22/11/2008 - 16:36h Los resultados del recuento, según un comunicado del partido, dan una ventaja de sólo 42 votos a Martine Aubry frente a Ségolène Royal

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Noche de angustia en las elecciones de los socialistas franceses

François Hollande convoca el Consejo Nacional socialista para validar los resultados

EL PAÍS – AGENCIAS – París – 22/11/2008

Martine Aubry ha sido la ganadora de la presidencia del partido socialista francés por una apretada victoria de 42 votos sobre su competidora, la ex candidata presidencial Ségolène Royal, según ha explicado el propio partido en un comunicado hecho público a primera hora de hoy. De esta manera, Aubry se convierte en la primera mujer que dirigirá el principal partido de la izquierda francesa. Tras conocer el resultado, los seguidores de Royal han pedido una nueva votación.

El ajustado recuento de la segunda vuelta de las elecciones para elegir al nuevo líder de los socialistas franceses ha convertido la madrugada de este sábado en una noche de angustias en el seno del partido, sobre todo después de que los equipos de las dos candidatas en liza, Martine Aubry y Ségolène Royal, se lanzaran a reinvicar la victoria sin que nada estuviera confirmado.

Según los datos ofrecidos por la dirección del partido, Martine Aubry ha logrado el 50,02% de los votos de los militantes del partido, frente al 49,98% de su rival, lo que da a la primera una ventaja de sólo 42 votos. Ante este margen tan estrecho, François Hollande ha anunciado la convocatoria del Consejo Nacional del partido para validar los resultados de los comicios internos “a mitad de la próxima semana”, previsiblemente el miércoles. “Lo mejor para que el resultado sea lo más indiscutible posible es que sea ratificado por un Consejo Nacional”, ha señalado el dirigente socialista, quien ha adelantado que se analizarán todas las denuncias y los recursos posibles. Una vez se haya hecho ese análisis, ha añadido Hollande, se decidirá si se valida el resultado o se plantean otros procedimientos.

La nueva presidenta es la alcaldesa de Lille, en el norte de Francia, además de ser la hija de Jacques Delors, ministro de Finanzas y presidente de la Comisión Europea. Aubry estudió en la elitista École Nationale d’Administration (ENA), en la que suelen formarse los cuadros de mando de empresas e instituciones francesas, y ha sido ministra de Trabajo, durante la presidencia de Gobierno de Édith Cresson, y de Empleo y Solidaridad, junto a Lionel Jospin. Durante este periodo ella fue la encargada de diseñar y aprobar la jornada laboral de 35 horas en 2000, que Nicolás Sarkozy ha desmantelado prácticamente en los últimos 18 meses.

Una noche de muchas emociones

La noche fue larga y estuvo llena de tensión. Primero fue el entorno de Aubry el que, alrededor de la una de la madrugada, proclamó la victoria de la alcaldesa de Lille. La diputada Claude Bartolone aseguró entonces que esta candidata “no puede ser batida”, pues según sus cifras obtendría el 50,28 % de los votos, frente al 49,72 % de Ségolène Royal.

Como respuesta, el entorno de Ségolène Royal recordaba que el recuento seguía abierto y su brazo derecho, Manuel Valls, llegaba incluso a cuestionar los resultados de Aubry en la federación Norte, donde se daba casi seguro que la alcaldesa ganaría por mayoría. “No nos dejaremos robar la victoria”, advirtió Valls.

El pulso era tan reñido, que la dirección del partido tuvo que salir al paso y asegurar que no podía anunciar el resultado de un escrutinio “extremadamente reñido”, apelando a los partidarios de ambas candidatas a abstenerse de realizar “declaraciones apresuradas”.

Por si fuera poco, Ségolène Royal pedía poco después una nueva votación el miércoles próximo tras constatar “irregularidades” que pueden entrañar problemas a la hora del recuento y la verificación de las papeletas, algo que su adversaria, Martine Aubry, ha rechazado de pleno. “Un tercer escrutinio no tiene razón de ser”, ha dicho la alcaldesa de Lille.

Ségolène Royal y Martine Aubry se enfrentaban a la decisiva segunda vuelta de las votaciones internas del PS, cuyos afiliados estaban llamados ayer a elegir entre las dos mujeres a la que será su líder en sustitución de Francois Hollande, tras una primera vuelta celebrada el pasado jueves en la que ninguna de ellas consiguió mayoría suficiente para declararse ganadora.

En la primera ronda, las bases del partido colocaron en cabeza a Royal con un 42,51% de los votos, mientras que Aubry logró un 34,70% y el tercer rival en liza, el joven eurodiputado Benoît Hamon, fue desbancado de la segunda ronda al quedarse con un 22,79% de los sufragios de la militancia. Hamon pidió para Aubry el voto de sus partidarios en la segunda vuelta.

22/11/2008 - 15:59h França: Le face-à-face entre deux blocs égaux fait caler le PS

Il faut croire qu’avec le Parti socialiste, le pire est toujours à venir. Après deux semaines de rivalités, marquées par un premier vote sur les motions qui a scellé l’émiettement de ses composantes, puis par un congrès qui aura vu la froide désunion de ses leaders, le PS ne pouvait imaginer final plus exécrable. Une élection inaboutie, sur fond d’accusations de fraude. Vendredi, la tension née de l’infime écart – 42 voix, soit une marge de 0,04% – qui sépare Martine Aubry et Ségolène Royal a provoqué une sorte de naufrage démocratique.

Il y a trois ans, le référendum sur le traité constitutionnel européen avait déjà mis aux prises deux camps au sein du PS. Ce nouveau scénario catastrophe menace d’aggraver encore la fracture entre les anti et les pro-Royal : le parti est coupé en deux blocs égaux. Ce dernier vote a aussi étalé au grand jour les rituels soupçons de pratiques frauduleuses, cette fois exacerbés.

Mme Royal progresse dans l’ensemble de 43% à 49% des voix, en captant une partie de l’électorat de Benoît Hamon. Selon ses partisans, elle enregistre cependant un gain bien moindre dans deux départements. Il s’agit de la fédération du Nord, la deuxième en importance dans le PS, qui soutient la maire de Lille. Et de celle de Seine-Maritime, l’une des dernières place fortes des amis de Laurent Fabius, très présents derrière Mme Aubry.

Devant de telles suspicions, les partisans de cette dernière rétorquent que les représentants locaux de Mme Royal ont signé les procès verbaux. Et contre-attaquent en évoquant des irrégularités commises dans les Bouches-du-Rhône ou dans l’Hérault, deux fédérations favorables à Mme Royal.

Sortir de l’impasse Le Parti socialiste tout entier paye son incapacité à faire cesser des pratiques – fausses cartes de membre, électeurs-fantômes, personnel municipal artificiellement encarté… – qui n’ont pas disparu malgré la création d’un fichier central des adhérents et son informatisation. Jusqu’alors, on s’accusait de vilaines pratiques mais, lors de la commission dite de récolement (où est réalisé l’ultime pointage des votes), chaque camp fermait les yeux sur les méthodes de l’adversaire. Au passage, il faut souhaiter que l’étroitesse de l’écart final fasse voler en éclat ce modus vivendi.

Les socialistes sont désormais face à une urgence : sortir de l’impasse dans laquelle ils se sont fourvoyés. Parlement du parti, le conseil national, où les partisans de Mme Royal sont minoritaires, doit avaliser les résultats et permettre à la nouvelle première secrétaire de composer une majorité. Sa réunion, prévue le 29 novembre, a été avancée au mercredi 26 novembre. Dans cette perspective, Mme Royal exige que l’on organise un nouveau vote, quitte à désigner des observateurs extérieurs. Mme Aubry, en revanche, s’y oppose.

Pourtant, il faudra bien trouver une issue qui ne sacrifie pas l’autorité dont aura besoin la numéro un potentielle du PS. Et faire en sorte que la solution trouvée ne soit pas considérée comme une capitulation, voire une humiliation, par l’ancienne candidate à la présidence de la République.

François Hollande va devoir œuvrer pour trouver un compromis entre deux rivales dont l’une n’a jamais été avare de critiques à son égard et dont l’autre se trouve être son ancienne compagne. Voilà qui promet au premier secrétaire sortant une toute-fin de mandat particulièrement délicate. A moins que l’homme des synthèses – on le lui a assez reproché – parvienne à les convaincre de former une alliance pour diriger le Parti socialiste. Pour le PS, ce serait un sursaut inattendu.

Jean-Michel Normand – Le Monde