa”. Se preguntó cuál es la razón por la que el Gobierno de su marido redujo el paro y la deuda, aumentó los salarios y se “desembarazó” del FMI, al cancelar el pasivo con este organismo. Ella misma respondió que fue por el modelo de “claro perfil industrial”, con el que la agricultura logró cosechas históricas y se inició un “proceso de reindustrialización”. Eso sí, no olvidó que aún persiste la pobreza, que afecta al 27% de los argentinos.

Una rebelde a la que comparan con Hillary

El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, llegó al Teatro Argentino de La Plata 15 minutos antes de que su esposa, Cristina Fernández, empezase a hablar. Después se proyectó un vídeo de la candidata en campaña, trabajando y junto con líderes internacionales, dado que ella busca desarrollar una política exterior más activa que la de Kirchner. Aparecía con Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silva, Felipe González, los Reyes de España, la princesa Máxima de Holanda (de origen argentino) y Hillary Clinton, con quien diversos analistas la comparan. En su discurso, la candidata recordó la frase de Bill Clinton de “es la economía, estúpido”, al decir que “la vida de los argentinos se arregla o desarregla desde la economía”.

A la candidata presidencial le gusta que la llamen Cristina Fernández, sin el apellido de su marido, en contraposición a la costumbre argentina y a como todos la conocen. Sus seguidores recuerdan que la actual senadora por la provincia de Buenos Aires siempre desarrolló su carrera con vuelo propio.

Fernández fue conocida a escala nacional antes que su marido porque en la década pasada se ganó la fama de rebelde en el grupo parlamentario peronista, que en su mayoría se adhería al entonces presidente Carlos Menem (1989-1999).

Nació en La Plata el 19 de febrero de 1953 y estudio Derecho en los convulsionados años setenta. En la Universidad conoció a Néstor Kirchner. Juntos militaban en el ala izquierda del peronismo. En 1975 se casaron y se marcharon a Santa Cruz. Durante la última dictadura militar argentina (1976-1983) se dedicaron a la actividad privada como abogados.

En 1989, Cristina Fernández fue elegida por primera vez diputada provincial de Santa Cruz. En 1994 participó en la asamblea que reformó la Constitución argentina y que permitió la reelección presidencial, tal como pretendía Menem. En 1995, Santa Cruz la eligió senadora nacional. Hace dos años consiguió el 46% de los votos en la provincia de Buenos Aires, donde vive el 38% de los argentinos, en unas elecciones legislativas frente a la también peronista Hilda González de Duhalde. Para los comicios presidenciales de octubre, las encuestas muestran que Cristina Kirchner no tiene rival.