20/10/2009 - 19:39h Absolute beginners
David Bowie
- Luis Favre
David Bowie
I WANT YOU, I NEED YOU, I LOVE YOU (Elvis Presley)
Hold me close, hold me tight
Make me thrill with delight
Let me know where I stand from the start
I want you, I need you, I love you
With all my heart
Ev’ry time that you’re near
All my cares disappear
Darling, you’re all that I’m living for
I want you, I need you, I love you
More and more
I thought I could live without romance
Before you came to me
But now I know that
I will go on loving you eternally
Won’t you please be my own?
Never leave me alone
‘Cause I die ev’ry time we’re apart
I want you, I need you, I love you
With all my heart
Led Zeppelin – Stairway to Heaven
Theres a lady whos sure
All that glitters is gold
And shes buying a stairway to heaven.
When she gets there she knows
If the stores are all closed
With a word she can get what she came for.
Ooh, ooh, and shes buying a stairway to heaven.
Theres a sign on the wall
But she wants to be sure
cause you know sometimes words have two meanings.
In a tree by the brook
Theres a songbird who sings,
Sometimes all of our thoughts are misgiven.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it makes me wonder.
Theres a feeling I get
When I look to the west,
And my spirit is crying for leaving.
In my thoughts I have seen
Rings of smoke through the trees,
And the voices of those who standing looking.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it really makes me wonder.
And its whispered that soon
If we all call the tune
Then the piper will lead us to reason.
And a new day will dawn
For those who stand long
And the forests will echo with laughter.
If theres a bustle in your hedgerow
Dont be alarmed now,
Its just a spring clean for the may queen.
Yes, there are two paths you can go by
But in the long run
Theres still time to change the road youre on.
And it makes me wonder.
Your head is humming and it wont go
In case you dont know,
The pipers calling you to join him,
Dear lady, can you hear the wind blow,
And did you know
Your stairway lies on the whispering wind.
And as we wind on down the road
Our shadows taller than our soul.
There walks a lady we all know
Who shines white light and wants to show
How evrything still turns to gold.
And if you listen very hard
The tune will come to you at last.
When all are one and one is all
To be a rock and not to roll.
And shes buying a stairway to heaven.
El músico de Nueva Jersey y la E Street Band lanzan hoy en todo el mundo su nuevo disco, ‘Working on a dream’ – El amigo de Obama canta al EE UU del cambio
FERNANDO NAVARRO – Madrid – El País
Hace cuatro años, Bruce Springsteen vio su sueño convertido en pesadilla. Tras más de un cuarto de siglo de trabajo, tomó la decisión más arriesgada de su cuidada carrera al involucrarse en política y pedir públicamente, y con una gira por todo Estados Unidos, que no se votara a George W. Bush. El rockero de raíces, símbolo de los valores americanos, jugó sus cartas. Y perdió. Pero lejos de arredrarse con la cruda realidad de “los cuatro años más de Bush”, Springsteen volvió con más fuerza y trabajó por tornar la pesadilla de nuevo en sueño.
Y la semana pasada vio cumplido ese sueño. Es una imagen que ha dado ya la vuelta al mundo: subido a la escalinata del Lincoln Memorial, enfundado con tan sólo una guitarra y acompañado por un coro gospel, el músico de Nueva Jersey celebró en Washington la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos.
Quizá no por casualidad, The Boss da ahora la bienvenida a Obama con un disco, Working on a dream (Sony-BMG), que sale hoy a la venta en todo el mundo. La conciencia de la música americana recupera la felicidad perdida. Y, aparentemente, la capacidad para el trabajo. Sólo han pasado 15 meses de Magic, su último trabajo. Éste es un repaso a las viejas y nuevas preocupaciones que se citan en Working on a dream.
Con la urgencia propia de quien necesita ser escuchado en medio del desierto, el corte Outlaw Pete abre el álbum con una pregunta incesante, mientras se funde en un colchón orquestal de cuerdas: “¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme?”. Es una fábula sobre un personaje, un fuera de la ley al más puro estilo western, que no puede escapar de su pasado. El músico ha llegado a reconocer que los abusos de la administración Bush chocaban con el espíritu americano. Años que ha calificado de “descorazonadores y de enfurecimiento”. El desgarro cabalga con el músico en una composición de ocho minutos con ecos de armónica y una base rítmica potente en sintonía directa con I was made for lovin’ you, de los Kiss. Tanto, que se le ha acusado de plagio por ello.
El tema que da título al disco y su primer sencillo podría haber sido la banda sonora de la campaña de Obama, que tiró del cancionero del de Nueva Jersey para sus mítines. Usó indistintamente tanto The rising como No surrender. Working on a dream, como el resto el álbum, son descartes de Magic. No hay por tanto ninguna referencia directa al nuevo presidente de EE UU. Pero sí hay claras alusiones a la necesidad del cambio. “Trabajo por un sueño, sé que será mío algún día”, canta Springsteen.
Springsteen vuelve a encarnar el mito de los valores que definen a su país. Como es característico en su lírica, se adentra en las historias de personas dispuestas a perseguir una ilusión y que con suficiente empeño y un poco de suerte pueden hacer realidad lo que se proponen. What love can do es un tema que se implica más en esa línea camuflándose en un tono romántico. Pero por encima del resto, la que más enlaza con esa imagen de songwriter maduro, el emocionante bonus, The wrestler, canción ganadora de un Globo de Oro y candidata al Oscar. Sobria e intensa, responde a un estilo que no es la nota característica del disco pero sí de la carrera compositiva del cantante.
Bruce estrenó el tema Working on a dream el 2 de noviembre en Cleveland, Ohio. Springsteen lo cantó como un regalo a Obama. Horas antes, el músico y toda su familia compartieron escenario con el candidato demócrata y su mujer y sus hijas. Springsteen dijo: “He gastado la mayoría de mi vida como músico midiendo la distancia entre el sueño americano y la realidad americana. Para muchos, esa distancia nunca ha sido tan grande. Creo en el senador Obama… y creo en él como presidente para llevar ese sueño de regreso a la vida”. En My lucky day, reconoce que “un buen día todo puede cambiar”.
Las resonancias del paso del tiempo son constantes. Springsteen, cerca de los 60, ve su vida como en un espejo pero lejos de sucumbir encuentra felicidad y placer en la vida. Es un nuevo tiempo y lo celebra con pop en mayúsculas. Es la consolidación de un camino que ya apuntó con la flamante composición Girls in the summer clothes, de su anterior álbum. Tiene la ayuda del productor Brendan O’Brien, que lejos de ser un don nadie se ha ganado el pan con Pearl Jam, The Black Crowes o Stone Temple Pilots. Ese soplo nostálgico y festivo es el grueso del disco con temas como Surprise, surprise, This life o queen of supermarket. Ecos de Beach Boys, Roy Orbison o The Byrds.
El rock de guitarras o el folk de carretera desaparecen por un brote pop luminoso. Es como si Springsteen sintiera que le faltase el tiempo. Por eso dedica una pieza a su pasado más glorioso, el de su banda de toda la vida, The E Street Band, que aquí pierde presencia por la producción instrumental. The last carnival es la oda a Danny Federici, fallecido miembro fundador de la banda y teclista que propició el sonido más efusivo de los chicos de la calle E.
Sandra Peres e Paulo Tatit, famosos pelas canções voltadas para crianças, decidem aumentar a faixa etária de seu público

Livia Deodato – O Estado SP
Após 14 anos se dedicando a elevar o padrão de qualidade das canções infantis, o Palavra Cantada volta-se agora, pela primeira vez, ao público pré-adolescente – aquela faixa etária em que as meninas não sabem se brincam de boneca ou paqueram, e os meninos se empinam pipa ou montam uma banda de rock. Amanhã e domingo, Sandra Peres e Paulo Tatit vão encenar, ao lado de um coro, atores e bonecos da companhia teatral mineira Giramundo, Ramom e Maraó, uma opereta infanto-juvenil que conta a história da descoberta do primeiro amor.
A idéia partiu do irmão de Paulo, José Tatit, há três anos, quando criou todo o enredo sobre duas peças para piano compostas pelo alemão Schumann em meados do século 19, Kinderszenen, op. 15, e Arabeske, op. 18. Daí nasceram 14 letras que ilustram do primeiro encontro dos jovens até a triste e inevitável separação, quando o pai de Ramom é transferido para outra cidade por causa do emprego. “Essa faixa etária entre 10 e 12 anos é muito esquecida. Não há muitos trabalhos na área artística que se dediquem a ela”, constata Paulo.
Bonecos em tamanho natural, com cerca de 1,45 m, foram fabricados pelo Giramundo que se baseou em esboços traçados pelo artista plástico Odilon Moraes. Até o detalhe de as meninas, geralmente, terem alguns centímetros a mais nessa idade também foi levado em conta: Maraó é visivelmente mais alta que Ramom. “Por incrível que pareça, hoje em dia a garotada está mais acostumada a ouvir falar sobre sexo, preservativos e doenças sexualmente transmissíveis do que simplesmente discorrer sobre o amor”, opina Paulo. O músico, que toca violão na opereta, enquanto Sandra dedilha um piano de cauda móvel, relembra da vez que assistiu a versão de Franco Zeffirelli para Romeu e Julieta, longa lançado no fim dos anos 60. “Fui assistir duas vezes no Cine Astor, onde hoje é a Livraria Cultura. Foi muito marcante para mim. Era muito comum àquela época gostar, paquerar, chorar por amor.”
E parece que com Ramom e Maraó, o Palavra Cantada está conseguindo esse feito. Em uma temporada de duas semanas no mês passado no Sesc Vila Mariana, a meninada que chegou alvoroçada ao teatro silenciou aos primeiros acordes e movimento dos bonecões. Aplaudiram fervorosamente ao final do espetáculo. Alguns dos pré-adolescentes fizeram questão de ir ao encontro da trupe para expressar sua tristeza pelo amor que não se realizou. “Um deles veio me dizer que quase chorou”, diz Paulo.
Um vídeo-cenário, proposto por José Tatit, colore ainda mais a história composta por um casal de narradores oniscientes, que envelhecem com os personagens e podem acrescentar um novo sentido à opereta romanceada.
Serviço
Ramom e Maraó. Auditório Ibirapuera (800 lug.). Av. Pedro Álvares Cabral, s/n.º, portão 2 do Parque do Ibirapuera, 3629-1014. Sáb., 18h; dom., 11h e 18h. R$ 30
Eli ´Paperboy´ Reed entre as mulheres
Arthur Dapieve – O Globo
Talvez alguém aí compartilhe comigo a impressão de que há mais mulheres do que homens cantando soul. Bem, se somos dois, estamos iludidos. Não há base estatística para isso. Basta folhear ou surfar qualquer enciclopédia dedicada a esse gênero de música negra dos EUA. Desde os anos 60, ambos os sexos se entregam por igual a temas profanos com fervor religioso. Rhythm’n’blues mais gospel. Essa confusão entre terra e céu é o soul.
Vamos pensar em Marvin Gaye. Quando ele cantava “What’s going on”, a música, o álbum, tratava do estado da sua nação circa 1971, da degradação imposta aos guetos negros, da Guerra do Vietnã e, antes de quase todo mundo, de ecologia. A interpretação se dilacerava entre a arraigada religiosidade (seu pai, que o mataria numa discussão, era pastor) e o erotismo chique (mais eficiente do que uma farmácia inteira de balinhas azuis).
Marvin Gaye “What’s Going On / What’s Happening Brother”
Se, depois de mentalizar em Gaye, fizermos uma listinha básica dos monumentos do gênero, logo também assomam à consciência Sam Cooke, James Brown e Otis Redding. Uau, que time… De mulheres, com o mesmo status, há somente Aretha Franklin (todos de joelhos à menção desse nome!) e, dependendo da cabeça, Etta James, ambas ainda vivas. No entanto, persiste aquela desconfiança de que mais e melhores mulheres cantam soul.
Bem, a hipótese de trabalho é a seguinte: as divas parecem dominar o palco porque soam mais convincentes na hora de cantar aquelas lindas letras, ou cheias de amor para dar ou tomadas pela mais lancinante dor-de-cotovelo. Mulheres se fazem — sim, se fazem — melhor de frágeis emocionais. Lembremos Cheryl Barnes cantando “Easy to be hard” na versão cinematográfica de “Hair” (1980), dirigida por Milos Forman. Cada vez que eu escuto ou vejo aquilo no YouTube, cara, eu quero casar com ela e assumir o garoto.
Claro, claro, há interpretações sentidíssimas de homens para clássicos do soul. James Carr, por exemplo, cantando “Dark end of the street”, também cantada por, entre muitos outros e outras, Aretha Franklin (todos de joelhos!) e Cat Power. Ou Otis Redding mandando ver na sua “Pain in my heart”: “A dor no meu coração não vai me deixar dormir/ Onde minha garota estará?/ Senhor, onde ela estará?” Da lavra do mesmo Redding, porém, “Respect” ganhou sua versão definitiva foi com Aretha Franklin (todos!). Respeito.
Aretha Franklin – Respect
Isso explica a perene devoção de jovens brancas da outra beira do Atlântico Norte ao soul. Desde a finada Dusty Springfield, esta é uma linguagem em que Amy Winehouse pode expressar e redimir sua existência miserável, uma levada sensual com a qual Joss Stone rebola descalça pelos palcos, uma esperança de identidade para quem até então não tinha nenhuma, como Duffy. Alguém aí sabe como a lourinha galesa chegou à contagiante “Mercy”? Seu produtor, Bernard Butler, ex-guitarrista do grupo de rock Suede, lhe deu de presente discos de Millie Jackson, Doris Duke, Bettye Swann, Candi Staton…
Nos EUA, há ainda a grande Sharon Jones. Esta negra de 50 anos emprestou, um pouco a contragosto, segundo consta, pedaços de sua banda de apoio, os Dap-Kings, para seis das dez faixas de “Back to black”, de Amy Winehouse, inclusive “Rehab”. Na verdade, os músicos não são de Sharon, e sim formam a banda residente da gravadora Daptones, de Nova York, especializada em soul e funk. Nos últimos anos, Sharon lançou três álbuns com os Dap-Kings. Dois são excelentes: “Dap dippin’ with Sharon Jones & The Dap-Kings” (2002) e “100 days, 100 night” (2007). Outro, bastante razoável: “Naturally” (2005).
E existe um soulman contemporâneo, capaz de fazer par com Sharon? Sim, existe. Chamase Eli Reed. É baixinho, branco, nascido em Boston, de ascendência judaica, criado no Mississippi e desde lá carrega, por ter usado um tipo de chapéu típico de jornaleiros da antiga, o apelido de “Paperboy”. O segundo disco do rapaz do jornal — o primeiro, de 2005, independente, é ruim de achar— foi lançado este ano nos EUA pelo selo Q Division e se chama “Roll with you”. Como Sharon, Eli “Paperboy” tem a sua banda, The True Loves.
Aos 25 anos, Reed não é um jovem rebelde do soul. Não moderniza o gênero, não faz um pastiche e nem tira onda de plantador de mandioca, aquele chato que gosta de raiz. Para ele, é como se as lendárias gravadoras Stax e Motown ainda estivessem parindo hits a todo vapor. Junto com os True Loves, ele se atira de cabeça naquele fascinante universo de mulheres dúbias e metais em brasa (ou viceversa) já na primeira das 11 faixas do CD, “Stake your claim”: “Pare de se roçar/ Em todo cara da cidade/ Se você me quiser/ Eu estarei por aí”. Lembra a situação de “Pain in my heart”, não lembra? Só que, aqui, no século XXI, o homem também se faz de gostoso, não fica aparando os cornos em casa.
Para os neófitos, “Roll with you” vale por um compêndio de soul. Reed ouviu tudo, sentiu tudo, entendeu tudo e, agora, tudo nos devolve, na pressão. Disco afora, ele soa como Redding, como Curtis Mayfield (na faixa “Am I wasting my time”), Chris Robinson (o vocalista da banda de rock sulista Black Crowes, encharcada de soul, em “It’s easier”), James Brown (“The satisfier”), Cooke (“Take my love with you”)… E, na derradeira música, a sacudida “(Doin’ the) Boom boom”, Reed se aproxima de seu par hipotético, Sharon Jones. Afinal de contas, o soul sempre foi uma história de meninos e meninas.
Eli ‘Paperboy’ Reed & The True Loves
Escolha de meu filho Fabrice, The Killers
As soon as your born they make you feel small,
By giving you no time instead of it all,
Till the pain is so big you feel nothing at all,
A working class hero is something to be,
A working class hero is something to be.
They hurt you at home and they hit you at school,
They hate you if you’re clever and they despise a fool,
Till you’re so fucking crazy you can’t follow their rules,
A working class hero is something to be,
A working class hero is something to be.
When they’ve tortured and scared you for twenty odd years,
Then they expect you to pick a career,
When you can’t really function you’re so full of fear,
A working class hero is something to be,
A working class hero is something to be.
Keep you doped with religion and sex and TV,
And you think you’re so clever and classless and free,
But you’re still fucking peasents as far as I can see,
A working class hero is something to be,
A working class hero is something to be.
There’s room at the top they are telling you still,
But first you must learn how to smile as you kill,
If you want to be like the folks on the hill,
A working class hero is something to be.
A working class hero is something to be.
If you want to be a hero well just follow me,
If you want to be a hero well just follow me.
Endereço: r. Inhambu, 229, Vila Uberabinha, região sul, São Paulo, SP. Classificação etária: 18 anos
da Folha Online
Os irmãos João Suplicy e Supla se apresentam juntos nesta sexta-feira (1º), no Ao Vivo Music, em São Paulo (SP), no espetáculo “Brothers of Brazil”.
Apesar do nome estrangeiro, muito da música brasileira estará presente no repertório, que rende uma mistura inusitada de estilos, da bossa nova e samba, notadamente puxada por João, ao punk e rock clássico, do roqueiro Supla.
A platéia poderá ouvir músicas inéditas de autoria da dupla, como “Samba Around the Clock”, “Stay Tranquilo” e “Carnaval Wax”, além dos sucessos “Japa Girl” e “Garota de Berlim”, de Supla, e covers de clássicos da bossa nova que fazem parte do disco “Love Me Tender” de João Suplicy.
Com carreiras musicais sólidas e opostas, ambos sucumbiram à idéia de dividir o mesmo palco depois de um show que fizeram em Londres, em 2007. Naquele dia nasceu o “Brothers of Brazil”, batizado pelo ex-empresário do The Clash, Bernard Rhodes, que estava na platéia.
A partir daí, Supla e João voltaram para o Brasil e se trancaram em estúdio, compondo durante todo o início de 2008. Embalados pelo “revival” da bossa nova, a dupla fez uma turnê pela Europa em abril.
Forró universitário
O jovem autor deste artigo vai acabar colunista na Folha de São Paulo, se o seu artigo é levado ao pé da letra. Já se for uma critica ácida do elitismo snob, expondo seu gigantesco preconceito, Leandro Sarubo poderá almejar um prêmio literário, e também trabalhar na Folha de São Paulo. Tem Folha para todos os gostos, incluso os meus. LF
ARTIGO
Leandro Sarubo
Nota errada
Passei dois dias analisando os dados sobre os gêneros musicais prediletos dos jovens. Queria encontrar um que fosse positivo.
Que me fizesse parar com essa minha mania de reclamar do Brasil. Perdi tempo.
O primeiro dado negativo está no líder da pesquisa: o forró. No Nordeste, a adesão é ainda maior. As chances de o Nordeste evoluir cessam nesse dado. Pois, por mais preconceituoso que isso possa parecer, o Nordeste só evoluirá quando abandonar suas arcaicas raízes culturais.
O pagode aparece em segundo lugar, com 23% de masoquistas, mesmo índice de quem ainda não desistiu do rock.
É difícil entender essa relação de amor entre os brasileiros e o batuque. O samba, variante do pagode com letras mais chateadas, foi lembrado por 11% dos jovens. O axé, patrocinado por cantoras que só sabem gritar “sai do chão”, tem a atenção de 15%.
A MPB ficou em sexto lugar: 40% dos ouvintes estão no mais alto nível de escolaridade. O gênero cresce no público que, em tese, deveria reparar na inaptidão musical de nossos artistas.
E é aqui que constatamos uma nuance do Brasil: independentemente do nível de escolaridade, sempre a música mais tosca, mais atolada de frases de duplo sentido, será a predileta.
Com o tempo, a educação passou a elitizar nossas asneiras. O efeito disso é que os jovens e o Brasil vão regredir ano após ano. O lado bom é que podemos escolher o batuque que será a trilha da derrota tupiniquim.
Irmãos de sangue e de música
Publicada em 24/07/2008
Christina Fuscaldo – O Globo
RIO – Pai de família tranqüilão, João Suplicy atende o telefone de seu apartamento no Rio, disponibilizando o tempo que for necessário para bater um papo sobre o Brothers of Brazil. Solteirão do rock, Supla pega o celular, não ouve quase nada do que a repórter diz, mas decide continuar a entrevista assim mesmo. Isso porque ele está em estúdio, em São Paulo, e tem poucos minutos de intervalo. Mas falar sobre o projeto, que iniciou junto ao irmão mais novo há oito meses e que terá temporada no Mistura Fina a partir desta quinta-feira, faz com que o primogênito da família Suplicy perca a noção da hora. E também da lista de lugares por onde o dueto já passou:
Veja o Brothers of Brazil no Rock in Rio Lisboa
- Fizemos o primeiro show no Made in Brazil, que fica ao lado do pub mais punk de Camden Town (Londres), um que Amy Winehouse freqüenta. Depois, tocamos no Guanabara, no Buffalo, que é onde bandas que já estão no circuito se apresentam. Todos os dias foram bem cheios. Também fomos a Bruxelas, Paris, Los Angeles, Santa Mônica, Nova York. Fizemos show no Rock in Rio Lisboa… Vamos agora ao Rio, depois tem Bahia, Curitiba, Porto Alegre…
Era para ser só um encontro informal entre Supla e João, que estavam fazendo shows pela Europa na mesma época. Mas a parceria inusitada entre o punk rocker e o apaixonado por música brasileira acabou consolidada no momento em que Bernard Rhodes, ex-empresário do The Clash, batizou a dupla de “Brothers of Brazil”. Aí, não tinha mais como voltar atrás: Supla voltou a tocar bateria e dar atenção à MPB e João resgatou o roqueiro que tinha dentro de si com seu violão em punho.
- Eu sempre gostei de rock, a coisa que mais ouvi foi Beatles. Mas depois enveredei para o samba e para a bossa nova. Meu irmão também curte MPB, mas a bateria dele é mais pesada. Foi o primeiro instrumento dele – comenta João. – Musicalmente, a gente buscou um ponto em comum, coisa que parecia difícil, porque um não tem nada a ver com o outro: eu faço MPB e Supla é todo punk. Acho que não seria possível se não fôssemos irmãos. As vozes timbram bem juntas, por sermos irmãos. E temos liberdade de falar “isso aí não dá”. Acabamos encontrando mais afinidades compondo em inglês.
Esta é a primeira vez que João (34 anos, marido da apresentadora do “Casseta & Planeta” Maria Paula e pai de Maria Luiza e Felipe) faz parceria com Supla (42 anos, namorado de Brijitte West, vocalista da banda de punk rock New York Loose). Antes, os dois só tinham trabalhado juntos no disco “Bossa furiosa”, que o segundo lançou em 2003. Mas o caçula apenas emprestou seu violão ao disco do irmão.
“ Tenho personalidade forte, mas a gente sempre deixa prevalecer o bom senso, sem ego, porque ego destrói tudo “
- João participou em oito músicas. Gravei metade do disco no estúdio em que o Beastie Boys gravava, em Nova York, e depois coloquei só eu e ele nessas outras faixas. Todo mundo gostou da parte dele, só que eram minhas músicas. No Brothers of Brazil, a gente realmente está compondo juntos. Não é aquela coisa de ele dizer: “Edu”, que é como ele me chama, “vem cantar na minha música?” Fazemos melodias juntos. Cada um é bom em um negócio e a gente vai misturando – diz Supla.
O repertório do show, que fica em cartaz até 7 de agosto no Mistura, vai de Dorival Caymmi a Ramones, passando por parcerias dos irmãos, entre elas “Brothers of Brazil”, que inicia e encerra o show, “Samba around the clock”, “I love the french”, “Stay tranqüilo” e “My ballon”. Estão no roteiro também brigas ensaiadas e/ou espontâneas, porque, afinal, João Suplicy e Supla são irmãos. “Mulher americana” já é um dos pivôs.
- Fizemos essa para a namorada do meu irmão, porque ele estava com saudades – entrega João. – A gente tem bastante atrito, sim. Mas já incorporamos ao show, porque deixamos rolar naturalmente. E, no palco, somos só nós dois, vozes, violão e bateria.
- Meu irmão quer tocar essa droga e nem ensaiamos ainda – replica Supla. – Tenho personalidade forte, mas a gente sempre deixa prevalecer o bom senso, sem ego, porque ego destrói tudo. Com a gente, é briga de amor. Falei de fazermos uma música chamada “I hate Beatles” e primeiro João falou: “Que é isso? Pára.” Mas depois ele adorou.
O sucesso a jato do Brothers of Brazil fez com que João e Supla fossem convidados para apresentar um programa na Rede TV. “Brothers” estréia em agosto, com direção de Fabio Embu (o Homem Berinjela do “Pânico”).
- O “Brothers” vai ser diário. Às segundas, terças e quartas, vamos ao ar ao vivo. Nas quintas e sextas, o programa será gravado. Não posso falar muita coisa ainda, só que será um espaço para variedades e que estou encarando como um desafio – declara João.
Brothers of Brazil: Qui (24 e 31 de julho e 7 de agosto), às 21h, no Mistura Fina (Rua Rainha Elizabeth 769, Arpoador – RJ – tel.: 2523-1705). R$ 30.
Ce titre des Rolling Stones n’est certainement pas un appel à la révolution, d’ailleurs le groupe s’est toujours gardé de toute forme de militantisme. Cela dit, les Stones se font ici l’écho de l’agitation de la jeunesse du monde entier. En effet, “le temps est venu de se battre” dans de nombreuses régions du monde et si les Stones regrettent l’apathie de Londres qu’il faudrait réveiller, il s’agit plutôt d’une anomalie en Europe.
C’est l’occasion de dresser un tour d’horizon rapide de la contestation tout au long de cette année 1968.
(mais…)
Cada una con su estilo, Alicia Keys, Amy Winehouse y Beyoncé revitalizan el género de origen negro y, junto con Joss Stone, proyectan el legado de figuras como Tina Turner y Aretha Franklin. De cómo el alma volvió al cuerpo y está entre nosotros
Por Sergio Marchi – Para LA NACION – BUENOS AIRES, 2008

Hay pocas cosas tan inmortales como el alma, que nunca envejece y siempre está allí, en el reino de lo intangible pero de ánimo presente. Alma, en inglés, se dice soul , y es apropiado que haya un estilo de música con ese nombre, atemporal, conectado con el espíritu y a menudo invisible (¿o debería escribir “inaudible”?). Hacía tiempo que nadie hablaba de la música soul , un género que parecía destinado al anaquel de las reliquias del siglo XX. Hasta la última entrega de los premios Grammy.
Allí se produjo una sorprendente resurrección. Bastó que dos reinas en el exilio abandonaran su ostracismo y se aparecieran en cuerpo y alma durante la ceremonia celebrada en Los Ángeles en febrero pasado: Tina Turner y Aretha Franklin, de 68 y 65 años respectivamente, probaron que la magia del soul sigue viva en ellas. Tras su retiro de casi ocho años, Tina se mostró en espléndida forma y hasta soportó con elegancia un pisotón de la princesa Beyoncé (se puede ver en YouTube). Aretha Franklin, directamente, convirtió el Staples Center de California en una iglesia.
Aquella noche de los Grammy hubo una gran ganadora: Amy Winehouse, la atribulada cantante británica que encarna la versión actual de la diva soul . Su álbum Back to Black fue alabado en todo el mundo y se ha convertido en un éxito arrollador, incluso en la Argentina. Lo suyo tuvo un grado inusual de dramatismo: participó de la ceremonia vía satélite, tras abandonar la clínica donde se recuperaba del abuso de drogas y alcohol. Un condimento especial para su triunfo.
Sin embargo, la ganadora moral de esa noche parece haber sido Alicia Keys, otra nueva exponente de la canción negra que fue presentada por un prócer del soul , Stevie Wonder. A ese padrinazgo se le suma el hecho de que Bob Dylan la mencionó en una de sus letras recientes. Keys apabulló al público y lo puso de pie con una tremenda performance de “No One”, uno de los éxitos de su reciente álbum As I Am .
El mensaje fue claro y contundente: las divas soul recuperaban la escena. Pero ¿dónde habían estado todo este tiempo?
Del campo a la ciudad
El origen de toda la historia está en los años 40, cuando una gran parte de la población negra de los estados sureños de Estados Unidos abandonó las zonas rurales y se dirigió a los centros urbanos del Norte, preferentemente hacia Chicago, en búsqueda de una vida mejor. Así, el blues dejó de ser rural para convertirse en música urbana. En el camino, surgieron variantes que desafiaron la ortodoxia de los doce compases del blues , y a esa mutación se la llamó rhythm & blues : canciones con raíz de blues que no eran, técnicamente hablando, blues genuinos.
Los amantes del góspel, la música religiosa, siempre vieron con malos ojos a estos estilos, a los que consideraban alejados de Dios y muy cercanos a las peores costumbres de los hombres: el sexo, la bebida, la violencia. Ambos mundos parecían escindidos, pero algunas cosas los reunirían. En primer lugar, el rhythm & blues comenzó a entreverarse con la música country y, a mediados de los años 50, nació el rock and roll . Así, los chicos blancos dieron rienda suelta a su amor por la música negra, cambiando para siempre el panorama cultural de los tiempos por venir.
Al mismo tiempo, Ray Charles consiguió imprimirle a su sanguíneo rhythm & blues un fervor casi religioso. Con temas como “I ve got a Woman”, “Hallelujah, I Love Her So” y, sobre todo, “What I d Say”, conseguiría la piedra filosofal del soul . ¿Cómo? Mediante la unión de lo profano con lo espiritual: combinando el rhythm & blues con algunos elementos del góspel. Si se reemplaza el objeto del deseo (una mujer) por Jesús, la canción pierde todo su peso ofensivo y se transforma en un himno góspel. “What I d Say” es el primer tema que incluye el recurso conocido como llamada y respuesta, tan característico en las iglesias negras.
Ray Charles inspiró a otros grandes cantantes como Jackie Wilson, James Brown y Sam Cooke, que afianzarían el estilo y probarían sus variantes personales. Con la creación del sello Motown, Berry Gordy Jr. le dio al soul un caracter juvenil y orientado al público blanco. Pocos años después, The Beatles, inspirados por sus canciones, conquistarían el mundo con sus “yeah, yeah, yeah”. Martha & The Vandellas, The Temptations y The Supremes serían las estrellas de Motown de la década del 60, y serían relevadas por Marvin Gaye y Stevie Wonder en la del 70.
Motown se caracterizó por su pertenencia geográfica, la ciudad de Detroit, al norte de Estados Unidos. En el extremo sur sería la ciudad de Memphis el faro que alumbraría el nacimiento de Stax Records, que produjo grandes individualidades: Aretha Franklin, Otis Redding y Wilson Pickett, entre otros.
Pero en los 70, el género comenzó a cambiar: James Brown le puso funk a su estilo, aparecieron grandes orquestadores como Isaac Hayes y Barry White, y finalmente arribó la música disco. Su éxito descomunal, entre 1975 y 1979, arrastró la música soul tras sus pasos y la obligó a orientarse hacia las pistas de baile con un ritmo monótono, que le hizo perder gran parte de su riqueza. En 1980, la disco era historia y el soul estaba perdido. La irrupción de Michael Jackson, que creó un sonido propio, no alcanzó para revitalizar el género.
El entorno no ayudó mucho a que el soul sobreviviese, ya que en los 80 toda la música se volvió hacia el mercado; solo había lugar para superestrellas como Jackson, Prince y Lionel Richie. Otro factor que contribuyó a eclipsar el soul fue el surgimiento del rap, género en que predomina la palabra hablada y las baterías electrónicas, que oscurecen lo que en el soul era esencial: la expresión humana. De manera que el soul fue archivado y destinado a enriquecer el repertorio de las radios de oldies … hasta hoy.
El frente de las nuevas divas soul se conformó a instancias de la industria, que sabe que una cantante femenina con personalidad siempre es buen negocio. Probablemente sea Beyoncé Knowles la favorita de las discográficas; un nombre ya probado como solista y como figura destacada de Destiny s Child, un trío de R&B (así, solo con las iniciales) que alborotó el gallinero a comienzos de esta década. Beyoncé, además de dar prueba de fe ante la reina Tina Turner, protagonizó Dreamgirls , una película basada en la carrera de Diana Ross &The Supremes. Pero hay que decir que es la más anclada en la fórmula R&B , un aggiornamento inofensivo del soul : un león con las garras cortadas.
Joss Stone, una inglesa rubia como el trigo y de voz negra como el ébano, es toda una veterana con tres álbumes, pese a ser la más joven del lote: está a punto de cumplir 21 años. Cuando lanzó su primer álbum tenía apenas 16, pero sus pasos fueron guiados por la pionera del rhythm &blues , Betty Wright, que la rodeó de leyendas del soul de Miami. No estuvo presente en la última entrega de los Grammy, pero ya cantó con los Rolling Stones y una larga lista de luminarias deslumbradas por un registro que desafía su edad y su color.
Diamantes
Alicia Keys atravesó airosa ese terreno de la precocidad; ya a los cuatro años sorprendió a sus maestras de jardín con su voz. Vecina de Harlem, hija de padre negro y madre blanca, estudió desde muy temprano piano clásico y eso fructificó en una compositora por la cual se libró una guerra ganada por el veterano Clive Davis, dueño de J Records y considerado uno de los cazatalentos más fabulosos de la historia (entre otros “descubrimientos” puede contar a Janis Joplin y Carlos Santana). El hombre la tuvo dos años haciendo banco, hasta que editó Songs in A Minor en 2001 y la niña Keys se convirtió en la artista más excitante del nuevo milenio, con ventas arrolladoras. The Diary of Alicia Keys y el flamante As I Am terminaron por dar forma al consenso unánime que existe sobre Alicia: es una artista destinada a permanecer.
Amy Winehouse es la que parece tener la magia y la cuota de tragedia al mejor estilo Billie Holiday. En 2003, llamó la atención con su disco Frank , pero fue Back to Black , producido por Mark Ronson, el que la convirtió en estrella. Su talento como cantante revela una fortaleza que no se corresponde con la fragilidad de su imagen. Su aparición eclipsó la sorpresa causada por Joss Stone en su momento y marcó otra cosa: su soul no busca recrear las viejas formas sino hacerlas evolucionar. La gran duda es si Amy podrá sobreponerse a sus adicciones o si reincidirá en ellas hasta cansar al público que hoy devora sus sórdidas historias en los tabloides británicos.
No es casual que el renacimiento del soul se esté produciendo tras un largo reinado del marketing en la industria discográfica. Después de tantas creaciones diseñadas a medida, hacía falta una buena cuota de talento natural. Y el soul se ha especializado siempre en pulir diamantes en bruto y no en crear joyas de un canto rodado. A lo mejor, todo se resume en que el soul (alma) es inmortal y este es solo un nuevo capítulo de su historia. ¡Aleluya!
Woodstock 1969 See Me, Feel Me, Touch Me