11/03/2009 - 20:03h Lady Lust

© Foto de Sebastian Faena. A modelo brasileira Fernanda Tavares num ensaio para a revista americana “V Magazine”.

A modelo brasileira Fernanda Tavares é uma das estrelas que aparece no ensaio intitulado “Lady Lust”, da revista americana V Magazine, desse mês. As fotos foram inspiradas nas modelos dos anos 90. O editorial foi clicado pelo fotógrafo argentino Sebastian Faena, que fez questão de dizer que a modelo brasileira é uma das mulheres mais sexy do mundo. No ensaio, Fernanda divide a cena com tops como Abbey Lee, Eniko Mihalik, Constance Jablonski, Joshua Walter, Martin Cohn e Sessilee Lopez.

Fontes Images&Visions e V Magazine

http://www.vmagazine.com/cms/files/022609_V58_sebastian_fena_spread2.jpg

Eniko wears
Dress Paul & Joe
Trench Vampire Freaks
Belt Tom Binns Design
Shoes John Galliano
Tights stylist’s own

 

 

       
       
<  >  PAGE  1  2  3  4  5  6  7  8  9  10  11         BACK TO V FASHION

Photography Sebastian Faena
Styling Andrew Richardson

Makeup James Kaliardos (Art + Commerce)
Hair Esther Langham (Art + Commerce)
Models Abbey Lee Kershaw (Next), Eniko Mihalik, Constance Jablonski (Marilyn),
Joshua Walter (Ford NY), Martin Cohn (DNA), Sessilee Lopez (Major),
Fernanda Tavares (One Model Management)
Manicure Farrah Bruno (Lippman Collection)
Photo assistants Butch Hogan, Sloan Laurits, Greg Manis
Stylist assistant Mecca Cox
Makeup assistant Yoshie Kubota (Art + Commerce)
Set design Max Bellhouse (Magnet NY)
Set design assistant Doune Cooper (Magnet NY)
Casting Angus Munro for AM Casting (Streeters NY)
Digital technician Heath McBride (Shoot Digital)
Producer Sarah Smith (Art + Commerce)
Production assistants Micah Chartrand, Kyle Wilamowski
Catering Grey Dog Catering
Equipment Milk
Postproduction Art + Commerce Imaging Division
Spcecial thanks Chelsea Hotel, NYC

This story originally appeared in V58

08/03/2009 - 16:40h Aprender arte

El campo artístico ha logrado la señal más clara de éxito al ser pensado como una actividad profesional con creciente salida laboral. Con la misma velocidad que en su momento detectó un futuro para las carreras de administración de empresas o las de comunicación, el mundo universitario local vio en el arte un “nicho”, según la jerga del marketing, con enormes posibilidades

 Talleres. Convocan tanto a artistas que quieren hacer carrera como a los que no Foto: Gza. Andrés Waissman

http://adncultura.lanacion.com.ar/anexos/imagen/09/966570.JPG
DESDE TEMPRANO. En el Malba funciona con éxito la programación de educación a través del arte, sistema del que fue pionero el MoMA de Nueva York

Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

Durante años, la crítica de arte fue terreno de escritores y poetas; el diseño de una exposición, de museólogos; la dirección de una galería, de conocedores; la política cultural, de intuitivos. Ya no.

Del gueto y la elite a la tapa de los diarios y las exposiciones que atraen multitudes, el arte ensanchó sus fronteras, rodeó a los artistas con una variedad de nuevas funciones, pero también refinó sus demandas. “En el mundo del arte hoy ya no es suficiente estar conectado”, sintetiza una curadora.

Hoy hace falta haber estudiado. En la Argentina, la oferta posible se multiplica en especialidades: gestión cultural, curaduría, conservación y restauración de obras, montaje de exposiciones, crítica de arte, artes electrónicas e historia del arte se reparten en licenciaturas y posgrados en las universidades e institutos, que contratan a investigadores y curadores para pedirles que diseñen para ellos programas innovadores en un campo pleno de ofertas.

Como eco de una tendencia que ya tiene años en otros países, aquí se crean carreras, se publican libros y se abren posibilidades de investigación en todo aquello que acompaña y sostiene a los artistas, desde seleccionar y colgar sus obras hasta criticarlas y estudiarlas, pasando por promoverlas en el mercado. En ese sentido, el campo artístico -nunca como hoy una actividad colectiva- ha logrado la señal más clara de éxito: poder ser pensado como actividad profesional.

Paralelamente a este interés más formal, el auge de la oferta desborda y alcanza al público común: museos y centros culturales organizan cursos que se dictan a sala llena, ante un auditorio ávido de entender y formar parte de un universo artístico que abre sus puertas pero mantiene algunas barreras sólo traspuestas por los que saben.

“En la proliferación hay una gran diversidad. Por un lado, hay un conjunto de propuestas destinadas a un público interesado y otras de formación de posgrado, que aproxima el arte a profesionales de otras carreras. Y otro grupo, que son las carreras y posgrados de universidades, con fuerte predominio de las estatales, que llegan a un público más especializado y también extranjero. En muchas de ellas, entre el 25 y el 30% de los alumnos provienen de países latinoamericanos, lo que es un estímulo para el desarrollo pero también para el sostenimiento de los posgrados”, sintetiza a adn cultura Diana Wechsler, investigadora del Conicet, profesora en la carrera de Artes de la UBA y en las maestrías del área de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), además de curadora independiente.

Impulsado por un discurso político que atribuye a la cultura la capacidad de integrar socialmente y generar recursos, el arte se puso de moda. Y ya hay quienes alertan sobre una saturación de profesionales formados para un mercado local que, aún en expansión, tiene dimensiones modestas y una multiplicación de ofertas que no arriesgan demasiado desde el punto de vista intelectual.

Con la misma velocidad que en su momento detectó un futuro para las carreras de administración de empresas, o para las de comunicación, el mundo universitario local vio en el arte un “nicho” -en el lenguaje del marketing- con posibilidades en alza.

En 38 de las 93 instituciones universitarias del país, públicas y privadas, hoy se dictan carreras vinculadas al arte, que atraen, según datos del Ministerio de Educación, a unos 49.000 estudiantes, más que los que estudian Ciencias de la Comunicación. El crecimiento del interés es sostenido y constante: desde 2001 se incorporaron 10.000 alumnos y las carreras de arte ocupan hoy el quinto lugar en las preferencias de los nuevos ingresantes. Todo un logro para una actividad que, hasta hace poco, en muchos imaginarios seguía asociada a la pobreza.

A las carreras más tradicionales de arte, como las de las universidades de Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Cuyo y Tucumán, con décadas de trayectoria, se suman ofertas de grado en otros temas, como las artes electrónicas en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), la conservación y restauración en la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), el arte multimedial en la Universidad Maimónides o la crítica de artes en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), y posgrados que cubren una variedad cada vez más amplia, desde la historia del arte hasta la gestión de la cultura.

“Este auge de carreras y de interés tiene que ver con un proceso de profesionalización que se da en todo el campo del arte. Si antes el curador de un museo tenía un perfil bajo, ahora es un autor que se prepara técnica y teóricamente. Y la gestión de instituciones culturales se volvió más compleja”, dice Inés Katzenstein, investigadora, curadora y directora del Programa de Arte que desde este año tendrá la Universidad Torcuato Di Tella. El área incluirá un programa de formación para artistas jóvenes con teoría, práctica y talleres, pero también seminarios y cursos abiertos sobre temas de historia y crítica de las artes. En proyecto, hay una licenciatura en artes.

El juego entre oferta de carreras y necesidades del mercado contiene otros elementos, por ejemplo, la competencia que esta proliferación de profesionales en el mundo del arte ya está provocando. “Al haber un mercado superpoblado, se genera una situación competitiva fuerte y hay que tener un rasgo diferencial para posicionarse y destacarse”, analiza Rubens Bayardo, antropólogo y director del posgrado en Gestión Cultural de la Unsam. Las deficiencias de formación en muchos de quienes tienen cargos en organismos culturales del Estado aporta más interesados.

Sin embargo, hay quienes señalan que este auge de carreras vinculadas al arte no es sino el resultado lógico de lo que se sembró hace 25 años, cuando, con la recuperación de la democracia, se revitalizaron carreras tradicionales de arte (como las de la UBA, fundada en 1963 por Julio E. Payró; o la de la Universidad Nacional de Cuyo, creada a fines de los años 30), en las que se educaron muchos de los que hoy diseñan posgrados, dan clases, investigan y, en palabras de José Emilio Burucúa, “han dado forma a un campo artístico muy robusto”.

“En los años 80 se hizo fuerte la formación de profesionales a partir de varias universidades nacionales, y ese núcleo ha hecho posible que tengamos grandes profesores y muchos investigadores”, sostiene Burucúa, historiador e intelectual del arte, ex docente de la UBA y profesor de grado de la Unsam, donde hasta hace poco dirigió la maestría en Historia del Arte.

No es causal que el estímulo, que hoy da resultados visibles, haya comenzado en esa década. “Desde 1983, el campo del arte argentino ha tenido un impulso por una necesidad de autoexpresión en una sociedad que recuperaba la libertad de hacerlo. Eso ha alimentado la fortaleza del campo artístico y cultural, que mantuvo durante la crisis de 2001. El arte ha sido una tabla de salvación y llenó una voluntad de autoconocimiento”, expresa Burucúa.

La época del arte

Quizá sea eso lo que atrae cada vez más personas a los cursos y seminarios vinculados al arte, que en Buenos Aires se vuelven incontables. La Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, por ejemplo, ofrece desde hace años su carrera no formal de Historia del Arte, que llena su auditorio, complementada por un calendario de cursos que van de la música y la estética al arte contemporáneo.

Otro tanto sucede en el Centro Cultural Ricardo Rojas, el Recoleta, el Museo Sívori, el Centro Cultural Borges, el Espacio Fundación Telefónica y la Universidad Torcuato Di Tella, por citar unos pocos. A ellos se suman los museos que acompañan sus muestras más importantes con seminarios afines, como sucedió con el Malba y la visita de Sophie Calle o con la Fundación Proa, a propósito de la megamuestra consagrada a Marcel Duchamp, y, como todos los años, con los programas de auditorio encarados por arteBA, Buenos Aires Photo, Gallery Nights y Expotrastiendas.

Si cada época tiene un modo de expresión que la define, ¿será ésta la época del arte? “Se ha producido efectivamente un cambio en el lugar de la cultura y las artes con relación a otras esferas sociales. Arte y cultura aparecían en el imaginario como algo propio de una elite, que representaban un plus por encima de las necesidades básicas de la gente. Hoy está incorporado a la vida social, a la producción económica y a la política”, dice Bayardo. “Lo cultural tiene una relevancia enorme -agrega- en la estetización de los productos de consumo.”

Podría arriesgarse todavía más: la identidad cultural define un lugar en el mundo (la religión, el género, los gustos musicales pesan más que las clases sociales, por ejemplo) y hasta puede convertirse en una “marca”: desde hace años se difunde la idea de Buenos Aires como “capital del arte”, gracias a la interacción de la política pública y el sector privado. El crecimiento de circuitos artísticos, ferias y festivales en la ciudad colabora para despertar en un público más masivo el interés por aprender.

Hay, además, una renovada preeminencia del arte en el campo teórico de las humanidades que, con menor visibilidad pero una influencia sostenida, aporta casi tanto a este interés como la presencia creciente de galerías de arte.

“Ha habido un giro en las ciencias sociales y las humanidades, en el que muchos planteos teóricos de larga data en la historia del arte han alcanzado un papel central en otras disciplinas, como la historia de la cultura o la historia intelectual. Estudiar las representaciones, lo simbólico, la decodificación de textos y los vínculos entre imagen y escritura es algo que la historia del arte viene trabajando, y que los estudios culturales, por ejemplo, hoy rescatan. Que otras disciplinas se encuadren en estas problemáticas hace que aparezca el interés por el arte de sociólogos, historiadores y gente de la comunicación”, analiza Wechsler.

Cambio de paradigma o salida laboral

En este panorama, existe un aspecto que cambia el lugar de la demanda académica: hay en el arte, en términos más concretos, nuevas posibilidades de trabajo.

La gestión de la cultura, por ejemplo, es un campo amplio y con posibilidades. “Hay una apertura de opciones profesionales en la gestión cultural que viene de la mano de entender que no es un sector de gastos inútiles, sino una inversión que da réditos y que hay que manejar profesionalmente”, dijo Bayardo.

“En cultura hubo durante mucho tiempo la idea de que uno hace lo que le gusta o lo que le parece. Hoy se entiende que hay que elaborar políticas a partir de conocimientos, datos, investigaciones e información sólida, conocer el terreno y elegir estratégicamente qué aspectos y expresiones culturales se van a promocionar”, sintetiza.

Las exposiciones artísticas también han inaugurado múltiples tareas. El curador, por ejemplo, adquirió un lugar central, como parte de un museo, de un espacio de arte o en su actividad independiente. “Los estudios curatoriales tienen un auge total en Europa y Estados Unidos. El curador es una figura particular, que tiene que encarar un trabajo de producción cada vez más enorme”, dice Katzenstein, y cuenta que uno de los objetivos de la UTDT es abrir una maestría en Curaduría, porque “alguien que sale de Historia del Arte necesita una formación en arte contemporáneo”.

Con eso coincide Graciela Taquini, una de las primeras egresadas de la carrera de Artes en la UBA, hoy investigadora y curadora especializada en artes electrónicas, que reconoce haber hecho su carrera “en la práctica”. “Hoy veo a las chicas más jóvenes, tan formadas y tan eficientes, y pienso que están ganando tiempo. Pero a la vez, que la experiencia es insustituible.”

Para Taquini, la curaduría debería ser un posgrado. “Muchos se dicen curadores y no lo son. No debería ser una carrera de grado, sino una especialización de una carrera de arte. Más allá de la formación, de todos modos, las curadurías tienen el sello de las obsesiones personales”, admite la especialista que ha hecho del videoarte su territorio expresivo y reconoce como “obsesiones” el simulacro, la verdad y la paradoja.

El auge de las artes electrónicas -que van desde la fotografía y el video hasta la instalación y el net art – abrió una serie de nuevas funciones que hay que aprender. “Las artes electrónicas requieren una formación específica, para rendir cuenta teóricamente de lo que se hace. Así, han surgido teóricos y artistas-teóricos en este campo, pero también la necesidad imperiosa de formar curadores en artes electrónicas”, dice Norberto Griffa, director del Departamento de Arte y Cultura de la Untref y coordinador de la carrera de Artes Electrónicas, pionera en el campo, iniciada en 2000. La Untref abrirá este año una maestría en Tecnología y Estética de las Artes Electrónicas.

“Hay en este campo un problema de mantenimiento, de hacer que los aparatos funcionen todo el tiempo y eso demanda criterios de exposición diferentes. Las obras tienen que convivir en un mismo espacio sin contradecirse”, describe Griffa.

En el otro extremo de la historia, el pasado también se mira hoy de otra manera. “Otra causa del auge por estudiar arte tiene que ver con la creciente conciencia sobre la preservación patrimonial, sobre la que, si se mira el largo plazo, ha habido progresos en los museos del país. Hay necesidad de gente idónea que haga fichajes eruditos del patrimonio y que pueda imaginar una política patrimonial”, opina Burucúa.

¿No puede una oferta creciente saturar un campo artístico de dimensiones modestas, como el nuestro? “Estamos en el punto del brote, en plena explosión. Pero creo que todo esto va a ir decantando”, analiza Griffa. Para Burucúa, hay que mirar a las provincias. “Hay siempre un riesgo de saturación laboral, sobre todo en Buenos Aires, pero no creo que suceda todavía. Hay centenares de instituciones, en todo el país, que necesitan estos profesionales”, sugiere.

Otros comparan cantidad y calidad, y alertan: “Espero que en la Argentina este auge de formación haga que se generen discusiones más interesantes, de mayor complejidad y riqueza; no sólo gente preparada para hacer un presupuesto u ocupar un puesto de trabajo. Que se puedan formar como intelectuales, porque lo que hace falta es gente que piense”, dice Katzenstein. Entre los cursos informales, agrega Taquini, “faltan cursos de historia del arte argentino con un punto de vista menos tradicional, más cuestionador y crítico”.

Debajo de la mediática espuma del arte convertido en moda, hay corrientes sociales que demandan atención. Cuidado, dicen muchos, que largas filas para entrar en un museo o visitantes récord en una feria no necesariamente indican una multitud diversa, sino probablemente la misma gente que ya tenía familiaridad con el arte, sólo que ahora con acceso a una oferta más variada. “La democratización del acceso al arte afecta todavía a un segmento escueto de la sociedad, que es la clase media alta. El gran desafío es incorporar a otros sectores”, dice Burucúa.

También, repensar el lugar del artista en este andamiaje profesional de intermediarios que se teje a su alrededor y que, según a quien se pregunte, oscila entre lo beneficioso y lo prescindible.

15/02/2009 - 19:35h Sobre os prémios World Press Photo 2008


Yannis Kolesidis/Reuters, Grécia, 2º prémio People in the News

O crítico do Público Eduardo Cintra Torres é um espectador atento à criação fotográfica contemporânea e ao fotojornalismo em particular.
Eis o texto que escreveu para o Arte Photographica sobre os prémios World Press Photo 2008 ontem divulgados:

Não há luz ao fundo da porta do fundo das nossas casas

O Iraque e o Afeganistão desapareceram dos prémios World Press Photo relativos a 2008. Não há entre as fotografias premiadas nada da guerra no Iraque (mas ainda há guerra no Iraque? Esta semana, em Badgad, o movimento do anti-american radical cleric Al-Sadr, como lhe chama a imprensa americana, patrocinou uma boa exposição de pintura contemporânea iraquiana). Do Afeganistão, nada também. E do Médio Oriente, onde ocorreram duros combates entre Israel e o Hamas, chega apenas uma fotografia, anterior ao conflito. É uma imagem de perturbadora beleza: quatro manifestantes palestinos procuram abrigar-se debaixo de uma oliveira isolada enquanto pelo chão se espalha uma nuvem de gás lacrimogéneo; a mancha branca do gás é bela, igual aos farrapos de nuvens verdadeiras no céu azul com que parece misturar-se, o nevoeiro lacrimoéneo quer esconder o mal que alberga; e a oliveira, tão bonita, símbolo de paz, no meio da pequena clareira onde o gás ainda não chegou, parece o antídoto contra o gás venenoso, mas, na sua velhice, enrosca-se em si mesma, dando um movimento adicional à imagem que nos diz como a paz é torta e difícil naquele lugar. A fotografia não ganhou o primeiro prémio, nem as fotografias do conflito mais ilustrado deste ano, o da guerra na Geórgia, que aos tanques e militares preferiram gente que chora mortos: o fotojornalismo, como a pintura desde pelo menos a Segunda Guerra Mundial, não quer saber de vitórias militares, apenas vê derrotas humanas.

É o caso das guerras tribais no Quénia, que motivaram imagens premiadas, fotografias extraordinárias que mostram que não há ali diferença entre vencidos e vencedores, os que matam e os que morrem são intermutáveis, é terrivelmente difícil sentir pena, apenas se sente horror pelo grau zero a que chega o valor da vida: aquela criança que à porta de casa agita as mãos quando chega o assassino de cacete na mão tem o horror da morte espelhado no gesto.

Há ainda outras guerras destacadas pelos prémios deste ano. São as guerras da natureza contra o homem, a que chamamos catástrofes naturais: um terramoto na China premiou um instantâneo com o primeiro lugar nessa categoria e originou um outro segundo prémio para uma fotografia que parece caótica por nos transmitir o caos da destruição em Beichuan; um ciclone em Myanmar arrancou o terceiro prémio de reportagem; um vulcão no Chile transmitiu toda a beleza da explosão ao primeiro prémio na categoria Natureza. Há também as guerras nas favelas, as guerras de gangues, o terrorismo em Bombaim. E sobra sangue: sangue no desporto (no judo, no boxe), sangue nos chãos de zonas de conflito e sangue que escorre debaixo da manga dum manifestante em Atenas, numa fotografia de impressionante composição: em primeiro plano, à direita, a manga dum blaser, o sangue que escorre pela mão, a mão que segura um dossiê, mão de professor. À sua frente, os escudos da polícia de choque: o sangue é o índice da violência e da irredutibilidade das posições.

Todavia, dentre todas as imagens, o júri escolheu para fotografia do ano a imagem de um polícia dentro de uma casa desocupada. Ele está armado, aponta a arma para uma divisão da casa que não podemos ver. O chão da divisão em que nos encontramos com ele está caótico: caixotes espalhados, lixo, papéis, mobílias velhas. Na parede ao fundo, um aplique torto; na casa de banho pela porta aberta em frente, a mesma desarrumação. Só a legenda nos pode explicar esta imagem marcada por uma violência que já passou (a desarrumação) e por uma violência que poderá chegar (o polícia que se precavê de arma apontada). Esta guerra é outra, diz a legenda: “Economia dos EUA em Crise: depois dum despejo, o detective Robert Kole tem de garantir que os moradores saíram da sua casa. Cleveland, Ohio, 26 de Março”.

Esta guerra chegou ao interior dos Estados Unidos. É mesmo uma guerra, vê-se os indícios dela. E é um drama, vê-se pela composição: a parede do fundo é como um pano de teatro paralelo aos espectadores (nós que vemos a fotografia), há portas como no teatro, há um movimento subtil do polícia, como os dos actores no palco. Há suspense: que poderá acontecer na outra divisão da casa? Estará alguém lá? Imaginamos que a família saiu, de rastos pela miséria que sobre ela se abateu, e vingando-se, deixando o lixo para quem vier a seguir: mas será que a família desesperada se esconde ainda no quarto ao lado?

A composição como de um palco de teatro favorece a organização harmónica, fornecendo a compreensão estética que compensa o caos dos elementos soltos. E essa harmonia é reforçada por um elemento paradoxal: o polícia, que parece estar do lado direito da imagem, por já ter ultrapassado a porta do fundo, está afinal exactamente no centro geométrico da imagem: o colt que traz à cintura marca o ponto em que as diagonais se intersectam.

Lemos as imagens da esquerda para a direita, e aqui essa narrativa só nos promete incerteza e a hipótese de conflito e de medo. Como nos quadros, a luz vem da esquerda, do passado, dos tempos alegres em que a família viveu nesta casa; a escuridão está à frente do polícia e por isso à nossa frente, do lado direito, é o negro para lá da porta, o Adamastor da crise. É para lá que o polícia aponta a arma: para o futuro, para a crise, para uma guerra em potência dentro das nossas casas — aquele vazio negro é o túnel sem luz ao fundo que nos ameaça a todos. Esta fotografia é um ícone da crise que chegou, da crise que está, da guerra das famílias contra a crise, o Adamastor, o monstro negro. É o ícone do fim da era Bush e das suas guerras pelo mundo fora, é o ícone do início da era Obama, da guerra interior com que se vêem a braços milhares de milhões de famílias, empresas, polícias e policiados da América e de cada país do mundo.

Eduardo Cintra Torres

13/02/2009 - 17:41h Fotógrafo norte-americano vence o World Press Photo 2009. Brasileiros são premiados

Blog Imagens&Visions

world3_subprime.jpg
© Foto de Anthony Suau. Policial faz uma inspeção em uma casa de Cleveland, após os proprietários serem despejados. EUA.
2008.
world2_indigena.jpg
© Foto de Luiz Vasconcelos. Indígena tenta conter um batalhão de policiais em uma disputa por terras. Brasil.
2008.

 

Saiu o resultado do World Press Photo 2009, uma das mais importantes e prestigiadas premiações de fotografia do mundo. O fotógrafo norte-americano Anthony Suau foi o grande vencedor com a imagem que mostra um policial fazendo uma inspeção em uma casa de Cleveland, após os proprietários serem despejados, a foto faz parte de uma reportagem publicada em março de 2008 pela revista Time. O fotógrafo brasileiro Luiz Vasconcelos ficou em primeiro lugar na categoria General News com a imagem de uma indígena que tenta conter um batalhão de policiais em uma disputa por terras. A foto premiada foi publicada originalmente no jornal A Crítica, de Manaus (AM). Além de Vasconcelos, outros dois brasileiros foram reconhecidos pelo prêmio. Eraldo Perez, da agência Associated Press, recebeu menção honrosa na categoria “Cotidiano” por uma foto que mostra pessoas em volta do corpo de Thiago Franklino Lima, na favela do Coque, no Recife. Já André Vieira, da “Focus Photo und Presse Agentur”, ficou em terceiro lugar na categoria “Artes e Entretenimento” por um registro do estilista angolano Xhunos, feita em Luanda. Desde 1955, a missão da fundação holandesa que organiza o concurso é encorajar o fotojornalismo. A competição recebeu este ano o número recorde de 5019 candidatos, de mais de 125 países – 12,5% a mais que o ano passado. Veja a galeria de fotos premiadas no World Press 2009

10/02/2009 - 20:03h Mais figurativo

Multimedia

Interactive Great Performers

O fotografo Paolo Pellegrin retratou oito estrelas do cinema para o New York Times. Sérgio Gomes, do blog Arte Photographica destacou duas.

mais perto

Kate Winslet no Chelsea Hotel, Nova Iorque
© Paolo Pellegrin/ Magnum Photos for New York Times

A imagem das super estrelas sofre uma combustão lenta, mas inevitável. Talvez por isso, mas não só, se procurem sempre novas abordagens, novas razões e novos contextos para mostrar quem já vimos vezes sem conta. Essa tentativa de escapar ao ofuscamento das luzes da ribalta para chegar ao retrato menos plástico e artificioso foi feita por Paolo Pellegrin numa série agora apresentada na revista domingueira do New York Times, onde não aparecem apenas rostos da imagética colectiva do showbiz, mas também alguns candidatos a esse nivelamento supra figurativo.

Parei mais tempo nestas duas imagens.

O ensaio de Pellegrin pode ser visto aqui

Lynn Hirschberg escreve sobre fotografia de celebridades aqui

Mickey Rourke com o cão Loki, no Blakes Hotel
© Paolo Pellegrin/ Magnum Photos for New York Times

 

24/11/2008 - 19:48h EUA 70

Garry Winogrand, Los Angeles, Califórnia, 1969
© The estate of Garry Winogrand, cortesia Fraenkel Gallery, San Francisco

 

 

Seventies, Le Choc de la Photographie Américaine é uma das mais fortes exposições do Mois de la Photo que está a decorrer em Paris. Construído a partir da colecção da Biblioteca Nacional de França – que tem mais de 3 mil fotografias provenientes dos EUA deste período -, o conjunto traça uma boa perspectiva do que foram estes anos de liberdade criativa e experimentações férteis. As provas de época estão divididas em seis sequências temáticas que não pretendem fazer historial cronológico, mas sim um percurso plástico indicador de tendências e escolhas dialogantes.

São elas:
Des Précurseurs;
L`influence du Snapshop;
Géométrie et espace;
Paysage;
Matière et Forme;
Le Miroir Obscur.

Para ver uma apresentação em vídeo da exposição feita pela comissária Anne Biroleau (ver mais embaixo)

“I wanted Christina to learn some responsibilities for cleaning her room, but didn`t work”, da série Suburbia, 1971
© Bill Owens

 

Seventies. Le choc de la photographie américaine

 

 

Seventies. Le choc de la photographie américaineGraphisme Wijntje van Rooijen & Pierre Péronnet

site Richelieu / Galerie de photographie

En 1971 la Bibliothèque Nationale présenta, sous le titre Photographie nouvelle des États-Unis, une exposition consacrée à de jeunes Américains alors peu connus. Leurs photographies rompaient avec la conception du médium qui prévalait en Europe, où régnait la photographie « humaniste ». On découvrit alors Diane Arbus, Lee Friedlander, Garry Winogrand, et bien d’autres. Chacun à sa manière engageait une singulière évolution, interrogeait sans a priori les multiples possibilités de cet art. Loin du pictorialisme, à distance du pur document, ils ne rompaient pourtant pas avec la riche tradition que représentaient Walker Evans, Harry Callahan ou Aaron Siskind. La collection de la BnF conserve, grâce à ce lien consolidé au fil des ans, plus de deux mille tirages d’époque. L’exposition n’entend pas pour autant tracer une histoire de la photographie américaine des années 1970. Les quelque trois cents photographies, rassemblées autour d’un nombre restreint de thèmes esquissent un parcours dans le territoire iconographique qu’elles constituent, un travelling dans cette partie de notre collection. Le portrait (Diane Arbus), le paysage (Paul Caponigro, Lewis Baltz ou Joe Deal), les expérimentations photographiques (Duane Michals ou Les Krims) font écho dans l’exposition aux scènes de rue de Garry Winogrand, William Klein, Bruce Gilden, aux héros marginaux de Larry Clark, à l’humour décalé de Bill Owens et Ken Graves, aux recherches raffinées de Ralph Gibson. L’ensemble offre la part belle à l’onirisme et au fantasme, tradition très anglo-saxonne interprétée par Ralph Eugene Meatyard, Arthur Tress ou Joel Peter Witkin. Cette exposition entend mettre en évidence l’audace et la vigueur des formes, montrer la confondante liberté qui, à cette époque, balaya les stéréotypes et exerce encore son emprise sur la conception post-moderne de la photographie.

Dans le cadre du Mois de la Photo à Paris, novembre 2008, et de Paris Photo.

En partenariat avec : Images magazine, les Inrockuptibles, Metro et FIP

Présentation vidéo de l’exposition
Mardi-samedi de 10h à 19h, dimanche de 12h à 19h
Fermé lundi et jours fériés tarif plein : 7.00 euros
tarif réduit : 5.00 euros
Visites guidées
• Pour les individuels : renseignements et réservation au 01 53 79 87 93
• Pour les groupes : réservation obligatoire au 01 53 79 49 49

20/11/2008 - 20:08h Paris vale uma missa

artephotomsantos3.jpg

Paris#7 (notas atrasadas)

Lee Miller, Women with Fire Masks, Downshire Hill, Londres, 1941
© Lee Miller Archives

**É possível ir a Paris sem tirar uma única fotografia? É.

**Há quem duvide da existência de uma “escola de Düsseldorf” da fotografia. As catalogações são sempre redutoras e formadoras de equívocos, mas o certo é que um grupo alargado de artistas que a frequentaram, guiados pela nova objectividade, se destacou no panorama artístico contemporâneo formando um corpo de trabalho que, apesar de muito diversificado na forma e no conteúdo, partilha a mesma filiação estética, as mesmas orientações criativas – a do arquivo e a da tipificação. E isto é capaz de ser uma “escola”. A exposição Objectivités, que junta professores e alunos da Kunstakademie de Düsseldorf, é uma das propostas mais interessantes da programação do Mois de la Photo. Foi publicado um catálogo que se reveste de particular importância para compreender a produção fotográfica actual.

**Uma rapariga fotografava outra rapariga de ar acabrunhado e cabelo colado à cara pela chuva miudinha. Cenário escolhido: uma fotografia de publicidade a um perfume francês. Aposto que ela não gostou de se ver. O ficheiro deve ter sido apagado.

**Nos 70` americanos fotografou-se com despudor, criatividade e ilusão. Já vimos muitas das imagens que foram escolhidas para a exposição sobre fotografia americana deste período, patente na Biblioteca Nacional de França. Mas o que emociona nunca cansa. E para lá da emoção do reencontro, há a emoção da descoberta pessoal, como a que fiz de Louis Faurer e Bruce Gilden.

**Garry Winogrand: I photograph to find out what something looks like when photographed.

**Parecia uma barata tonta ali para os lados da Bastilha à procura da rua Jules-Cousin. Perguntei a um farmacêutico, a um jornaleiro e a mais meia dúzia de pessoas com cara de quem fosse capaz de me apontar o dedo da direcção certa. Nada, nem um. Depois de meia hora à deriva, desisti. Ou quase: no metro espreitei o mapa outra vez. Zero. Arrisquei mais uma pergunta, a última. A mulher, que notou o sotaque estrangeirado, sorriu, sacou um guia de ruas da mala, seguiu as coordenadas e com um sotaque britânico carregado deu-me as indicações que me levariam à Galeria Vu (uma inglesa a orientar-me em Paris!). Subi à superfície outra vez, andei os quarteirões que precisava e… bati com o nariz na porta quando o programa garantia o contrário. Atrás de mim, duas italianas que vinham ao mesmo entoaram de rajada 10 palavras por segundo. Aí umas 9 deviam ser asneiras, pragas e amaldiçoamentos. À minha conta, os senhores da Vu também devem ter ficado com as orelhas a arder.

**Na Maison Européenne de la Photographie a bicha para entrar chegava à rua. Sabine Weiss apresenta um trabalho de fotojornalismo clássico que inclui uma dúzia de fotografias de Portugal dos anos 50 e 80. Parei algum tempo à frente de uma imagem da Baixa de Lisboa onde uma mulher com um cesto de flores à cabeça corre para o outro lado da estrada, talvez em direcção à Praça do Rossio, onde as rosas e os malmequeres já reinaram. MacDermott & MacGough andam fascinados pelos antigos processos fotográficos (cianotipia, papel salgado…) mas não se deixaram enredar pela armadilha arqueológica. An Experience of Amusing Chemistry é um olhar delicado, actual e criativo para as antigas maneiras de ver. No fotojornalismo, destaque também para a obra do turco Göksin Sipahioglu, mítico fundador da agência Sipa.

**Na rua Gosciny as indicações aparecem em balões de banda de desenhada e letra de brincar. Nos postes e no chão. Parece que estamos dentro dos quadradinhos a disparar mais rápido do que Lucky Luke. Pum! Morri.

**Alguém me pode explicar por que é que o Metro de Lisboa nos obriga a sacar do bilhete sempre que queremos sair de uma estação? Em Paris, e na generalidade das cidades com metro, as portas abrem-se e já está.

**Desilusão máxima: Expérimentations Photographiques en Europe des Anées 20 à Nos Jours. Não há aqui um retrato das experimentações fotográficas coisa nenhuma. O que há é um percurso metido à pressão por meia dúzia de salas onde aparecem artistas avant-garde que usaram a fotografia como suporte.

**Desilusão mínima: Gabriele Basilico, Moscou Verticale. Esta aposta na vertigem pela monumentalidade pode não resultar muito bem e pode até transformar-se na visão de um turista embriagado. Basilico deslumbrou-se até à miopia com a grandeza dos mastodontes arquitectónicos do antigo império russo ou então bebeu uns copitos de vodka a mais.

**O melhor, ao vivo e a preto e branco: Philip Jones Griffiths, Recollections.

**A surpresa, ao vivo e a cores: Reiner Riedler, Fake Holidays.

**O que não vi e gostava de ter visto: John Bulmer, Hard Sixties, l´Angleterre post-industrielle; Nathan Lerner, L`héritage du Bauhaus à Chicago; Xavier Lambours, XElles27; Werner Bischof, Images d`Après-guerre; Jackie Nickerson, Faith; Joakim Eskildsen, Voyages chez les Roms; Miguel Rio Branco, Photos Volées; Pierre Verger, L`Espagne Prémonitoire; Sarah Moon, 1-2-3-4-5; Henri Cartier-Bresson e Walker Evans, Photographier l`Amérique, 1929-1947.

**No Jeu de paume, logo de manhã, há casa cheia. Lee Miller é rainha – pelas fotografias que tirou, pelas fotografias que lhe tiraram.

**Em frente ao Centro Cultural Sueco, onde vi fotografias de Lars Tunbjörk, há um pequeno jardim onde apetece ficar muito tempo. As folhas começaram a cair e os tons de castanho parecem infinitos. O trabalho de Tunbjörk é uma imitação esforçada da crítica consumista de Martin Parr, mas não passa disso. É das heras a ganhar terreno às paredes que me vou lembrar.

14/11/2008 - 17:32h Zoom sobre o Japão

artephotomsantos3.jpg

Paris#5 (prémio)

Yao lu, New Landscape part 1 – YL01 Ancient Spring-time Fey, 2006

O prémio BMW Paris Photo deste ano (12 mil euros) foi atribuído ao chinês Yao lu, pelo trabalho New Landscape part 1 – YL01 Ancient Spring-time Fey.
Foram galardoados com menções honrosas o sueco J. H. Engström, o japonês Nobuhiro Fukumi e o norte-americano Andrew Bush. O tema proposto era Never Stand Still.

Paris#4 (o Japão e o livros)

As prateleiras dos cinco editores japoneses convidados são os espaços mais concorridos do Carrousel. Percebe-se bem porquê. Já tinha ouvido falar muito dos livros de fotografia japoneses. Mas nunca tinha sentido desta maneira e tantas vezes a intensidade que a escolha de um tipo de papel ou o desenho de um livro podem transmitir. Não é que alguma vez tivesse duvidado do que me foram segredando. O certo é que hoje pude confirmar a delícia e o privilégio que é ficar, por exemplo, com o livro de Tamotsu Fuji (Araki, luz) nas mãos, ou o de Yasumasa Morimura que ainda vou descobrir por que é que se chama Barco Negro na Mesa, assim mesmo, em português.

Não há muitos países no mundo onde as revistas e os livros joguem um papel tão importante para a fotografia. No catálogo, Mariko Takeuchi, comissário da representação nipónica, relaciona este enamoramento com a falta de um esquema de galerias ou um mercado organizado de venda de fotografia. E fala também na longa tradição japonesa nos métodos de impressão em papel que conheceu a sua época dourada durante o período Edo (1603-1867).As editoras e livrarias japonesas no Paris Photo são estas:
»»Akaaka Art Publishing
»»Little More
»»Book Shop M
»»Seigensha Art Publishing

»»Tosei-Sha

Paris#3 (notas)

Asako Narahashi, Kawaguchiko, da série half awake and half asleep in the water, 2003
© Asako Narahashi, Cortesia galeria Priska Pasquer, Colónia

**

Quem anda pela cidade não sente que este é o mês em que Paris se torna o centro do mundo na fotografia. A constelação trazida pelas galerias mais destacadas e a maior armada fotográfica japonesa alguma vez vista na Europa mereciam outra visibilidade para lá dos andares subterrâneos do Louvre.*** As revistas fotográficas digitais quase não têm representação na feira. A honra do convento é salva pelo portal de fotografia berlinense Photography Now. Em contrapartida, as revistas de fotografia em papel tem uma representação de peso e parecem que não param de aparecer novos títulos.*** No espaço da Simon Finch Rare Books (Reino Unido) a distinção para o livro mais caro pertencia a Les Joux de la Poupe, com fotografias de Hans Bellmer e textos de Paul Éluard (62,500 euros); a primeira edição de The Americans, de Robert Frank, estava a seguir (15,000).*

Paris#2 (abertura)

Kim Joon, Bird Land – Swarovski, 2008
© Cortesia Keumsan Gallery, Seul

A festa de apresentação da Paris Photo aconteceu na quarta à noite no Carrousel du Louvre. Enquanto uns festejavam outros davam os últimos retoques nos trabalhos a expor (por que raio é que nestas ocasiões arranjam sempre uns “happenings” manhosos…).
O resumo em vídeo da festa está aqui

Paris#1

Keisuke Shirota, A Sense of Distace #33, 2008
© Keisuke Shirota, cortesia Base Gallery, Tóquio

Em japonês fotografia diz-se shashin – reproduzir (sha) a verdade (shin).
Do pouco que vi hoje, a verdade está longe, se é que alguma vez se conseguiu chegar perto dela.

Post de Sérgio B. Gomes

31/10/2008 - 15:28h Os premiados em BsAsPhoto

Los premiados de la fotografía

Santiago Porter obtuvo el primer premio otorgado por Petrobras en Buenos Aires Photo, la feria organizada por Arte al Día y adnCULTURA en el Palais de Glace

Una obra originariamente sin título, a la que su autor, Santiago Porter, puso luego Evita entre paréntesis, obtuvo el primer premio Petrobras Buenos Aires Photo 08, en la muestra que se realiza en el Palais de Glace.

La foto en color, de 100 por 130 centímetros que Petrobras comprará por $ 9000, muestra una estatua de Eva Perón decapitada que se halla en la quinta de San Vicente que fue de Juan Domingo Perón. Porter, de 37 años, señaló que elige algunos objetos como excusa para hacer una crítica sobre la historia política del país. Señaló que después de la Revolución Libertadora “una horda que quería desterrar todo ícono que reflejara el gobierno derrocado la decapitó y la tiró al Riachuelo, donde fue encontrada en tareas de limpieza en 1996″.Entre 1359 postulaciones, un jurado integrado por Victoria Verlichak, Ana María Battistozzi, Alicia de Arteaga, Rodrigo Alonso y Julio Sánchez otorgó este premio en la muestra Buenos Aires Photo, donde exponen 35 galerías de arte.

Fin de la jornada, de Juan Carlos Amadeo, logró el segundo premio; Los oficios, de Geovanny Verdezoto, el tercero; Blackness, de Eduardo Gil, el cuarto, y La novia muerta, de Arturo Aguiar, el quinto.

FICHA. Buenos Aires Photo en el Palais de Glace (Posadas 1725). Hasta el 2 de noviembre, de 13 a 21. Entrada: $ 15. Hasta el 31 de octubre, un ticket de $ 20 habilita para ingresar también en Límite Sud/South Limit .

27/08/2008 - 00:01h Fabrice 25 ans, que le temps passe vite…


BubbleShare: Share photosCreate and Share Crafts

Je t’aime et je suis très fière de toi. T’es un “mench”

21/07/2008 - 22:02h Edward Weston

A imagem “http://www.artphotogallery.org/02/artphotogallery/database/weston01.jpg” contém erros e não pode ser exibida.
Nudes – Foto de Edward Weston

Edward Weston was born in 1886 in Highland Park, Illinois. When he was sixteen years old his father gave him a Kodak Bulls-Eye #2 camera and he began to photograph at his aunt’s farm and in Chicago parks. In 1903 Weston first had his photographs exhibited at the Chicago Art Institute. Soon after the San Francisco earthquake and fire on April 19, 1906, Weston came to California to work as a surveyor for San Pedro, Los Angeles and Salt Lake Railroad. For a short while Weston returned to Chicago and attended the Illinois College of Photography, but came back to California to live in 1908 where he became a founding member of the Camera Pictorialists of Los Angeles. He married Flora Chandler in 1909 and they soon gave birth to two sons: Edward Chandler Weston, in 1910 and Theodore Brett Weston in 1911. Weston had his own portrait studio in Tropico, California and also began to have articles published in magazines such as American Photography, Photo Era and Photo-Miniature where his article entitled “Weston’s Methods” on unconventional portraiture appeared in September, 1917. Weston’s third son, Laurence Neil Weston, was born in 1916 and his fourth, Cole Weston, in 1919. Soon after Weston met Tina Modotti which marked the starting point of their long relationship, photographic collaborations in Mexico and later much publicized love affair. Modotti’s husband, a political radical in Mexico, died in 1922. That same year Weston traveled to Ohio to visit his sister and there took photographs of the Armco Steel Plant. From Ohio he went to New York and met Alfred Stieglitz, Paul Strand, Charles Sheeler and Georgia O’Keefe. At this time Weston renounced Pictorialism and began a period of transition, self-analysis and self-discipline while making voyages to Mexico, often with Modotti and one of his sons. Some of the photographs that he and Modotti made in Mexico were published in Anita Brenner’s book Idols Behind Altars. Weston began photographing shells, vegetables and nudes in 1927. Weston kept very detailed journals or “Day Books” of his daily activities, thoughts, ideas and conversations. His first publication of these writings “From My Day Book” appeared in 1928 – others were published after his death. Two years later he had his first New York exhibit at Alma Reed’s Delphic Studios Gallery and later exhibited at Harvard Society of Contemporary Arts with Walker Evans, Eugene Atget, Sheeler, Stieglitz, Modotti and others. Weston was a Charter member of the “Group f/64″ that was started in 1932 and included Ansel Adams, Imogen Cunningham, Consuelo Kanaga and others. They chose this optical term because they habitually set their lenses to that aperture to secure maximum image sharpness of both foreground and distance. Weston went even further toward photographic purity in 1934 when he resolved to make only unretouched portraits. Even though several large exhibitions followed, he was still of modest means and in 1935 initiated the “Edward Weston Print of the Month Club” offering photographs at $10 each. In 1937 he was the first photographer to be awarded a Guggenheim fellowship taking his assistant Charis Wilson along on his travels whom he married the next year. In 1940 the book California and the West was published with text by Charis and photographs by Edward. The same year he participated in the U.S. Camera Yosemite Photographic Forum with Ansel Adams and Dorthea Lange. In 1941 he was commissioned by Limited Editions Club to illustrate a new edition of Walt Whitman’s Leaves of Grass. Weston started experiencing symptoms of Parkinson’s disease in 1946 and in 1948 made his last photographs at Point Lobos. In 1952 his Fiftieth Anniversary Portfolio was published with his images printed by Brett. In 1955 Weston selected several of what he called “Project Prints” and began having Brett, Cole and Dody Warren print them under his supervision. Lou Stoumen released his film The Naked Eye in 1956 of which he used several of Weston’s print as well as footage of Weston himself. Edward Weston died at home on January 1, 1958.

A imagem “http://www.exeter.edu/media/content/Photograph_by_Edward_Weston_rdax_300x404.jpg” contém erros e não pode ser exibida.
Frida Kahlo por Edward Weston

Edward Weston (Highland Park, Illinois, 24 de março de 1886Widcat Hill, 1 de janeiro de 1958) foi um dos fotógrafos estadunidenses mais importantes do século XX.

Aos 16 anos ganhou sua primeira máquina fotográfica e fez suas primeiras fotos, demonstrando um grande talento em sua infante prática no campo da fotografia artística. Com 20 anos já havia publicado seus trabalhos.

Em 1922, Weston fotografou seu filho Neil nu. Apesar de não ser exatamente um trabalho do estúdio, a imagem foi aceita como uma clássica escultura em fotografia.

Viajou ao México em 1923, acompanhado de sua companheira Tina Modotti, quando esta ficou viúva, e de um dos seus quatro filhos, Chandler, e lá permaneceram por três anos. Com a ajuda de Modotti, realizou um trabalho fotográfico de mais de 200 obras para o livro Ídolos por trás dos altares, de Anita Brenner.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/1/17/Tina_Modotti_Edward_Weston_1923.jpg/409px-Tina_Modotti_Edward_Weston_1923.jpg
Retrato de Tina Modotti, por Edward Weston (1923).

Em 1926 voltou para a Califórnia. Esse período de 1296 a 1930 significou para Weston um dos mais significantes de sua carreira, realizando seus trabalhos mais representativos.

Visitou o Deserto de Mojave em 1928, onde se deparou pela primeira vez com a paisagem. O deserto o impressionou, e como resultado, abriu portas para novos caminhos criativos.

A partir de 1929, iniciou sua célebre série de arte abstrata. Realizou sua primeira exposição individual em Nova Iorque no ano de 1930. Dois anos depois, publicou seu primeiro livros de fotografias, The Art of Edward Weston (A arte de Edward Weston).

Em 1935 se estabeleceu em Santa Mônica, onde encontrou lugares de grande inspiração, como nas dunas da Baía de Oceano. Nos últimos anos de sua vida, sua obra se fez mais sutil e diversa, porém, sem a força dos trabalhos anteriores. Em 1946 se divorciou de sua segunda esposa, Charis, e lhe apareceram os primeiros sintomas da síndrome de Parkinson.

Em 1947 teve seu primeiro contato com a fotografia em cores, mas não sem certas reticências. (wikipedia)

O fotógrafo Edward Weston (1886-1958) é considerado um pioneiro e um dos representantes mais sólidos da “fotografia direta” americana. Gostava de fazer experiências, de procurar motivos abstratos, angulos de observação e condições de iluminação. Fotografou fragmentos de rostos e nus e começou a usar técnicas de foco variável. Para Weston, as coisas do dia-a-dia transformavam-se em esculturas orgânicas, cujas formas eram ao mesmo tempo expressão e justificativa da vida que abrigavam, uma qualidade quase tátil.(Blog Um postal para um amigo).

16/07/2008 - 19:05h Le piètre hommage à la photo de mode des Rencontres d’Arles

Kristen Mc Menamy, Vogue France, Beauduc, 1990 (Peter Lindbergh).

(mais…)